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OCTAVOS DE FINAL - IDA: CHELSEA 1-1 BARCELONA

Messi enfría los misiles de William |1-1

Messi enfría los misiles de William |1-1
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(Foto: Efe)
martes 20 de febrero de 2018, 22:34h

El argentino logró empatar un golazo del brasileño del Chelsea. Por Javier Nuez.

El Barcelona logró un empate en su visita a Stamford Bridge en la ida de los octavos de final de Liga de Campeones. Messi, deshaciendo la “maldición” de no haber anotado ante el Chelsea en los ocho enfrentamientos anteriores a este, logró un tanto vital para los azulgranas.

El argentino, a quince minutos del final, recogió con agradecimiento el regalo en forma de balón franco dentro del área cedido por Iniesta para enfriar los ánimos de los locales, envalentonados por el trallazo colocado de William que alimentó la esperanza “blue” en el minuto 62.

Un empate a uno final que pareció contentar a los dos equipos. Al Chelsea, que venía con el papel de aspirante en la eliminatoria, le sirve para refrescar el espíritu apesumbrado que arrastraba de la Premier. Al Barcelona, porque a pesar del favoritismo se encontró contra las cuerdas en la primera parte y con un derechazo en contra en la segunda. Sin estar ni mucho menos al borde del k.o., la igualada le vale para terminar los deberes en el partido de vuelta.

Este reparto de papeles, otorgado en base al estado de forma de ambos conjuntos, quedó en agua de borrajas en cuanto empezó el partido. Quizás el Barcelona esperaba mayor comodidad al comienzo, tratando de domar la pelota. Pero se encontró con una versión aguerrida del Chelsea. Presión intensa desde la misma salida de Ter Stegen y velocidad para volver a parapetar la línea de tres cuartos y más velocidad aún para lanzarse al contraataque nada más recuperar la pelota.

El esfuerzo desplegado por los locales agobiaba no ya al Barcelona sino hasta los propios espectadores. Con ese ritmo, la barra de aguante del Chelsea no iba a durar demasiado, pero mientras lo hiciera, estaba dando efecto.

Sin embargo, las intenciones ofensivas de ambos conjuntos encontraban tope en el mismo punto: el borde del área. Messi y Hazard buscaban con regates cruzar esa barrera imaginaria pero imposible de cruzar. El Barcelona no terminaba de aprovecharse de las dudas de los jóvenes zagueros locales Rüdiger y Christensen, bien acompañados por Azpilicueta en la línea de tres. Pero el Chelsea sí disponía de un arma capaz de derrumbar obstáculo que se pusiera delante: William.

Ya fuera con la zurda o con la diestra, si el brasileño lograba un hueco en la frontal, armaba el disparo. En dos ocasiones, minutos 33 y 39, hizo temblar la portería de Ter Stegen, que con la mirada incrédula sólo era capaz de admirar la resistencia de las maderas de Stamford Bridge.

Así, pese al dominio del Barcelona de la pelota, eran los locales los que presumían de mejores ocasiones. El plan conversador de Conte parecía funcionar.

El juego en la segunda mitad se reanudó con un más de lo mismo. Contento con el 0-0, el Chelsea esperaba bajo la lluvia de pases futiles del Barcelona su oportunidad.

No parecía que William fuera a disponer de mucha libertad en ataque tras los dos avisos dados en la primera mitad. Pero por increíble que parezca, en el minuto 62, rondaba la frontal en una inusitada soledad mientras sus compañeros se preparaban para un córner. Con la puerta abierta y una tercera oportunidad concedida, el brasileño no falló. Con la derecha, y esta vez dotando de un ligero efecto curvo al chut, mandó un trallazo medido a la cepa del poste al que de nuevo Ter Stegen compareció como testigo ocular. Imposible hacer nada ante la perfección del disparo.

Si el 0-0 bastaba, el 1-0 era la sublimación del plan de Conte. La consecuencia directa en el banquillo de Valverde fue dar entrada a Aleix Vidal por Paulinho. Si por dentro no se podía, tocaba abrir el campo.

No deseperaba sin embargo el Barcelona, que con la pelota en los pies se armó de paciencia para buscar el hueco en el muralla azul. Y a quince minutos para el final, se hizo la luz. Iniesta se introdujo en el área por la izquierda, atrayendo jugadores y miradas que olvidaban el peligro que acechaba al borde del área. al interior mandó la pelota con un pase corto y ligero, perfecto para la llegada de Messi, que sin contemplaciones mandó la pelota al fondo de la red. Acababa así el argentino con la rareza de tener inédito el marcador de goles ante el equipo londinense después de ocho partidos enteros.

Superado el hándicap y logrado el empate, aún con poco menos de un cuarto de hora por disputar, ambos conjuntos se parecieron contentar con el resultado. Un 1-1 que contentaba a los dos. La resolución queda pendiente para el 14 de marzo.

- Ficha técnica:

1 - Chelsea: Courtois; Azpilicueta, Christensen, Rüdiger; Moses, Kanté, Fàbregas (Drinkwater, m.84), Marcos Alonso; Willian, Pedro (Morata, m.82) y Hazard.

1 - Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets, Rakitic, Iniesta (André Gomes, m.91), Paulinho (Aleix Vidal, m.63); Messi y Suárez.

Goles: 1-0, m.62: Willian. 1-1, m.75: Messi.

Árbitro: Cüneyt Çakir (TUR). Amonestó a Rüdiger (m.80) y Morata (m.86), del Chelsea; y a Rakitic (m.29), Suárez (m.76) y Busquets (m.90), del Barcelona.

Incidencias: partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el estadio de Stamford Brdige (Londres), ante 37.741 espectadores.

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