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RUSIA 2018

La impotencia de James por Colombia, bañada en lágrimas

El zurdo del Bayern no fue convocado ante Inglaterra por una lesión.

Las lágrimas de James Rodríguez, solo en el banquillo después de que Colombia cayera en la tanda de penaltis contra Inglaterra, eran las lágrimas de todo un país. No pudo competir por un infortunio que le sacó de la convocatoria en el momento más importante del torneo al que había llegado entre algodones y en el que ayudó a su selección a superar la derrota inicial ante Japón para ganar dos partidos seguidor y disparar la ilusión en la fase eliminatoria.

El sueño cafetero, que fue prolongado media hora por un cabezazo de Yerry Mina que forzó la prórroga, se esfumó en la cruel tanda de penaltis. Toda vez que finalizó el evento y se apagaron los focos, James volvió al banquillo de su equipo para llorar en solitario. "Nos faltó un jugador clave en la selección. Es el jugador que más importancia ha tenido en la creación y la definición del equipo", analizó el seleccionador José Pekerman.

No se trababa de un halago, ni mucho menos. El jugador del Bayern también conocía su rol fundamental para hacer historia con una generación que apunta a ello. Pero no pudo conducirles en el campo hacia la victoria. Les empujó desde la grada, presente en todo momento, mas no bastó. Sin él su equipo resultó menos creativo y organizado en ataque, favoreciendo a la labor de la defensa inglesa, que arrancaría el triunfo a pesar de la poteosis de Mina.

Pékerman le supliría con músculo, sacrificando un talento que sólo sacaría en el tramo final, con el partido perdido. Partió con Barrios, Carlos Sánchez y Lerma, todo cemento, y finalizó con Uribe, Muriel, Bacca, Cuadrado y Falcao. En esa recta de emergencia y en la primera parte de la prórroga brotaría la calidad cafetera, con la solutra habitual y reconocible, para poner contra las cuerdas al sistema europeo. No podían los ingleses más que achicar aguas. Pero faltó el pase decisivo y ganaron la tanda postrera.

El técnico argentino definió a James como "determinante" y por eso lamentó que no haya estado en las mejores condiciones durante el Mundial. Esa confesión después de la eliminación vino a arden más en el corazón del jugador que salió al estrellato defendiendo a bandera de la Selección Colombia en el Mundial de Brasil. A partir de ese punto dio el gran salto hacia el Real Madrid. Quintero no diol a basto y la pausa del 10 se hizo sentir.


James vivió el dramatismo que conllevó el partido que permitiría a Inglaterra pasar una ronda eliminatoria después de casi 20 años. Lo hizo desde la grada, acompañado por el delantero Miguel Borja -también lesionado-. Las cámaras le persiguieron y le vieron sufrir con el penalti de Kane y saltar con el cabezazo certero de Yerry Mina. A pocos metros del banquillo de Pékerman pero imposibilitado. Sólo alcanzó a bajar al vestuario en el descanso para arengar.

El edema menor del sóleo derecho, en definitiva, le hurtó la soñada oportunidad de batir el gran rendimiento mostrado en el Mundial de 2014. El estandarte del grupo de jugadores se fue sollozando del estadio, portando consigo la decepción. Vio desde la barrera los penaltis, sin capacidad de influir en el resultado, siendo un especialista en esa disciplina. Pudo volver a alentar a sus compañeros en el descanso de la prórroga y antes de la fatídica tanda. Nada más. Así pues, únicamente las lágrimas le permitieron tragar tal frustración.