No hay día sin noticias de las “andanzas” de Leire Díez, como las califica Pedro Sánchez, aterrado de todo lo que guarda en su diario. Pues esas andanzas, todas, se han producido en los aledaños de Ferraz, pero también de Moncloa, de la Fiscalía General del Estado, de ADIF, de la Guardia Civil…Ninguna Institución del Estado se ha librado de la presencia de la negra sombra de la llamada fontanera. Y no se ha colado por las rendijas. Ha sido invitada con todos los honores por tratarse de un personaje relevante, por su cercanía a los gerifaltes del Gobierno y del partido, empezando por P.S. La pregunta difícil de contestar sería otra: ¿Quién con un mínimo poder no se ha reunido con esta mujer para conspirar, para buscar pistas falsas contra el PP y, en especial, para tapar las corruptelas de la progresía gobernante?
La última novedad de las andanzas de Leire Díez ha saltado desde la Fiscalía General del estado, dirigida ahora por Teresa Peramato, pero que esencialmente no ha cambiado una coma las instrucciones de García Ortiz. Pues sigue dependiendo de ya se sabe quién y sigue defendiendo con uñas y dientes al Gobierno y al partido, atrapados ahora en sus propias cloacas. Pero la nueva fiscal se ha visto obligada a reconocer que Leire Díez se reunió en la propia sede de la Fiscalía al menos en dos ocasiones con el que fuera mano derecha del condenado por revelación de secretos. Y si sabemos de quién depende, también sabemos que nada bueno urdieron.
La lista de los encuentros de la desatascadora oficial de las cañerías socialistas es interminable. Hace poco hemos conocido sus amistosas y discretas reuniones en cafeterías con la directora de la Guardia Civil, exasperadas ambas con las actuaciones de la UCO; empeñados los agentes en sacar a relucir los trapos sucios del Gobierno y del partido. Al teniente coronel Balas, por ejemplo, había que “matarlo”. Y así lo dijeron y hasta escribieron las conspiradoras, aunque fuera metafóricamente. Pero también había que investigar en busca de cualquier desliz al fiscal anticorrupción Alejandro Luzón por zaherir a los buenos socialistas por tan poca cosa como haber trincado unas comisiones sin importancia. Pero son más, muchos más los miembros de la cloaca que han compartido reuniones y planes de defensa y ataque con Leire Díez. Desde luego, Santos Cerdán, el supuesto líder de la trama que, también supuestamente, seguía las instrucciones del gran jefe. Del One. Sin olvidar, a dirigentes de la SEPI, de Adif, de la Judicatura, de las Fuerzas de Seguridad, aunque estos últimos no se dejaron amedrentar y siguieron adelante escarbando y escarbando hasta descubrir la basura. Eso sí, en contra de las instrucciones de sus mandos “políticos” como el DAO de Marlaska y de algunos más que les pedían “ponerse de perfil”.
Por todo eso, ni Pedro Sánchez, ni el Gobierno, ni el PSOE se atreven a querellarse contra Leire Díez. Pues si a la llamada fontanera le da por cantar no quedaría títere con cabeza. Y si, para slvar el pellejo como Aldama, señala La Moncloa como la guarida de la ingente cantidad de basura, desfilarían por los tribunales hasta los jardineros de palacio. No se atreven, porque de momento no son tan suicidas como para provocar a Leire Díez que, quizás llegado el caso, puede poner encima de la mesa del Tribunal Supremo sus libretas llenas de nombres de sicarios, de dineros en forma de chistorras y de desvergüenzas varias. Y porque el One ocuparía la mayoría de las páginas como el gran protagonista de sus muchas andanzas.