Dominio de la posesión, ocasiones que no se cristalizan y un rival débil que volvió a aprovecharse de la parsimonia defensiva blanca. Por J. Nuez.
La llegada del Viktoria Plzen al Santiago Bernabéu se presentaba en el horizonte blanco como un posible oasis en medio de la crisis de juego y resultados en la que lleva sumida el equipo blanco. Sin embargo, tras el pitido final, el 2-1 y los tres puntos quedan como lo mejor que se puede sacar en claro del partido.
Se mantuvo la escasez goleadora pese a la numerosa producción ofensiva, la concentración defensiva volvió a dejar que desear con los huecos a la espalda de los laterales y la insultante calma a la hora de atrapar a los delanteros checos y, en la recta final, fue el Viktoria Plzen el que tuvo la pelota para cerrar las últimas oportunidades. Un resumen del que se saca en claro el porqué el público acabó silbando a los suyos en el intermedio y a la conclusión. Como bonus final, Marcelo cayó lesionado dolorido en la rodilla derecha. Y en cinco días, visita al Camp Nou.
Julen Lopetegui, con el agua al cuello, buscaba respiro este martes. Ante la debilidad aparente del rival, el técnico apostó por dejar el lateral derecho a Lucas Vázquez y entergarse a la serenidad de Nacho por la inconsitencia de Varane, que se sentó en el banquillo. Por delante, ataque de gala con Casemiro, Kroos y Modric en el centro del campo y Benzema, Bale e Isco por delante. Lo que en otras temporadas era el partido para los Marianos, Odriozolas o Ceballos, fue hoy para los indiscutibles. Signo de los tiempos que corren en la casa blanca.
El arranque fue esperanzador para el Real Madrid. Dominador y encerrando atrás a los checos de manera autoritaria. En diez minutos, cuatro saques de esquina forzados y un remate al poste de Ramos.
Sin embargo, pese a todo ello, el Viktoria cazaba alguna contra aprovechando el espacio a la espalda de Vázquez. Navas salvaba con los pies un remate escorado dentro del área pequeña. El aviso estaba dado.
El brío de los primeros compases se cristalizó con el primer tanto, en el minuto 12 de partido. Gran centro teledirigido de Lucas Vázquez que cayó como un regalo para Benzema, que con la testa y un remate limpio anotaba el primero gol.
El dominio continuó, pero poco a poco se fue rebajando la intensidad, lo que aprovechó sin contemplaciones el Viktoria para volver a avisar con peligro en los dominios de Navas. A la vuelta, volvió a tener la oportunidad de ampliar diferencias, pero no levantó la cabeza para ver a un Bale y a un Kroos que le recriminaron no ver su posición aventajada.
Más llegadas, más ocasiones, un penalti prístino sobre Vázquez que no se pitó pero ningún gol más. Y por contra, ya en el 45, una contra del equipo checo que no acabó en gol por intervención divina. Balón a la espalda de Marcelo, centro al área y Hrosovsky, sin marca y con toda la portería para él, mandó de manera inexplicable la pelota por encima de los límites del larguero.
Una acción que sesenta segundos después colmaba la paciencia del respetable, que despidió con pitos a los suyos.
A la vuelta, con los mismos protagonistas sobre el césped, la primera ocasión clara volvió a ser para los checos. De nuevo, en otra oportunidad que en nueve de cada diez ocasiones habría acabado en gol, Havel erró el empate.
Poco después, Lopetegui reaccionaba dando entrada a Valverde en lugar de Isco para cambiar el esquema y poner al uruguayo como escudero de Marcelo. El canterano se ocupaba de acompañar al brasileño tanto en ataque como en defensa, ayudando a cubrir los huecos dejados por el lateral y darle respiro en las inmediaciones del área rival.
Bastó un minuto del uruguayo en el campo para que su presencia se hiciera vital. En una combinación a un toque junto a Bale y Marcelo, la jugada acabó con el brasileño batiendo con una calma inusitada ante la salida de Hruska. El 2-0 llegaba en el minuto 55 y así lograba el ansiado respiro.
Durante 20 minutos, el Real Madrid logró olvidarse de la ansiedad que estaba a punto de hacer presencia y volvió a combinar y llegar. Por contra, el Viktoria y sus jugadores, quitándose la presión del resultado, también se mostraron dispuestos a disfrutar del escenario. Balones largos a Kremcik, el mejor de los suyos, o por contra, en caso de llegar tocando a tres cuartos, se permitían individualidades.
En el entretanto, Asensio entraba en lugar de Bale, Vázquez fallaba otra clara... hasta que llegó la gozadera.
Minuto 79. Balón en el área de Navas, recibe Hrosovsky, se revuelve ante la parsimonia de Ramos y Marcelo y, con un buen remate, pone el 2-1 en el marcador. La calma lograda por veinte minutos estallaba en una recta final que recupera los peores miedos de los últimos partidos. Cinco son de los que venía el Real Madrid sin conseguir la victoria. Y lo que sobre el papel era una oportunidad de oro para ir zanjando dudas, acabó con el Plzen colgando balones en el área blanca en el descuento.
De nuevo, despedida con sonido de viento de camino a vestuarios. Lo mejor para el Real Madrid, los tres puntos. Pero la sombra del ultimátum persigue a Lopetegui, que el domingo dispondrá de un test ¿definitivo? ante un Barcelona sin Messi.
- Ficha técnica:
2 - Real Madrid: Keylor Navas, Lucas Vázquez, Nacho, Ramos, Marcelo, Casemiro, Kroos, Modric, Isco (Fede Valverde, m.54), Bale (Asensio, m.75) y Benzema (Mariano, m.88).
1 - Viktoria Pilsen: Hruska; Rezník, Hejda, Hubník, Limberský; Procházka (Horava, m.65), Hrosovský; Havel (Ekpai, m.76), Cermák, Petrzela (Reznicek, m.83); y Krmencík.
Goles: 1-0, m.11: Benzema. 2-0, m.55: Marcelo. 2-1, m.78: Petrzela.
Árbitro: Orel Grinfeld (ISR). Amonestó a Isco (31), Kroos (59) y Ramos (92), del Real Madrid, y a Limberský (27) por los visitantes.
Estadio: encuentro correspondiente a la tercera jornada de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 72.000 espectadores.