www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

OCTAVOS - VUELTA

El orgullo del United remonta y entierra al PSG en París | 1-3

El orgullo del United remonta y entierra al PSG en París | 1-3
Ampliar
miércoles 06 de marzo de 2019, 22:58h
Contra todo pronóstico, un penalti anotado por Rashford en el 93 certifica la eliminación francesa. Por M. Jones

El Manchester United abordó el partido clave de su temporada con un 0-2 en contra y nueve bajas. Ander Herrera, Juan Mata, Martial, Lingard, Matic, Jones, Alexis Sánchez, Valencia, Pogba y Darmian no serían de la partida en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones que les enfrentaba al PSG en el Parque de los Príncipes. Ole Gunnar Solskjaer había abogado por mantener la fe en sus posibilidades, a pesar de haber caído con total justicia y dando muestras de impotencia en Old Trafford hace un puñado de semanas.

El técnico noruego debía conjugar todas esas ausencias con los deberes ligueros, ya que no tienen asegurado el cuarto puesto ni mucho menos. Por contra, Thomas Tuchel compite en la Ligue 1 como líder del torneo, con 17 puntos de colchón sobre el segundo clasificado. Con esa tranquilidad y desde la confianza lograda en el primer capítulo de este cruce -jugado sin Neymar ni Cavani- planteó un once y disposición similares, con Di María y Mbappè en el desequilibrio y Verrati, Alves, Marquinhos y Draxler en la medular. Los visitantes no pudieron alinear a su medular característica y se conformaron esta nómina: Fred, McTominay, Pereira. Dentro del 5-3-2 elegido.

Y la fortuna, en una suerte de aviso de lo venidero, le haría un guiño tempranero a los británicos. En el segundo minuto Thilo Kehrer, de 22 años y repentino lateral diestro del bloque local, falló al ejecutar un pase en la salida de pelota. La redonda desembocaría en el mano a mano vertiginoso entre Lukaku y Buffon que el belga resolvería regateando al arquero y cruzando su apresurado remate. De repente, el técnico noruego veía legitimada su determinación por una remontada que se antojaba quimérica.

A partir de ese fogonazo inicial, que contaminaría de nerviosismo a la zaga gala para el resto de la eliminatoria, se desplegaría un duelo de estilos ortodoxo. El United, en ventaja, se atrincheraría en su cancha y concedería a los franceses metros y la pelota. La posesión del favorito rondaría el 70%, pero el derroche físico y de atención táctica de los ingleses daría resultados, grosso modo, conduciendo el control oponente a combinaciones horizontales y centros laterales a los que Mbappè, situado como delantero centro, no alcanzaba a cuerpear contra los espigados Smalling, Lindelof y Bailly. Jugarían los isleños con la paciencia del club parisino.

Mas, el incidir de Dani Alves en los pases entre líneas y rasantes hacia Mbappè comenzarían a erosionar a la resistencia integrista de los 'Red Devils'. Y de una de esas conexiones, a la espalda de la medular y en la mediapunta, la perla campeona del Mundial ruso captó un envío para apurar la línea de fondo y emitir un centro tenso que remató a la red Bernat desde el segundo poste. Corría el minuto 12 y el 1-1 aparentaba suponer calma para los locales y un golpe definitivo para el ánimo guerrero de los británicos. No obstante, vivirían su peor trecho en la resaca de estas tablas, concediendo el remate al lateral de la red de Mbappè y el de Bernat a las manos de De Gea -a pase de Di María-. El 'Fideo' lo probaría, a continuación, con un lanzamiento desde media distancia que no tomó palos.

Y en ese decantar que susurraba la reproducción del pastoreo del PSG visto en la ida, el United sacaría a relucir su pulsión competitivia, capacidad de sufrimiento y pegada. guantaron el vendaval como pudieron y se convencieron de sus opciones. Y en su segunda llegada se pondrían por delante de nuevo. Una vez más por mor de un error ajeno. En una contra, Rashford amaneció, en una de sus escasas participaciones, con un chut que Buffon no acertó a despejar ni a bloquear. El mito italiano dejó el esférico suelto en el área y Lukaku fue el más vivo, sellando su doblete y nutriendo la ilusión de la hinchada visitante --minuto 30-. Los fantasmas continentales que persiguen a la directiva catarí del gigante francés saltaron a escena para quedarse.

Eso sí, los de Manchester nunca abandonarían su postura de achique y no supondrían una amenaza para los locales salvo en algún que otro contragolpe lanzado desde los laterales Young y Shaw. En el entretanto, Bailly se lesionaría -minuto 34-, bajando los humos a los ingleses. Fue suplido por Dalot, uno de los elementos del fondo de armario que se colocaría como peón en el ecuador del terreno y punzón escorado si daba la tesitura para desplegarse a la carrera.

Bajo un terrible manto de incertidumbre se consumirían los minutos previos y posterior al descanso. El PSG iba a ser examinado desde el prisma metal y de eficacia en la creatividad ofensiva. Suspendería en ambos parámetros. Con un United contemporizador, que estaba a un solo gol de clasificarse para cuartos y detonar la hecatombe en París, dispusieron de las riendas para sentenciar, mas Solskjaer ajustaría con sabiduría y, del mismo modo que Tuchel, modificó su esquema. El fruto fue la reducción de aproximaciones peligrosas de los galos. Únicamente cuando los isleños adelantaron sus líneas y chocaban contra su falta de fútbol pudieron lanzar transiciones venenosas los azules. En una de ellas Mbappè tuvo la eliminatoria, pero se resbaló ante De Gea en un tú a tú clamoroso. Bernat capturó el rechace y estrelló su zurdazo en la madera, casi sin ángulo.

Desprovistos de una versión razonable de Di María, Verratti y Draxler -que se iría lesionado y sustituido por Meunier-, los favoritos caerían en la precipitación y su salida de juego cada vez iba resultando más decrépita y trabada, con Thiago Silva abroncando a sus compañeros por doquier. En esa altura de exigencia, previa al desenlace, la evolución del nudo táctico del técnico noruego ya estaba en campo rival desafiando con robar el cuero y morder. El cansancio les pasaba factura, pero pudo más el orgullo. Por el camino entraría dos juveniles, retrato de la precaria situación de la plantilla inglesa. Chong y Greenwood sentaron a Pereira y Young (vaciados). Con estos componentes del equipo reserva -no tendrían trascendencia- se jugaban las castañas. Y Paredes había dado desanso al errático Kehrer en el 70.

Y el ida y vuelta postrero provocó que los parisinos se descubieran al borde del abismo, con Neymar sufriendo a pie de campo. El carioca vislumbró cómo en el tiempo añadido, con la épica y la agonía combatiendo, según la trinchera, Dalot chutó a puerta sin muchas ilusiones, pero la pelota se coló entre dos zagueros y fue a golpear en el brazo de Kimpembe. El central, decisivo y firme, cometió penalti. El VAR llamaría al colegiado y éste, tras consultar las imágenes, decretó la evidente pena máxima. En el minuto 94 Rashford tomó el balón. No había disfrutado ni constituido una pieza importante, pero asumió la responsabilidad. Y con un golpeo cruzado y potente de diestra batió a Buffon para congelar al personal y llevar a sus fans al paroxismo. Restarían cinco minutos de añadidura en los que De Gea fallaría un despeje y Cavani entró -renqueante-. El 1-3 no se movería y los petrodólares cayeron por tercer año consectuivo en los octavos de final -presa de las lagunas de concentración en los instantes clave, pues esta noche se romperían tácticamente ante el pundonor visitante-. Para gloria de un United de jerarquía eterna y que en este curso está trazando una lección de escapismo. Con página histórica continental mediante.


- Ficha técnica:

1- París SG: Buffon; Kehrer (Paredes, m.70), Tiago Silva, Kimpembe, Bernat; Marquinhos, Verratti; Dani Alves (Cavani, m.95), Draxler (Meunier, m.70), Di María; Mbappé

3- Manchester United: De Gea; Young (Greenwood, m.87), Lindelöf, Smalling, Bailly (Dalot, m.36), Shaw; Fred, McTominay, Pereira (Chong, m.80); Lukaku, Rashford

Goles: 0-1, m.2: Lukaku; 1-1, m.12: Bernat; 1-2, m.30: Lukaku; 1-3, m.94: Rashford (p).

Árbitro: Damir Skomina (ESL), amonestó a los locales Di María y Paredes y al visitante Shaw.

Incidencias: encuentro de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el Parque de los Príncipes de París ante unos 45.000 espectadores.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios