El Bayern de Múnich conquistó su sexta Copa de Europa tras imponerse al PSG en la final por 0-1. Un tanto de Coman, ya en la segunda mitad, acabó decantando un encuentro igualado y en el que los franceses contaron con oportunidades para adelanterse en una primera mitad más abierta que la segunda, donde el Bayern optó por arroparse al calor del tanto conseguido en el minuto 60.
Acceder a la realeza futbolística europea no es tarea fácil. Ganar una Liga de Campeones es el objetivo claro para acceder a ella. Lo sabe bien el PSG, cuyo renacimiento en 2009 bajo el paraguas económico catarí, se impuso ese sueño como objetivo. Y lo sabe muy bien también el Bayern, que ahora con su sexta Copa de Europa decanta una balanza con cinco finales perdidas al otro lado.
El Bayern, miembro ilustre de dicha realeza, enseñó sus galones históricos a un rival que, con Mbappé y Neymar como baluartes, acechó el trono europeo por momentos. Un Bayern que pone un colofón de oro a una temporada que, con cambio de timonel a mitad de temporada -el interino Flick por el despedido Kovac-, acabó con Liga, Copa y Copa de Europa.
El marcador final, 0-1, puso de manifiesto la igualdad vista sobre el césped. En la primera mitad pudo adelantarse cualquiera. Y en la segunda, que arrancó con algo más de respeto entre ambos, acabó golpenado primero el Bayern. El lugar de ir a por más, los alemanes optaron por arropar el marcador y no asumir riesgos. El PSG, ya sin nada que perder, se lanzó a por el empate con un Neyrmar y un Mbappé que dejaron que desear en cuando a líderes de un equipo que les necesitaba a gritos.
Los primeros instantes de la final pusieron sobre el tapete las estretegias de ambos equipos. Un Bayern presionante al que se le fue acabando la gasolina y un PSG que creció con el paso de los minutos y buscando la velocidad de su trío de ataque con envíos a la espalda de una zaga alemana situada casi en la línea del centro del campo.
El arranque de partido tuvo protagonismo alemán, con una presión que marcaba los límites del juego en apenas 20 metros, los que iban de la frontal del área de Navas hasta un centro del campo que los parisinos lo lograban sobrepasar. Pese a la sensación de ahogo, el Bayern no terminaba de generar peligro.
De hecho, la primera gran ocasión acabó siendo del PSG. Ya en el minuto 18, tras varios intentos sobrepasando la línea defensiva, Neymar logró controlar una pelota dentro del área tras combinar con Mbappé. Escorado a la izquierda, su tiro forzó la estirada con las piernas de Neuer, devolviéndole la pelota con el rechazo y ya en línea de fondo, el brasileño mandó la pelota atrás para la llegada franca de Di María. Pero el cancerbero teutón se revolvió en el suelo para interceptar un envío con olor a gol.
La veda había quedado abierta ya. Como un combate de boxeo con intercambio de golpes, la siguiente oportunidad cayó en el otro lado. Lewandowski recibió de espaldas dentro del área, controló con la izquierda para darse la media vuelta y disparar con la derecha. Un chut algo flojo pero que fue suficiente para que Navas no pudiera alcanzarlo. Sin embargo, la trayectoria acabó donde se encontró con el poste.
Al minuto, la vista de vuelta al otro área. El zurdo Di María logró abrirse el hueco para el disparo dentro del área, pero todo el peligro de su posición quedó abortada por el chut con su pierna derecha.
La paz quedó firmada por momentos con la lesión de Boateng, que duró 23 minutos sobre el campo. El gigante Süle entró para relevarle.
Pero la tregua se rompió pasada la media hora, con Navas atrapando la pelota bajo la línea de gol. Un remate poco ortodoxo de Lewandowski tras un envío fuerte que se desvió con apenas medio segundo de reacción, pero que al estar tan cerca activó la alerta roja. El portero tico atrapó son problemas.
El Bayern bajó varias marchas a su presión, lo que daba aire a un PSG que combinaba más ya sin excesiva dificultad. Un signo de que igual el físico, tras haber sido una máquina ofensiva durante toda la fase final, estaba llegando al último partido con poco combustible por quemar. Y cuando el cansancio entra en juego, la mente deja de reaccionar igual.
Y en esta final, posiblemente uno de los peores errores a cometer es entregarle una pelota a Mbappé dentro del área. Más en el minuto 45, ya sin tiempo de reacción. El delantero no quiso desaprovechar la oportunidad y, con sangre fría, combinó hasta en dos ocasiones con Ander Herrera para tener el hueco perfecto. Así lo hizo, pero de nuevo, una ejecución defectuosa facilitó el trabajo de Neuer.
El partido se iba al descanso con un 0-0 en un marcador que seguía temblando de las ocasiones perdidas hasta el momento.
El respeto entre ambos fue la pauta en la reanudación. Pero poco a poco, el Bayern iba imponiendo su dominio. Ya lento pero seguro hasta el definitivo premio.
Ya en el minuto 60, acechando el área de Navas, capitaneó la jugada Kimmich, desde la izquierda. En segunda instancia, tras un intento frustrado, pausó el tiempo lo justo para armar un centro teledirigido al segundo palo, donde Coman, que reaparecía en el once titular, armó un cabezazo de libro para mandar la pelota al fondo de la red. 0-1.
El PSG quedó grogui y el Bayern no quiso desaprovechar la oportunidad con un Coman con la autoestima por las nubes. Primero salvó Kimpembe de manera acrobática un envío al área pequeña que dejó a Lewandowski relamiéndose. Al minuto, fue Thiago Siva el que desvió un rechazo en Coman que tenía la portería por destino.
Tuchel buscó luchar por el control de la pelota dando entrada a Verrati por Paredes, pero el color rojo seguía siendo el dominante.
Sorprendió Flick con su reacción desde el banquillo. Sacó al mejor del momento, Coman, por Perisic, dueño de la banda izquierda durante la fase final. Al otro lado, metió a Coutinho por Gnabry.
En el período de entreactos, Di María aprovechó para sacarse de la manga una asistencia de lujo para un Marquinhos que quedó ante Neuer. Pero de nuevo, el duelo cayó del lado del portero.
Tuchel no quiso perder el tiempo y dio entrada a Draxler por Ander Herrera. Más madera ofensiva para los parisinos, en una búsqueda frenética ya por el empate con veinte minutos todavía por delante.
El Bayern, en modo aguante, lograba sostener las embestidas de un PSG con Mbappé en modo líder. Las energías se iban agotando y Tuchel siguió tirando de banquillo. Fuera Bernat, lesionado, y Di María. Dentro Choupo-Moting y Kurzawa.
Pero más no significaba mejor. Y el Bayern supo controlar la situación ante un enemigo que se desesperaba cada vez más. Pese a ello, aún contó con una úlitma oportunida el PSG para el empate. Una galopada de Mbappé cortó la respiración de un banquillo alemán que se agarraba para no saltar ya al campo. Llegó al área por la izquierda, puso un baló al hueco para un Neymar que acompañaba, el gambeteo del brasileño sirivió para buscar asistir a Choupo-Moting, pero este no logró conectar con la pelota. Las piernas bávaras ahogaron el canto de cisne parisino.
En Lisboa, a 23 de agosto de 2020, el Bayern de Múnich se proclamaba campeón de Europa por sexta vez en su historia.
- Ficha técnica:
0 - París Saint Germain: Keylor Navas; Kehrer, Thiago Silva, Kimpembe, Bernat (Kurzawa, m. 80); Herrera (Draxler, m. 72), Marquinhos, Paredes (Verratti, m. 65); Di María (Choupo Moting, m. 80), Neymar, Mbappé.
1 - Bayern Múnich: Neuer; Kimmich, Boateng (Sulé, m. 25), Alaba, Davies; Goretzka, Thiago (Tolisso, m. 86); Coman (Perisic, m. 68), Müller, Gnabry (Cotinho, m. 68); Lewandowski.
Gol: 0-1, m. 59: Coman.
Árbitro: Daniele Orsato (Italia). Amonestó a Davies (m. 28), Gnabry (m. 52), Sule (m. 56), por el Bayern Múnich, y Paredes (m. 52), Neymar (m. 81) y Thiago Silva (m. 84), por el París Saint Germain.
Incidencias: final de la Liga de Campeones disputada en el estadio de La Luz de Lisboa sin público.