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OCTAVOS - VUELTA

El Real Madrid apoca al Atalanta con el mejor Vinicius | 3-1

El Real Madrid apoca al Atalanta con el mejor Vinicius | 3-1
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miércoles 17 de marzo de 2021, 00:31h
Los españoles se clasificaron a cuartos sufriendo en el inicio e imponiendo su calidad. Domarían a los italianos y el regateador brasileño brilló como nunca. Los goles, de Benzema, Sergio Ramos y Asensio. Por Diego García

Una final. Eso enfrentaba el Real Madrid este martes, en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones. Contra el Atalanta se desplegaba un evento trascendental, de los que proporcionan un punto de inflexión nítido. El resultado conllevaría asomarse al abismo en marzo o desbrozar el horizonte del proyecto. Tras haber regateado a la plaga de lesiones con más soltura de lo pronosticable, el equipo español se medía al mismo bloque amenazante al que sólo pudo vencer por la mínima en la ida, a pesar de jugar con superioridad numérica. Y, también, pelearía contra el fantasma de volver a caer en este peldaño. Desde la marcha de Cristiano Ronaldo no había accedido a cuartos.

Zinedine Zidane hubo de lidiar con las consabidas bajas de Eden Hazard, Carvajal, Mariano, Odriozola y del sancionado Casemiro. La ausencia de éste último le forzó pensar una variante, pues su ancla no participaría. Y eligió reproducir la probatura -no exitosa hasta esta fecha- de los tres centrales y dos carrileros. Nacho, Varane, y Sergio Ramos Ramos protegerían a Courtois, con Mendy y Lucas Vázquez sumados al eje. Modric, Kroos y Fede Valverde ejercerían de organizadores y Vinicius acompañaría a Benzema. Asensio, Marcelo, Isco, Rodrygo y el canterano Hugo Duro esperarían turno.

Gian Piero Gasperini, en su caso, no contó con Bosko Sutalo y los fundamentales Hans Hateboer y Remo Freuler. El técnico italiano afianzaría su idea colorida con Toloi, Romero y Djimsiti cuidando del meta Sportiello. Maehle y Gosens se ocuparían de los laterales, con De Roon y Pessina en la medular. Luis Muriel asumiría la punta, apoyado por Pasalic y Malinovskyi. Estiletes ofensivos como Duvan Zapata y Josip Ilicic se uniformarían como revulsivos, en un banquillo completado por Palomino, Lammers o Miranchuk.

Echó a rodar la pelota en Valdebebas en plena ventisca. Atmosférica y futbolística. Los transalpinos impusieron su personalidad y guión en una salida estruendosa. Ejecutaron una presión agresiva, de líneas muy adelantadas y dureza. Lograron apocar a la intención local de domar el tempo por medio de la posesión y en el segundo minuto probaron a Courtois en su resumen del prólogo. Los merengues perdieron el cuero en su campo, Muriel desbordó y centró para el remate de Gosens, en el área pequeña, que sacó el portero belga.

La delegación de Bérgamo, que había ganado sus últimos cinco encuentros a domicilio el Champions, avisó del rigor físico-táctico con el que examinarían la consistencia del gigante capitalino. Tardarían diez minutos los madridistas en sacudirse el encierro e hilvanar la primera circulación controladora. Y respondería con un adelantamiento posicional extremo de su esquema. Redondeando un paisaje de primacía anatómica y de riesgo. Las imprecisiones, en espacios tan reducidos, constituirían un problema serio. Los balones divididos se multiplicarían.

Kroos sufriría un marcaje continuado, nublándose la creatividad de su colectivo. Cada recuperación mutaba en un relámpago vertical bergamasco. La 'Dea' competía con más revoluciones, ambición, determinación y concentración. Romero y Djimsiti rematarían en sendos córners y la movilidad de los atacantes visitantes localizaba agujeros con fluidez. Con el perfil de Pasalic y Gosens -la banda de Lucas Vázquez- subrayada. El Madrid sólo alcanzó a sobrevivir hasta la media hora. Apoyado en las transiciones que promocionara la velocidad de Vinicius y la potencia de Valverde.

Gobernaba el nudo italiano. Habían imposibilitado a los cerebros del mediocampo español, apropiándose de la iniciativa y estableciendo un tempo asfixiante. Muriel tiraría desde media distancia, confirmando el pentagrama: el once de Chamartín jugaba al pelotazo y los transalpinos creaban concatenaciones de pases eléctricas, siempre orientadas al área ajena. Con todo, Vinicius perdonaría una clara opción en el minuto 27. El brasileño entró en ignición en una contra, trazó una pared sublime con Benzema y no chutó bien, con el arquero descolocado. Modric embocaría el rechace a las nubes.

El regateador se erigió en el faro del desahogo merengue. Atacaría con un descaro renovado y poco a poco contagiaría a sus colegas. Equilibrando la relación de fuerzas en la aproximación al descanso. Se granjearían peso progresivamente Kroos y su homólogo croata, hasta discutir el ratio de posesión y desplomar el alocado galope previo. Al fin domesticaban el envite, cumpliendo la estrategia estudiada. No habían sacado tajada los bergamascos de su apuesta exuberante y asomaría el cansancio. En ese tramo, Sportiello falló en el intento de salir jugando desde su portería. Su pase cayó en las botas de Modric, el líder de la presión local. El balcánico amortiguó el esférico y regaló a Benzema el 1-0. El francés inauguró el marcador en el minuto 36, a puerta vacía. Y los pupilos de Zidane se encaminarían a vestuarios con firmeza y solidez. Exhibiendo un orden notable. Limitando la producción contrincante a un latigazo inocuo de Malinovskyi -minuto 43-.

Gasperini, necesitado de dos tantos para clasificarse, aumentó su arsenal en la reanudación. Entraría Duvan Zapata -por Pasalic-, en busca de recobrar el vértigo amortiguado por el club en ventaja. Mas, el dibujo madrileño sostendría la evolución mostrada. Bien plantado desde el prisma táctico y cortejado bien a la redonda. Con Nacho soberbio en la marca y Benzema, Modric y Kroos conectando con armonía. Y Vinicius pintaría un slalom maravilloso, sentando a tres zagueros, que culminó con un golpeo que lamió la madera -minuto 53-. De inmediato, Mendy chutaría a las manos de Sportiello. El timón pertenecía al favorito.

Se lesionaría Gosens -el otro punzón indispensable en los extremos- y le supliría Ilicic, en una maniobra del todo arriesgada. Formarían los visitantes con cuatro delanteros, aceptando las debilidades a su espalda. Iban a por la gesta sin traicionar a su filosofía. En cambio, se toparon con la lona. En el 60 Vinicius, resplandeciente, se escapó y Toloi le derribó en el área. Sergio Ramos transformó el penalti con un derechazo cruzado y medido. Y el sevillano y el autor de la pena máxima dejaron paso a Palomino y Militao. Se había certificado el desinflado de la competitividad de un desenlace en el que cabría el orgullo bergamasco y la comparecencia de Rodrygo y Asensio. Pessina y Zapata dispararían con peligro, Benzema cabecearía al poste, Sportiello vencería en un mano a mano con el carioca, y Muriel y el zurdo balear bajarían el telón con dos golazos.

- Ficha técnica:

3 - Real Madrid: Courtois; Lucas Vázquez, Nacho, Varane, Sergio Ramos (Militao, m.64), Mendy; Fede Valverde (Marco Asensio, m.82), Kroos, Modric; Vinicius (Rodrygo, m.69) y Benzema.

1 - Atalanta: Sportiello; Tolói (Palomino, m.61), Romero, Djimsiti; Mahle, De Roon, Pessina (Caldara, m.84), Gosens (Ilicic, m.57); Pasalic (Zapata, m.46), Malinovski y Muriel (Miranchuk, m.84).

Goles: 1-0, m.34: Benzema. 2-0, m.60: Ramos de penalti. 2-1, m.83: Muriel. 3-1, m.84: Marco Asensio.

Árbitro: Danny Makkelie (Países Bajos). Amonestó a Fede Valverde (39), Nacho (73) y Kroos (76) por el Real Madrid; y a Tolói (59) por el Atalanta.

Incidencias: encuentro de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Alfredo di Stéfano a puerta cerrada.

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