Combate jugado al límite, al ataque y con un derroche físico asfixiante. Los italianos rozaron varias veces el gol, pero los ingleses dañaron a balón parado. Goles de Firmino y Salah. Por M. Jones
Una década había esperado el Inter para regresar a la fase eliminatoria de la Liga de Campeones. En consecuencia, el estadio Giuseppe Meazza rebosó pasión este miércoles, en la ida de los octavos de final del máximo torneo de clubes de fútbol. Y el equipo entrenado por Simone Inzaghi respondió a esa pasión combatiendo de tú a tú frente al Liverpool. Sin complejos ni ataduras ancestrales. Se desplegó sobre el césped una guerra de guerrillas con exquisitez táctica, valentía filosófica y una exigencia técnica sobresaliente.
El estilo de Jürgen Klopp y de su homólogo quedaron plasmados con celeridad. Son estrategas que quieren gozar de protagonismo y abrasar al rival. Así que decretaron un esfuerzo físico y de concentración terribles, con ejercicios de presión tan coordinados y bien ejecutados como asfixiantes. El vigente campeón de la Serie A aguantaría el tempo más propio de la Premier League gracias a la solidez de sus tres centrales -De Vrij, Skriniar y Bastoni-. Y amenazaron al meta Alisson en base al talento creativo de sus lanzadores de transiciones: Marcelo Brozovic y Hakan Çalhanoglu.
El cerebro balcánico se dedicó a sostener a la medular local, con Arturo Vidal como motor -titular por la ausencia de Barella-, mientras que el 'trequartista' turco prendió la luz al juego milanés. Suya fue la mejor ocasión de su conjunto en el primer acto, al rematar al larguero un centro de Perisic al que se anticipó con astucia -minuto 16-. Y antes del descanso botó un saque de esquina milimétrico que Skriniar cabeceó muy cerca del poste. Pero no se quedó ahí la producción del pegajoso cuadro transalpino. Lautaro Martínez chutó ajustado tras una emboscada a la salida de pelota inglesa y Konaté evitó, in extremis, que Dzeko encarara al arquero brasileño.

El ritmo volcánico se expandió hasta la media hora, momento en el que los nerazzurri decidieron contemporizar y esperar en su campo. No bajaría el listón un bloque británico en el que la presión alta y el ataque con espacios volvieron a resultar protagonistas. Thiago, fundamental en la circulación 'red', conectó una volea que rozó el larguero -minuto 9-, Sadio Manè emitió un testarazo que pasó cerca de la madera y una chilena al lateral del la red, y Skriniar -tan imperial como Van Dijk- rescató a los suyos al repeler un zurdazo de Diogo Jota dentro del área. Además, Alexander-Arnold regaló al respetable un cañonazo de falta venenoso.
A pesar del pretendido nudo táctico, las defensas se vieron al límite en múltiples oportunidades. Es el coste de la más ambiciosa voluntad de dominio. En el inicio de la reanudación Van Dijk y Konaté se subrayaron providenciales al achicar un rosario de centros punzantes de Perisic, en otra espectacular explosión de intensidad -y personalidad- interista. Tan resbaladizo entendió Klopp el navegar de sus subordinados que en el minuto 60, de una tacada, metió en cancha a Henderson, Keita y Luis Díaz -no le salió bien al germano hacer debutar en Champions al juvenil Harvey Elliott en esta fecha-.
Se marcharon los cansados Manè y Fabinho para dar paso a la electricidad del atacante colombiano, que cayó de pie en la avasalladora dinámica. De hecho, coincidió su entrada con la bajada de revoluciones de un Inter en el que asomaba cierta falta de fuelle. La renovada cara inglesa le aseguró posesiones controladoras y tranquilas, al fin -minuto 70-. Eso sí, afilarían los lombardos sus armas para volar tras robo y ni mucho menos se encerraron. Es más, Dumfries casi abrió el marcador en una acción a balón parado -minuto 73-.
Sin embargo, emergería el juego de estrategia como factor decisivo. Y sería Firmino el encargado de inaugurar el electrónico. En un saque de esquina lanzado por Robertson, el delantero brasileño se adelantó en el primer palo y dibujó un cabezazo cruzado, para enseñar en las escuelas, que inutilizó a Handanovic -minuto 76-. Ocho minutos más tarde, en una falta lateral Van Dijk bajó un centro y Salah embocó el 0-2, en una exhibición de lectura de los espacios e inteligencia. Para sentenciar un choque vibrante que concluyó con crueldad para los transalpinos.
- Ficha técnica:
0- Inter: Handanovic; Dumfries (Darminan, min. 87), Skriniar, De Vrij (Ranocchia, min. 87), Bastoni (Di Marco, min. 90), Perisic; Brozovic, Çahlanoglu, Arturo Vidal (Gagliardini, min. 87); Lautaro Martínez (Alexis Sánchez, min. 70) y Dzeko.
2- Liverpool: Alisson; Alexander-Arnold, Van Dijk, Konatè, Robertson; Fabinho (Henderson, min. 59), Elliott (Keita, min. 59), Thiago (Milner, min. 86); Manè (Luis Díaz, min. 59), Salah y Diogo Jota (Firmino, min. 45).
Goles: 0-1, min. 76: Firmino; 0-2, min. 83: Salah.
Árbitro: Szymon Marciniak. Sin amonestaciones.
Incidencias: partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Giuseppe Meazza.