El recinto llegó al final desangelado. Sólo los hinchas americanos resistieron en masa.
Ecuador se presentó en el Mundial de Catar 2022 con la clara pretensión de hacer historia. No ha dejado pasar la primera oportunidad. De hecho, ya entrará en los anales como la primera selección que gana a un equipo anfitrión en un partido inaugural. Ningún equipo local a lo largo de la historia había sucumbido en el encuentro que abría el torneo cuando le tocó hacerlo. Y ha tenido que ser Ecuador, en el choque inaugural, el primer Mundial en Oriente Medio y en un país árabe, el que ha hecho historia al apuntarse la victoria ante el anfitrión.
Y lo hizo con un protagonista estelar, Enner Valencia. El delantero del Fenerbahce, que en la anterior participación mundialista de La Tri, en Brasil 2014, había marcado todos los goles de su equipo (tres), encaminó el triunfo con un doblete. El capitán ecuatoriano se quedó con la miel en los labios tras marcar antes de cumplirse el tercer minuto. El VAR se lo anuló por un ajustadísimo fuera de juego. Pero no desfalleció, mantuvo su intensidad y movilidad para abrir la cuenta con un penalti que cometió el meta catarí sobre él mismo y alargar la distancia poco después de la media hora.
Dentro de un nivel muy superior de todo el conjunto ecuatoriano sobre el catarí, el delantero del conjunto estambulí fue el factor diferencial. Demostró ser un auténtico capitán cuando poco antes del descanso dio la impresión de haber sufrido una importante lesión en la rodilla derecha, pero siguió hasta que no pudo más. Tras el descanso no desfalleció en absoluto. Trabajó como un jugador que está empezando hasta que no pudo más. Esta vez se sentó en el suelo y dijo que ya bastaba. A falta de un cuarto de hora Enner Valencia se despedía aclamado por los varios miles de seguidores ecuatorianos en el estadio y por todo el país.
Los hinchas ecuatorianos, que antes de la Ceremonia Inaugural del torneo cantaban el 'si se puede', cambiaron por el 'sí se pudo' en su festejo en las gradas del estadio Al Bayt. Y acabaron pidiendo cerveza a coro. Todo lo contrario que la afición local. Durante la ceremonia de inauguración llenaron los 60.000 asientos. El emir había dicho que era "el sueño de toda la vida" tener un Mundial en su tierra. Sin embargo, tras el desanso las gradas quedaron en media entrada y al final se llegó con un recinto desangelado. Bien por la inferioridad de su equipo o por el escaso interés que el fútbol despierta en los más de tres millones de cataríes, la realidad es que la imagen de la tribuna queda como una de las anécdotas más preocupantes -y descriptivas- de este primer día de competición.