Derrota de los catalanes sellada en el descuento ante el rival más flojo de su grupo (3-2). Forma discreta de pasar a octavos de final del equipo de Xavi.
El Barcelona ya estaba clasificado para los octavos de final de la Liga de Campeones. Esa es la excusa que puede valerle al club azulgrana para justificar su sorprendente derrota en la cancha del débil Royal Amberes. Sin embargo, la pifia de este miércoles está encuadrada en una deriva que ha atrapado al vigente campeón de LaLiga. Una dinámica en la que los resultados ya no pueden esconder la ausencia de ese juego prometido por Xavi Hernández desde que llegó al banquillo.
Desembarcó en Bélgica el conjunto catalán lamiéndose las heridas de la goleada encajada ante el Girona el pasado fin de semana. Superar ese trago tan amargo -por los tres puntos perdidos y porque los gerundenses les mostraron cómo se juega al fútbol de toque- necesita de oportunidades para reivindicarse y este deporte regala opciones con rapidez. "Cada partido es una revancha", como diría Diego Armando Maradona cuando su Nápoles todavía no había despegado hacia la leyenda.
Pero al Barça las revanchas se le escapan entre los dedos. Entre las dudas. La defensa que tantas victorias rescató en la pasada temporada está atravesando uno de sus tramos más bajos de rendimiento. Y esto es un pecado mortal para el funcionamiento realista del proyecto de Xavi. Debe trabajar mucho el técnico en la mentalización de sus zagueros, porque las lagunas de concentración se siguen reproduciendo. Esta noche, tardaron dos minutos en encajar un gol. Iñaki Peña conectó con Oriol Romeu en salida de pelota y el centrocampista la perdió. Se la dio a Vermeeren para que inaugurase el marcador.

Irregularidad azulgrana
Esta diana llenó de contenido el plan del bloque preparado por Mark van Bommel, un sistema que había perdido todo lo que había jugado en Europa...hasta este miércoles. Con la cornada a cuestas, el Barça sufrió para dar velocidad y fluidez a su circulación, a pesar de que las rotaciones no afectaron a Lamine Yamal y Robert Lewandowski. Todos ellos fueron titulares y recalcaron su momento discreto en la fase de finalización. La precipitación generalizada no atinó a crear peligro hasta el minuto 35, cuando Ferran Torres se coló en el área para anticipar su remate a los centrales y sellar las tablas.
El empate ocurrió en el primer tiro a puerta de los favoritos, bagaje que retrata la densidad y el bloqueo creativo, de fútbol, que padecen. La construcción del equipo se mantiene en una lentitud que asombra a estas alturas, después de año y medio, y de conquistar varios títulos. Bien es cierto que esta noche el centro del campo estuvo compuesto por Romeu -cada vez más desacreditado-, Fermín López y por Sergi Roberto. La cita también asistió al debut en el lateral derecho del canterano Héctor Font.
Llegaron al descanso los azulgranas sin más remates que llevarse al paladar. Tampoco aumentó este parámetro el Amberes, pero a ellos sí les supo a gloria. Habían maniatado a un rival ilustre que no volvió a exigir al portero Butez y alcanzaron a acercarse al área defendido por Iñaki Peña. Y en la reanudación mantuvieron su comodidad, para enfado del aficionado 'culé'. Y también de la directiva encabezada por un Deco que discrepa cada vez más -y en público- del discurso que quiere imponer Xavi.

La herida final
En el segundo tiempo aceleraron algo los belgas, con una intensidad mucho mayor que la del favorito. Avisaron con rapidez al anotar Janssen una diana anulada por fuera de juego y en el minuto 56 volvieron a colocar el resultado a su favor. La presión provocó un nuevo error grosero de Oriol Romeu, que perdió el cuero para que Yusuf asistera para el remate certero del propio Janssen. El atacante neerlandés ganó el duelo ante un Koundé que está cerca de tocar fondo y resolvió de chut cruzado.
Se hartó Xavi de la planicie de su esquema en el minuto 60. Dio entrada de una tacada a Joao Cancelo, Gündogan y Pedri. El sonrojo estaba siendo sobresaliente y no estaba la cosa como para repartir descansos. No esperó a ver si su delantera generaba más remates que el chut que Lamine Yamal estrelló en el larguero. Aun así, los cambios tardaron en hacer efecto y se encontró el técnico con un susto grueso: Sergi Roberto vio la roja directa por una entrada en un balón dividido y el VAR la anuló.
Con el oxígeno de vuelta en el cerebro, el Barça creció en sus sensaciones y en su juego. Pedri tomó las riendas con su finura y claridad de pase, y a partir de ahí mejoró el conjunto visitante. Lo que no pudo conseguir el canario es sacar de la depresión a un Lewandowski que se marchó sustituido sin haber disparado entre palos. El rematador polaco sigue seco y su estado justifica la entrada de piezas nuevas e ilusionantes como Marc Guiu. El juvenil entró a falta de 20 minutos y demostró que su hambre y astucia prometen. En el minuto 91 premió al asedio postrero 'culé' con un testerazo inapelable -en un balón parado lanzado por Gündogan-. El problema para su alegría, y la del colectivo azulgrana, es que en la siguiente jugada concedieron el 3-2, obra de Ilenikhena. En una noche histórica para el Amberes y en otra decepción europea catalana fuera de casa. Los fantasmas de años anteriores parecen agrandarse justo cuando empiezan las eliminatorias.
Ficha técnica
3 - Royal Amberes: Butez; De Laet (Van Den Bosch, min.90+4), Alderweireld, Coulibaly, Wijndal; Vermeeren, Keita, Yusuf; Kerk (Bataille, min.69), Janssen (Ilenikhena, min.79) y Ejuke (Corbanie, min.79).
2 - Barcelona: Iñaki Peña; Héctor Fort (Cancelo, min.60), Kounde, Christensen, Balde; Romeu (Gündogan, min.60), Sergi Roberto (Casadó, min.76) Fermín (Pedri, min.60); Lamine Yamal, Lewandowski (Marc Guiu, min.72) y Ferran.
Goles: 1-0: Vermeeren, min.2. 1-1: Ferran, min.35. 2-1: Janssen, min.56. 2-2: Marc Guiu. min.91. 3-2: Ilenikhena, min.92.
Árbitro: Marco Guida (ITA). Mostró amarilla a Wijndal (min.23), Lamine Yamal (min.42), Sergi Roberto (min.54), De Laet (min.90), Bataille (min.96) y Ferran (min.90+6).
Incidencias: partido de la jornada 6 del Grupo H de Liga de Campeones disputado en el Bosuilstadion de Amberes (Bélgica).