Un tanto de Füllkrug premió la valentía alemana ante un equipo de Luis Enrique que mejoró sin premio en el segundo tiempo (1-0). Partido jugado al ataque. La estrella francesa chutó al poste.
El advenimiento del fútbol moderno conlleva vicios y virtudes, como no podría ser de otro modo. Algunos daños colaterales se centran en la desaparición de los especialistas y la suerte de deslocalización -y despersonalización- que genera la creciente distancia entre el club y la afición; y algunas luces residen en el envés de estos apartados: cada vez hay jugadores más completos, que saben hacer de todo, y se pule más la profesionalización para alcanzar mejores beneficios con el producto. Esto último, la visión mercantil del deporte, ha derivado en un estilo generalizado más espectacular que regala al aficionado intercambios de golpes que duran 90 minutos.
Una muestra de lo que ofrece esa inercia es lo visto este miércoles en el Westfalenstadion. La segunda semifinal de la Liga de Campeones ha vivido un tiroteo entre el Borussia Dortmund y el PSG en el que el desgobierno y la anarquía mandaron, siempre al galope del fútbol entendido sólo en su faceta de ataque. Hubo pasión, un ritmo endiablado, duelos por doquier, un derroche físico asfixiante y muchas imprecisiones. Y de todo eso sacó más tajada el bloque local, que se adelantó en la eliminatoria gracias al único gol de esta agotadora tormenta de chuts.
Potencia sin control
Cayó el equipo de Luis Enrique a pesar de haber empezado bien. Permitieron a los germanos sólo 10 minutos de preponderancia en un inicio que no terminó de ser volcánico para los renanos. Presionaron muy arriba los pupilos de Edin Terzic y se atribuyeron la iniciativa aunque en el prólogo carecieron de finura en tres cuartos de cancha. De hecho, no amenazaron en ese lapso de control y fue Ousmane Dembélé el que firmó el primer acercamiento de la noche, un recorte y derechazo demasiado cruzado desde la frontal -minuto 11-.

No tuvo puntería el 'Mosquito', pero su desparpajo hizo retroceder a los alemanes y los visitantes se adueñaron de la redonda a partir de ahí. Pasado el cuarto de hora ya se jugaba en el territorio del BVB, aunque este enfrentamiento tenía en su esencia el ida y vuelta y nadie supo neutralizar la naturaleza del guión. Donnarumma estrenó sus guantes en uno de los desmarques de ruptura que tanto trabajan los locales, cuando el fenomenal Brandt conectó con la volea de Sabitzer -minuto 14- y de inmediato Dembelé volvía a errar en la finalización.
Durante el primer acto el juego discurrió a toda velocidad y con dos sectores subrayados: la banda derecha del ataque del Borussia, con Nuno Mendes superado por el escenario, y el perfil diestro parisino, en el que Ousmane y Achraf Hakimi se combinaron para dañar. Entre tanto frenesí hubo elementos descontextualizados que no pudieron brillar. Al juvenil Zaïre-Emery y a Sabitzer les pasó el tempo por encima mientras que al potente extremo Adeyemi le tocó vaciarse en las ayudas a Maatsen. Rindió de maravilla en defensa...y llegó sin fuelle al ataque. Cosas de la modernidad.
Poco de Mbappé
La noticia más satisfactoria para la hinchada germana, que lleva sin ver caer a los suyos en Copa de Europa desde 2021 -11partidos sin perder acumulan- es la resurrección repentina de Jadon Sancho. El inglés disfrutó de lo lindo, con chispa en el regate y filo en las combinaciones con el omnipresente carrilero Ryerson. Por ese lado desequilibró y fabricó varias llegadas claras, como el pase para el latigazo de Brand que taponó in extremis Marquinhos -minuto 28-. Aún así, el delirio del afamado 'Muro amarillo' arribó por el centro, con un balón en largo sensacional de Schlotterbeck que bajó a la carrera Füllkrug para emitir un misil raso que perforó el arco del PSG -minuto 36-.
Este obrero del gol, curtido en las categorías inferiores del fútbol teutón, acaba de llegar a la élite. Debutó en la selección alemana en el Mundial de Catar, con casi 30 años, y no había jugado competición europea hasta el pasado septiembre. Su buen hacer en el Werder Bremen le facilitó el ascenso tardío y está sacando el jugo al presente. Delantero prototípico de su país -fuerte, referencial y con juego aéreo lustroso-, ha despegado y esta noche castigó a la endeblez defensiva parisina. Ha encajado en todos los encuentros a domicilio el Paris Saint-Germain en esta edición del torneo continental, entre otras cosas porque su entrenador no quiere jugar con un mediocentro defensivo. Coloca ahí al valioso Vitinha, que volvió a destacar en la recuperación, pero el esquema se parte demasiado. Y a sus delanteros les cuesta implicarse de verdad en el achique.
Lo fían casi todo en la entidad de propiedad catarí a la puntería de su ofensiva. Ese órdago llevó a Luis Enrique a colocar cuatro delanteros a comienzos de curso y ahora ha maquillado semejante atrevimiento a su manera. El problema es que carece de un mediapunta creativo de primer nivel y a veces se les atraganta el juego de posición. En el Signal Iduna Park no chutaron entre palos antes del descanso, dato problemático. Kylian Mbappé yace enclaustrado como delantero centro y no recibe balones en buena posición aunque a sus costados tenga verdaderas flechas en Dembélé y Bradley Barcola.

Füllkrug y Sancho contra Vitinha y Marquinhos
Se escaparon los franceses camino a vestuarios sin más que llevarse a la boca que un par de centros venenosos y con derrota por la mínima porque Sabitzer no aprovechó la sedosa cesión de Füllkrug en el área -minuto 44-. Entonces 'Lucho' les recordó que había que subir la intensidad en la presión y la agresividad ofensiva, y saltaron a la reanudación con otro carisma. Antes del minuto 75 desplegaron un vendaval, con remates de todo tipo. Un intento centrado de Barcola que detuvo Kobel abrió la espita -minuto 48-.
Una de las primeras veces que Mbappé recibió desde la izquierda trazó una diagonal y embocó un derechazo directo a la madera -minuto 52-, justo antes de que Achraf repitiese suerte en el otro poste. Volaban ya los delanteros visitantes, con Vitinha destacado en la distribución y Fabián Ruiz rompiendo al espacio. El meta suizo repelió como pudo la lluvia, con paradas ante el propio Mbappé y en un cara a cara ante Dembélé -tras un pase sobresaliente del astro de Bondy, minuto 72-. Y el motor español rozó la diana con un cabezazo nítido que se le marchó fuera con todo a favor -centro lateral iluminado de Marquinhos mediante, minuto 56-.
El Borussia se vio desbordado, que no encerrado. Terzic mantuvo su planteamiento a pesar del riesgo y sus muchachos pudieron sufrir una remontada o sentenciar. Marquinhos se multiplicó para negar otro gol a Füllkurg -minuto 59-, al tiempo que el 'Tanque de Hannover' envolvía otro pelotazo para que Brandt rematase desviado en el área -minuto 60- y tiraba por arriba el enésimo desborde de Sancho. No pestañearon a pesar del cansancio y pidieron penalti por el empujón de Nuno Mendes al rematador -minuto 63-.
No le funcionó el único cambio que implementó a Luis Enrique -entró un desacertado Kolo Muani por Barcola-. No entendió el asturiano como opciones válidas a Asensio, Carlos Soler, Kang-in Lee o Gonçalo Ramos. Tampoco metió a Ugalde para ganar consistencia y el fruto de estas decisiones fue el 1-0 con el que viaja al Parque de los Príncipes. Llegaron a producir 14 remates, cinco de ellos a portería. Vitinha, Dembélé y Fabián perdonaron antes del final, ahí poco puede hacer el entrenador, y Marquinhos evitó que se obligasen a remontar un marcador nefasto al taponar, providencial, el tiro postrero de Brandt. El festival ofensivo le salió cruz.
Ficha técnica
1- Borussia Dortmund: Kobel; Maatsen, Schlotterbeck, Hummels, Ryerson (Marius Wolf, min. 87); Emre Can, Sabitzer, Julian Brandt (Nmecha, min. 87); Adeyemi (Marco Reus, min. 82), Jadon Sancho y Füllkrug (Moukoko, min. 91).
0- PSG: Donnarumma; Nuno Mendes, Lucas Hernández (Lucas Beraldo, min. 42), Marquinhos, Achraf Hakimi; Zaïre-Emery, Vitinha, Fabián Ruiz; Barcola (Kolo Muani, min. 65), Dembélé y Mbappé.
Goles: 1-0, min. 36: Füllkrug.
Árbitro: Anthony Taylor (Inglaterra). Amonestó a Maatsen, Fabián Ruiz y a Schlotterbeck.
Incidencias: partido correspondiente a la ida de las semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el Westfalenstadion (Dortmund, Alemania).