La injustificable expulsión de Theo Hernández, protagonista de la debacle del equipo de Sergio Conceicao (1-1). El gol de Santi Giménez no bastó.
Hace muchos años que San Siro no vibra en la Liga de Campeones y esta noche no fue uno de esos episodios felices para la hinchada del Milan. Ni mucho menos. Los aficionados que poblaron el templo lombardo se encontraron más bien con una pesadilla familiar, la de los fracasos atronadores en el Viejo Continente. En esta ocasión cayeron eliminados en el playoff de octavos de final ante el débil Feyenoord. En la ida, jugada en el ruidoso De Kuip, habían caído por 1-0 y en la vuelta no fueron capaces de ganar a un conjunto neerlandés que pasó de ronda a pesar de no tener un entrenador titular en el banquillo. Así de rocambolesco es el presente de uno de los grandes aristócratas del fútbol europeo que navega séptimo en su liga, con Zlatan Ibrahimovic en los despachos y un fondo de inversión estadounidense en la cima de todo.
La desnaturalización del club, que ahora rememora con nostalgia cuando Silvio Berlusconi todavía no apuntaba a la política nacional, ha tocado techo y eso tiene consecuencias. Falta arraigo tanto en los jugadores como en el estamento directivo e, incluso, en parte de la grada. Esta noche debían levantar un gol contra un rival netamente inferior desde el punto de vista técnico y el preparador Sergio Conceiçao apostó por dar rienda suelta a su arsenal atacante. Juntó en cancha a Christian Pulisic, Rafael Leao, Joao Félix y Santi Giménez. Había que marcar goles para llegar a la siguiente fase del torneo, así que los locales priorizaron esa faceta. Y saltaron al césped con la motivación correcta, presinando con fuerza y amenazando desde temprano.
Con tanto ardor salieron de vestuarios que a los 39 segundos ya habían inaugurado el marcador. Puso la firma Giménez, un delantero mexicano que apunta a estrella. A sus 23 años ya se ha hecho un hueco en la élite en base a su inteligencia de movimientos y su pegada en el área. Fue el fichaje invernal estelar de los rossoneri y está respondiendo con creces. En esta fecha disputaba su quinto partido desde su aterrizaje -precisamente desde el Feyenoord- y sumó su tercera diana al cabecear a la red un córner botado por Pulisic y prolongado por Thiaw. En total lleva seis goles en esta 'Champions' y queda para la historia que este tanto es el más rápido anotado por los milanistas en la Copa de Europa. Así de bien empezaron el encuentro y mantuvieron el atractivo rendimiento hasta el descanso.
Con el fenomenal Tijjani Reijnders ordenando la medular y Joao Félix moviéndose entre líneas, los italianos avanzaban casi sin problemas hasta posiciones de mediapunta. Cabe destacar, por supuesto, la actuación en el primer acto de Rafael Leao. El potentísimo regateador portugués acribilló a su par, Givairo Read, un juvenil que fue titular porque los dos laterales diestros del bloque neerlandés (Jordan Lotomba y Bart Nieuwkoop) han caído lesionados. Llegaron cogidos con alfileres los de Róterdam a la cita (con un técnico interino, Pascal Bosschaart, tras el reciente despido de Brian Krispe, y con un total de 12 bajas) y se aferraron como pudieron en este segmento inicial. Se vieron superados sobre todo por el perfil de Leao y las ocasiones se agolpaban en torno a la portería de Timon Wellenreuther.
Pero no tardó en percibirse que a ese torrente de fútbol ofensivo del Milan le iba a faltar finura técnica en la finalización, tanto en el pase decisivo como en el remate. Lo intentaron sin tino Yunus Musah y Reijnders antes de que Joao Félix, Theo Hernández y Leao perdonasen las oportunidades más claras. El ex del Atlético y Barcelona mandó a las nubes un gran pase en profundidad de Giménez -minuto 19-; el carrilero zurdo envió al poste un rechace del meta Wellenreuther a un disparo pobre de Leao -minuto 23-; y éste malgastó un mano a mano con el arquero visitante antes del intermedio -minuto 43-. Aún así, a pesar de las balas tiradas al aire el escuadrón transalpino se marchó satisfecho al camarín. Acapararon el 60% de la posesión, remataron 11 veces y Mike Maignan no había estrenado sus guantes.
El Feyenoord había quedado apocado tras el golpe del prólogo y no se estiró más que en una contra lanzada por Hedj Moussa, en la que Jakub Moder centró y Redmond perdonó con todo a favor -minuto 34-. No estuvo bien este punta de 18 años, otro juvenil, con el que sorprendió Bosschaart en el once inicial neerlandés. No le salió bien la decisión y en el minuto 64 le sentó para dar entrada al Julián Carranza, en un movimiento que resultaría decisivo. Tampoco funcionó el doble lateral zurdo presentado, con el español Hugo Bueno actuando de extremo improvisado. El peligro local se concentró en la otra banda y Read yacía desasistido por sus compañeros en el baile con un Leao muy superior. Y en los primeros instantes de la reanudación estuvieron a punto de pagarlo caro. Una pared rápida entre Rafael y Théo derivó en un mal pase de éste -cortado in extremis por el pilar Dávid Hancko- que desembocó en el latigazo cruzado de Kyle Walker que repelió Wellenreuther con una reacción destacada.
Mas entonces se detonó el punto de inflexión del encuentro y de la eliminatoria: Theo Hernández se dejó caer de manera flagrante, pidiendo penalti, cuando estaba amonestado y el colegiado le enseñó la segunda amarilla, expulsándole. Un error inexplicable para un futbolista profesional que ya cuenta con un historial de lances contrarios a la inteligencia. Corría el minuto 51 y dejó a sus compañeros en inferioridad numérica. Hizo más que eso ya que este Milan no destaca por su consistencia mental precisamente. Cosas de la desnaturalización. Habían dominado y a partir de entonces se nublaron de tal manera que revivieron a un sistema neerlandés que había sido una sombra con respecto a lo mostrado en la ida. A domicilio empeoran su rendimiento y llegaban sin titularísimos como el indispensable motor Quinten Timber, el portero internacional Justin Bijlow o el atacante Ayase Ueda. Mas poseen personalidad, una virtud que le falta a sus rivales de este cruce. Esta madrugada sin duda volverá a flote la inexcusable derrota rossonera en Zagreb, en la última jornada de la fase liga, que les privó de pasar a octavos de manera directa.
Desde ese cimiento reaccionaron a la superioridad numérica con orgullo los holandeses, yéndose arriba al fin. Asumieron la pelota y la iniciativa para jugar en campo ajeno, sin importarles la solemnidad del escenario. Y se beneficiaron de una decisión muy controvertida de Conceiçao, que sentó a Santi Giménez y a Pulisic para dar entrada al lateral zurdo juvenil Bartesaghi y a Fofana. Quitó de un plumazo el horizonte goleador a su equipo, que pasó a atrincherarse atrás sin un delantero que desahogase las apreturas. En consecuencia Maignan empezó a sufrir incomodidad. Milambo avisó con dos remates desviados, uno de lejos y otro de cabeza dentro del área, y en el minuto 72 sobrevino el empate. Hugo Bueno destapó su categoría (esa que le sacó de Galicia cuando era un chaval con destino a la Premier League, y que le ha convocado a la España Sub-21) y pintó un centro maravilloso al que Carranza añadió un testarazo atronador que se coló tras tocar el larguero. Salió en la foto Bartesaghi al perder la marca del rematador argentino.
El canterano de Banfield, emigrado a la MLS y que está probando por primera vez en Europa, instaló un silencio sepulcral en San Siro. La falta de convicción de la masa social local en una remontada épica de sus jugadores resultó tan llamativa como los problemas de Leao para afinar los centros. El luso lideró el arreón postrero de su delegación con más fuerza que precisión, un mal que le persigue desde que despuntase en el Sporting de Lisboa. Conceiçao quemó las naves tarde, metiendo a Chukwueze y a Tammy Abraham, y nada pudo evitar un descalabro que restalla con fuerza en Italia. Ni siquiera la garra de Pavlovic bastó. El técnico de Coímbra no ha sabido reflotar a un conjunto que fichó de urgencia a nombres como Kyle Walker, Joao Félix, Warren Bondo o Riccardo Sottil. Y tampoco ha lograro conectar a una plantilla que fue campeona de la Serie A en 2022 y desde entonces parecería que se ha dormido en aquellos laureles. Su puesto empieza a calentarse de verdad. Entretanto, el Feyenoord, que usó a Calvin Stengs en el desenlace para templar y no necesitó la versión brillante de Igor Paixao que abrió el playoffs, festeja a lo grande. Nadie contaba con ellos y asaltaron la Lombardía.
Ficha técnica
1- Milan: Maignan; Theo Hernández, Pavlovic, Thiaw, Kyle Walker; Musah (Chukwueze, min. 83), Reijnders (Abraham, min. 83); Rafael Leao, Joao Félix, Pulisic (Bartesaghi, min. 63); y Santi Giménez (Fofana, min. 71).
1- Feyenoord: Wellenreuther; Gijs Smal, Hancko, Beelen, Read; Jakub Moder, Milambo, Hugo Bueno (Stengs, min. 75); Paixao, Hedj Moussa (Mitchell, min. 88) y Redmond (Carranza, min. 64).
Goles: 1-0, min. 1: Santi Giménez; 1-1, min. 73: Carranza.
Árbitro: Szymoncz Marciniak (Polonia). Expulsó a Theo Hernández (doble amarilla, min. 51) y a Read (con el partido terminado) y amonestó a Jakub Moder, Joao Félix, Mitchell y a Rafael Leao (con el partido terminado).
Incidencias: partido correspondiente a la vuelta del Playoff de los octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el estadio de San Siro (Milán).