Un gol de Dembélé da ventaja a los parisinos de cara a la vuelta (0-1). El Arsenal de Arteta, falto de juego y fútbol ofensivo en el momento de la verdad.
El Paris Saint-Germain ha dado este martes un golpe sobre la mesa. Han ganado en el Emirates Stadium al Arsenal con un gol de Ousmane Dembélé, sorprendiendo a propios y extraños para confirmarse como uno de los mejores equipos del mundo en 2025. En lo que va de año han arrasado en la Ligue 1 (campeones ya, con varias jornadas de antelación y con una sola derrota en 31 partidos disputados), han eliminado al todopoderoso Liverpool de la Liga de Campeones y han regresado a las semifinales del máximo torneo europeo con una solidez impresionante.
Se trata, sin duda, de una de las obras maestras de Luis Enrique. Ha conseguido aprovechar la salida de Kylian Mbappé para construir un equipo con mayúsculas, en el que todos trabajan hasta vaciarse sin importar la calidad técnica o el tamaño del sueldo. Esta versión del conjunto parisino refleja el libreto del técnico asturiano a la perfección, con una presión alta asfixiante, una velocidad en la posesión que pincha y una capacidad para crear en estático y contragolpear que asusta. Todo esto lo padecieron en esta noche unos ingleses que no entraron en dinámica desde el primer minuto y lo pagaron muy caro.
El PSG se adelanta en Londres
Mientras que la tribuna festejaba cada mal control visitante tras el pitido inicial, los pupilos de Mikel Arteta no alcanzaban a domar la pelota ni a recuperarla rápido. El sistema parisino saltó al verde con una personalidad arrolladora. Arrebataron la iniciativa a los británicos y silenciaron a una grada que esperaba un arranque abrasivo por parte de sus muchachos. El ritmo y la fluidez que tejieron Vitinha (sobrebio, otra vez), Fabián Ruiz y Joao Neves fue imposible para unos 'Gunners' que notarían sobremanera las bajas en el centro del campo. La de Thomas Partey, sobre todo, ya que forzó a Declan Rice a ejercer de pivote defensivo, limitando el rango de acción de este fenomenal futbolista.
Mikel Merino tuvo que bajar de la delantera a la medular y Leandro Trossard ascendió a la titularidad como atacante. En consecuencia, los locales perdieron la inteligencia del navarro entre líneas y el atacante belga dejó claro que está varios peldaños por debajo con respecto a sus compañeros de línea. Así las cosas, el PSG se sintió cómodo rápido y en el cuarto minuto firmó un golazo. La acción nació de una salida clara desde atrás en la que Dembelé bajó a desatascar. El 'Mosquito' recibió sin marca en el eje, pecado mortal del Arsenal (ahí solía estar Thomas). A continuación abrió para que Kvicha Kvaratskhelia centrase con filo atrás y el propio Ousmane conectó un zurdazo cruzado, al primer toque, que se coló tras tocar en el palo.
El 0-1 vino a reconocer a Luis Enrique por varios motivos: la mentalización que ha conseguido imprimir en su joven plantilla (van a cualquier estadio a mandar y a morder), la sabiduría para leer lo que necesitaban fichar para reforzar la idea del colectivo y la transformación de 'Ous', que en esta temporada acumula 33 dianas (ocho en esta competición) y 12 asistencias. Nadie había logrado sacarle tanto jugo a Dembélé, ni a Vitinha, el faro absoluto de la ofensiva coral. Antes del minuto 20 ofrecieron todos ellos una lección, con una movilidad armoniosa y con dos remates del juvenil Desirée Doué y de Marquinhos, y la petición de un posible penalti de Jurriën Timber sobre 'Kvara'. Era sólo el inicio de la exhibición del regateador georgiano... también en defensa.
Luis Enrique domó a Arteta
Porque amén de lo engrasado del juego de posesión, los parisinos cimentaron este triunfo en el compromiso de sus creativos para achicar. Las ayudas de Kvaratskhelia y Doué a Achraf Hakimi y Nuno Mendes neutralizaron el impresionante peligro que atesoran Gabriel Martinelli y Bukayo Saka. También lograron que los 'Gunners' nunca combinaran con lucidez en la salida de juego, llevando al portero David Raya a sacar en largo múltiples veces (y con una precisión sobresaliente). Es más, sólo las imprecisiones visitantes dieron aire al ataque inglés en este segmento. Desde ahí ganaron algo de peso, mas antes del descanso no amenazaron con consistencia a Gianluigi Donnarumma. Saka se echó a sus compañeros a la espalda, provocó varios remates inocuos y puso un centro delicioso al que Martinelli no llegó de milagro -minuto 40-. Y en el minuto 45, el brasileño perdonó un mano a mano con el arquero transalpino, en la primera irrupción del prometedor carrilero Myles Lewis-Skelly.
Había subido sus revoluciones al fin el conjunto del norte de Londres. En cambio no encontraría en esta fecha la claridad necesaria en tres cuartos de cancha. Martin Odegaard quedó señalado en este sentido y fue relevado antes del final. Les faltó fútbol para circular con velocidad y superar las ayudas de un PSG rocoso, que en el primer acto todavía probó a Raya -en especial, con el disparo de 'Kvara' y el derechazo de Doué que el internacional español sacó con un paradón- y en la reanudación eligió replegar y buscar las transiciones. Pasaron del 60% de posesión a cohesionarse en su campo y aguardar a las oportunidades de correr. Que llegarían con el paso de los minutos.
Arteta no movió nada y casi se descubrió con empate en la primera jugada del segundo tiempo. Neves regaló una falta lateral tras un pelotazo de Raya, Declan Rice centró con sutileza y Mikel Merino cabeceó a las redes en un intento picado. Sin embargo el VAR intervino y lo anuló por fuera de juego -minuto 47-. Parecía un buen síntoma para los londinenses, que creyeron en la remontada gracias a una conducción portentosa de Rice que derivó en un cara a cara en el que Trossard topó su chut en una estirada maravillosa de Donnarumma -minuto 56-. Pero la alegría y creatividad con la que el Arsenal tomó el Bernabéu no harían acto de presencia. Controlaron el cuero sin colmillo. Sin acceder a pases definitivos. Y por físico y ganas no tumbarían a los franceses. Para encontrar otro chut local hubo que esperar al minuto 93, cuando Martinelli redondeó su discreta actuación al enviar a las nubes el único fallo de Vitinha.
En el otro campo se vivió una estampa bien diferente. Los galos combinaban al galope con una coordinación y finura destacadas. Ni siquiera les afectó la lesión de Dembélé porque están bien trabajados y los automatismos salen solos. En el desenlace comparecerían Bradley Barcola y Gonçalo Ramos, y ambos bordearon la sentencia del choque en transición. El primero, al asistir al disparo nítido que Neves desperdició -minuto 78- y cruzar demasiado un mano a mano con Raya -minuto 84-; y el segundo, al controlar con seda un balón largo y estrellar un punterazo en el larguero -minuto 85-. Arteta, en el entretanto, no confió en sus suplentes. Sólo incluyó, en el 90, al canterano Ethan Nwaneri. Le pesaron demasiado las ausencias de Thomas, Jorginho, Gabriel Jesús y Kai Havertz. En el Parque de los Príncipes deberán demostrar que su goleada al Real Madrid obedece más a sus virtudes que a las flaquezas merengues si quieren pisar la final.
Ficha técnica
0- Arsenal: David Raya; Lewis-Skelly, Kiwior, Saliba, Timber (Ben White, min. 83); Declan Rice, Mikel Merino, Odegaard (Nwaneri, min. 90); Martinelli, Bukayo Saka y Trossard.
1- PSG: Donnarumma; Nuno Mendes, Pacho, Marquinhos, Achraf Hakimi; Vitinha, Joao Neves (Zaïre-Emery, min. 89), Fabián Ruiz; Kvaratskhelia, Doué (Gonçalo Ramos, min. 76) y Dembélé (Barcola, min. 70).
Goles: 0-1, min. 4: Dembélé.
Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia). Amonestó a Trossard, Bukayo Saka, Achraf Hakimi y a Joao Neves.
Incidencias: partido correspondiente a la ida de las semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el Emirates Stadium (Londres, Inglaterra). Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio por el Papa Francisco.