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FASE LIGA | JORNADA 6

Liga de Campeones. El City se venga del Bernabéu y pone a Xabi Alonso en el alambre

Liga de Campeones. El City se venga del Bernabéu y pone a Xabi Alonso en el alambre
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(Foto: EFE)
miércoles 10 de diciembre de 2025, 23:20h
Actualizado el: 11 de diciembre de 2025, 16:19h
Los merengues rindieron como deben, con dignidad, pero la calidad del bloque de Guardiola les tumbó (1-2). La mejoría no bastó a pesar del gol de Rodrygo. Por Diego García. Estadio Santiago Bernabéu

El Santiago Bernabéu se engalanó este miércoles para acoger uno de esos partidos que acaparan la atención del planeta. Por quinta temporada consecutiva el Manchester City visitó Chamartín, para firmar otro episodio del nuevo clásico continental que comparte con el Real Madrid. Sin ir más lejos, en el pasado curso se vieron las caras y salieron escaldados, en la eliminatoria previa a los octavos de final del torneo y en la primera gran noche de Kylian Mbappé. Esta vez el contexto era bien diferente, con el Bota de Oro tocado, con los ingleses montados en una inercia positiva y los españoles, penando en una irregularidad que en días como éste define su peligrosidad para el proyecto. Al final, mejoraron las sensaciones locales pero no bastó. Fue una derrota honrosa (1-2), que en otro instante podría saber bien pero está encuadrada en una dinámica más que preocupante.

Para Xabi Alonso, este evento, que llegaba en una tesitura delicada para su puesto de empleo, era un partido "bonito e ilusionante". En este mes de derrumbe (sólo dos victorias en los últimos ocho partidos jugados) ha mostrado que su mentalidad resiste cualquier huracán que se le cruce. No en vano, ha vivido de todo sobre el césped y en el banquillo. Así pues, en esa fecha señalada y rodeado de críticas que hablan, incluso, de sus posibles relevos, prefirió no arriesgar el dolor que arrastra el astro francés y le vistió de suplente (no jugó). Apostó por Gonzalo García -un seguro en la ejecución de la presión-, además de por Rodrygo, Dani Ceballos -el único mediocentro distribuidor de la plantilla- y por el Fede Valverde en versión lateral diestro. Debía lidiar con siete bajas el técnico tolosarra y se dejó a Arda Güler a la espera de turno. Imaginó un encuentro vibrante y acumuló a cuatro atacantes, con Jude Bellingham en la mediapunta. Si iba a ser su despedida, se iría con torería. Sabía el estratega vasco que el renacer del equipo de Pep Guardiola no está siendo completo, ya que su desempeño defensivo dista mucho de la excelencia (habían encajado 10 goles en los cinco duelos precedentes), de modo que alinó ese esquema ofensivo y quiso mirarle cara a cara a un coloso que sigue sin contar con Rodri. El Balón de Oro es fundamental, también en su ausencia. Nico González ocupa su rol casi sin respiro desde agosto pero no es lo mismo. Por ahí, y por la alineación forzada de Nico O'Reilly y Matheus Nunes en los carriles (deuda del estilo), se explica la pegajosa endeblez en el achique. Quizá por eso el preparador catalán también apostó por los fuegos artificiales, dejando a Tijani Reinjders en la banca para colocar al creativo Rayan Cherki. Priorizó atacar a un Madrid que en este curso adolece de lo que los 'Citizen' sufrieron hace meses: una intensidad, concentración y compromiso colectivo inconsistentes.

Despierta el Madrid de Xabi Alonso

La mezcla de planteamientos auguraba un enfrentamiento divertido y el primer tiempo correspondió con los augurios (11 remates, seis a portería), si bien fueron los locales los que pusieron más pimienta (hoy sí se dignaron todos a vaciarse en el necesario sacrificio). En el segundo minuto ya habían pedido un penalti por derribo de Nunes sobre Vinicius en el borde del área. El colegiado indicó la pena máxima pero el VAR sacó la infracción a la frontal. Desde ahí Fede Valverde encañonó una pelota que rozó la madera tras ser desviada. Era el aviso de lo venidero. Compitieron de verdad, con un 4-4-2 en fase de repliegue que se cerraba con orden y coordinación para buscar contragolpear con filo. Arrancaron con una energía volcánica y no permitieron a los británicos pasar del dominio horizontal del cuero hasta pasada la media hora. Y antes del cuarto de hora, las transiciones capitalinas fabricaron hasta cuatro llegadas claras, con ‘Vini’ como destino. El brasileño marró un cara a cara con Giualuigi Donnarumma y otro con Ruben Dias en ese lapso. No tuvo su día en el acierto, pero dejó una imagen más presentable.

Gonzalo ayudó a presionar con agresividad y el City tardó en aclimatarse. Pecaron de demasiado respeto hasta que recibieron el golpe. Bellingham bajaba para comandar la circulación, Rodrygo participaba como nunca y el libreto carburaba en máximos. Mordía el Madrid y el torrente eléctrico les condujo a llamar a la puerta en el 18, cuando Aurelien Tchouaméni peinó cerca del poste una falta lateral botada por Goes; y a derribarla en el 28, cuando Álvaro Carreras (formidable en la marca) lanzó una transición que Bellingham tradujo en peligro con un pase certero que Rodrygo usó para cruzar un misil imparable. El 1-0 premió la actitud general y la perseverancia de un delantero que llevaba 31 partidos sin anotar. Acabó su particular travesía por el desierto gracias a la confianza de su entrenador y a la indudable sintonía que tiene con este rival y con esta competición.

Guardiola había dispuesto algunas trampas para verticalizar su eterna posesión, como juntar a Cherki y a Benardo Silva por derecha, y a Doku y O’Reilly por izquierda (para provocar dudas en los marcajes), pero los madridistas leyeron con convicción el matiz. Las ayudas de los centrocampistas y la firmeza al cruce de Raúl Asencio taponaban todas las vías interiores. Los ingleses amontonaban pases sin dañar, pues las piezas de la retaguardia española, bien trabajadas, sabían cuándo saltar y cuándo cubrir. Se sintonizaron en la fecha señalada. Además, la presión isleña no resultaba total, lo que ayudaba a los merengues a salir desde atrás con cambios de orientación para explorar los espacios a la carrera. Por esa vía dispondrían de otro par de acercamientos propicios, mal resueltos por un 'Vini' hiperactivo.

Sólo el explosivo regateador Doku había amenazado hasta entonces. Ese sería el único recurso espinoso de un bloque de Guardiola tímido, que jugó con la premisa de no arriesgar ni un pase para no verse desnudado tras pérdida. No batían líneas para no sufrir. Sin embargo, a pesar del discreto bagaje la calidad de su escuadrón les valió para arrancar el empate en el minuto 36. El tanto llegó del genial golpeo de balón de Cherki, que lanzó un córner formidable para el cabezazo de Josko Gvariol que se sacó de encima Thibaut Courtois (inédito hasta ese momento). O’Reilly embocó el rechace a placer para establecer el 1-1. Y con ese influjo optimista, acelerarían hasta conseguir la remontada en el 43. De nuevo Doku desestabilizó en una acción que derivó en el penalti, por agarrón, de Antonio Rüdiger a Erling Halland. El noruego, que no la había tocado, facturó su diana con calma y categoría. Y todavía tendrían tiempo para examinar al gigante belga en el descuento. Ahí emergió Courtois para sostener a los suyos, con una doble parada ante el goleador visitante y Cherki.

Orgullo sin puntería

A pesar del buen rendimiento, el Madrid se encontró en desventaja. El arreón británico le puso a prueba y su portero volvió a ser crucial para gestionar la dificultad. Habían salvado el trago pero en la reanudación necesitaban igualar (o superar) las buenas sensaciones corales, porque la exigencia sería máxima y los ingleses ya no aflojarían. De hecho, Courtois tuvo que emplearse de lo lindo antes del 60 para tapar un remate de Cherki y un centro del fino francés tras el que se relamía Phil Foden. Y en el 62 voló para desviar in extremis un latigazo angulado de Doku. El sistema de Xabi Alonso quería tutear a los isleños, mas la gasolina y la aplicación ya no eran las mismas (aquí se hizo notar la ausencia de Eduardo Camavinga). Por eso el tolosarra insertó a Arda Güler y quitó a Gonzalo. Trató de domar el cuero con más centro del campo para bajar las pulsaciones pero le costó hacer pie. Aún así, en un contragolpe Bellingham dispuso de un mano a mano ante Donnarumma que se le marchó alto con todo a favor –minuto 51-.

Pasó sin pena ni gloria un Ceballos fallón. Se fue en el 67 y dio el relevo a Brahim Díaz, un verso suelto y el clavo ardiendo de su técnico. Para entonces el City había replegado velas con inteligencia, para obligar al denso fútbol merengue a generar en estático. Por eso metió en cancha a flechas como Omar Marmoush y Savinho. Quitó Guardiola a Haaland, Foden y Cherki para afilar la táctica y añadió a un todoterreno como Reijnders para amortizar los espacios. Quedó entonces el desenlace dibujado con los locales manejando la iniciativa y desafiados (también por su impaciente público, que no economizó pitidos ante la densidad del juego) a crear y a cuidarse de las contras ajenas. En resumen, el City les brindó el peor escenario, porque lleva sin haber fluidez desde que se retiró Toni Kroos. Ahí creció el orgullo anatómico de Fede Valverde y Bellingham, comandantes del anhelado fogonazo postrero. El asedio levantó los ánimos del respetable, pues los madridistas recobraron el vuelo y batallaban con ahínco. La maniobra alzó su producción con el desacertado 'Vini' bordeando las tablas al rematar fuera un centro sedoso de Rodrygo -minuto 78- y un saque de esquina -minuto 81-.

Entonces se quitó las telarañas Endrick. Compreció para confirmar que Mbappé no iba a participar y que Xabi Alonso 'moriría' con la esencia atacante que caractertiza a su pizarra (quitó a Asensio). La tribuna teatralizó la atmósfera de las míticas remontadas y los futbolistas refrescaron los bríos para jugársela a todo o nada. De repente volvió el Madrid. Ese aroma tan particular de 'matar o morir' que se vive en Concha Espina tomó forma y Carreras redondeó su exhibición con un envío perfecto que Endrick conectó al travesaño -minuto 84-. Los silbidos mutaron en ovaciones mas el derroche de energía y coraje no llegó a la orilla. Faltó la precisión en el toque decisivo de Mbappé. El Madrid perdió el invicto en casa y se complica la clasificación directa para los octavos de final. Y Xabi Alonso... El tiempo dirá, porque da la impresión que el equipo se conecta sólo cuando quiere. Y ese es un síntoma que conduce al desastre.

Ficha técnica

1- Real Madrid: Courtois; Carreras, Rüdiger, Asencio (Endrick, min. 79), Fede Valverde; Tchouaméni, Dani Ceballos (Brahim Díaz, min. 67), Bellingham; Vinicius, Rodrygo y Gonzalo García (Arda Güler, min. 58).
2- Manchester City: Donnarumma; O'Reilly, Gvardiol, Ruben Dias, Matheus Nunes; Nico González, Bernardo Silva, Foden (Reijnders, min. 70); Doku (Aké, min. 88), Cherki (Savinho, min. 70) y Haaland (Marmoush, min. 70).
Goles: 1-0, min. 28: Rodrygo; 1-1, min. 36: O'Reilly; 1-2, min. 44: Haaland (penalti);
Árbitro: Clement Turpin (Francia). Amonestó a Foden, Rüdiger, O'Reilly, Pep Guardiola (en la banda), Carreras y a Bernardo Silva.
Incidencias: partido correspondiente a la 6ª jornada de la Fase Liga de la Liga de Campeones, disputado en ele stadio Santiago Bernabéu (Madrid).
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