El gol final de Barnes premiaba la enorme superioridad física de los ingleses pero en la última acción Lamine Yamal igualó. El equipo de Flick, impotente con balón, sufrió de lo lindo.
El Barcelona padeció este martes una de esas noches en las que uno puede perder la Liga de Campeones. Jugó mal con balón, hecho insólito desde que Hansi Flick lleva las riendas del proyecto. A partir de ahí todo se le pone cuesta arriba a un bloque azulgrana que sufrió para equilibrar las fuerzas a un Newcastle portentoso, que le negó la comodidad a los favoritos desde el pitido inicial y que recogió el premio a su extenuante esfuerzo en el minuto 86. Sin embargo, cuando St. James' Park estaba celebrando una gesta absoluta, Dani Olmo se inventó un regate sublime en el área rival y fue derribado. Entonces tomó la responsabilidad Lamine Yamal, que anotó el penalti con la frialdad de las leyendas de este deporte y consiguió un resultado que, visto lo visto (16 remates concedidos, sólo dos a portería realizados), vale oro de cara a la vuelta de los octavos de final.
Los barceloneses sabían lo que se iban a encontrar en este templo del norte de Inglaterra: su calidad técnica se enfrentaría a la calidad física local. No en vano, jugaron y ganaron allí -siendo inferiores- en septiembre, durante la Fase Liga de esta competición. Las 'Urracas', bien dirigidas por Eddie Howe, compiten siempre del mismo modo, con la energía por bandera, con futbolistas corpulentos en todas las líneas, pelotazos para presionar en la segunda jugada, velocidad a la contra y un notable aprovechamiento del balón parado (con hasta cuatro jugadores impidiendo las maniobras del portero rival en el área pequeña). Con esas armas han llegado a esta ronda continental y no improvisaron para recibir al equipo español. Pusieron en práctica la receta desde el principio con total determinación y a los 'culés' les costó 10 minutos de agonía lograr dar cuatro pases seguidos y respirar un poco. Sabían que los británicos iban a volar en el comienzo pero no supieron neutralizarlo.
Un Barcelona inferior
No les vino bien, sin duda, la lesión de última hora de Eric García. Entró en su lugar un Ronald Araújo que sólo había sido titular una vez desde que se recuperó de su desplome mental... y que no rindió de buen modo. Ocupó el lateral diestro y falló en múltiples ocasiones desde el posicionamiento y la elección del momento en que arriesgar. Por otro lado, el técnico germano alineó a toda su artillería, con Robert Lewandowski y el agresivo Fermín López, mas ninguno de ellos tuvo su día. Es más, a la postre el jugador visitante más destacado fue Gerard Martín. El canterano ejerció de central, su mejor posición, y brilló en todas sus intervenciones. Sobre todo en la cobertura a un Joao Cancelo que fue torturado por la chispa de Anthony Elanga en la banda derecha del ataque local. Asimismo, el carrilero luso casi no subió a la ofensiva hasta el descanso, dato que explica con claridad el cariz del rendimiento azulgrana. La prioridad pasaba por no arriesgarse a repetir el bochorno del Metropolitano.

Los 'culés' ni presionaron ni combinaron con la valentía que les es propia. Sólo Yamal, también de perfil bajo, ofrecería algo de luz en la línea atacante. El astro juvenil y Pedri eran los únicos que alcanzaron a aportar aplomo con pelota en una fecha en la que los líderes de LaLiga extrañamente casi no amenazaron a la portería protegida por Aaron Ramsdale. Y en su campo tampoco compitieron con la consistencia recomendada. Pau Cubarsí sostuvo a los suyos en el primer cuarto de hora, sacando bajo palos un cabezazo lejano de Sandro Tonali que el dubitativo Joan García no supo repeler y desviando a córner un disparo propicio de William Osula. Acto y seguido Cancelo salvaba, in extremis, un intento de Elanga y a los 20 minutos los favoritos se llevaron otro aviso serio cuando les pillaron la espalda y el omnipresente Elanga hizo volar a Joan García. El Barça no jugaba con la misma tensión competitiva que los ingleses y lo estaba pagando. Pecado mortal en Europa.
El colegiado demostró con rapidez que iba a permitir el juego físico y los azulgranas tardaron un mundo en aclimatarse. Así, el poderío musculoso de Joelinton llegó a gobernar el centro del campo. Para localizar el primer acercamiento catalán hay que viajar hasta el minuto 21. Raphinha se escapó por la izquierda y emitió un centro que el gigantesco zaguero Dan Burn casi se coló en propia meta. Entonces los españoles parecieron despertar y Lamine Yamal se fue de dos rivales antes de conectar un disparo que fue directo al lateral de la red. Sin embargo, se trató de un espejismo. La fortaleza anatómica de los isleños iba erosionando la apuesta combinativa de Flick. No registrarían más llegadas al arco oponente en el primer acto que el remate que Fermín malgastó desde el punto de penalti -minuto 37-. La jugada más prometedora había llegado después de que Kieran Trippier perdiera la redonda en la frontal de su área por una lesión sobrevenida. No había forma de dividir entre líneas por medio de pases. Howe ganó la partida táctica sobrepoblando el centro y adelantando las líneas cada vez que el precavido cuadro ibérico daba un pase hacia atrás.
Mientras tanto, las transiciones del Newcastle seguían derivando en llegadas al área de Joan García. El problema para los locales es que no destacan por su finura en el remate o el último pase. Por eso viajan en una senda de irregularidad que les tiene en la zona media de la clasificación liguera y que les ha visto ganar al Manchester United, empatar en París ante el PSG y perder en su casa ante el Everton o el Brentford. En esta jornada tampoco amortizarían un flujo ofensivo que discurría sobre todo a la espalda de Cancelo. Elanga se puso las botas, con un centro preciso que Osula cabeceó por encima del larguero; un zurdazo lejano que detuvo el arquero catalán; y otro centro maravilloso que el hoy delantero titular (por molestias de Anthony Gordon, la estrella del escuadrón 'Magpie') no llegó a embocar de milagro. Su plan estaba funcionando en plenitud, ganando los balones divididos y amontonando centros al área, córners y faltas laterales.
La traca final
En el camarín la inferioridad azulgrana era palpable. No podían manejar el encuentro a través de la posesión, todo un anacronismo, y sus laterales no se incorporaban al ataque. Los síntomas eran malos y la razón era notoria: estaban cansados. El ritmo y la exigencia física del Newcastle fue demasiado para un colectivo que venía de desfondarse en el intento de remontada copera y en la victoria apuradísima de San Mamés. La marca de la casa de los representantes de la Premier desinfló su primacía técnica y en lo sucesivo les dejó constreñidos a resistir, a pensar más en no perder que en mandar y crear peligro. La plaga de pérdidas e imprecisiones afectó sobremanera a Fermín, Lewandowski, Marc Bernal y a un Raphinha que no viene resplandeciendo en estas semanas. El entrenador 'culé' intervino para buscar una reacción y quitó a todo su centro del campo y ataque...menos a Lamine Yamal y al regateador brasileño. Porque por muy mal que estén, poseen un veneno tan útil que resulta ilógico sacarles del campo en las grandes noches. Y al final Flick recogería el fruto de su decisión.

La reanudación profundizó el suplicio de un Barça incapaz de llegar a la presión y de calmar el brío local (su primera posesión larga, un simple paréntesis en la trama, aconteció en el minuto 82). No podían manener los esfuerzos y así es imposible hacer frente a un combate del pelaje que plantearon los ingleses. En el segundo tiempo no remataron hasta el minuto 62, cuando Lamine envió un centro difícil que despejó hacia atrás Burn y Ramsdale sacó el balón del larguero con apuros. Y como si se tratara de un deja vu, el Barça volvió a concentrar sus ocasiones en un lapso corto, ya que en el 66 Lewandowski cruzó demasiado un remate sencillo tras un centro perfecto de Raphinha. Y rápidamente el partido volvió al guion británico. Hasta la conclusión le tocó replegar y achicar a los visitantes. Osula volvió a marrar en la finalización y Elanga a desbordar a Cancelo, a poner centros espinosos que exigieron a Joan García y a chutar sin filo. El portero azulgrana aguantó una presión que se recrudeció tras la entrada de Gordon, eléctrico atacante que dejó su impronta con naturalidad, fabricando en el 75 un gol bien anulado a Joelinton.
El Barça llegó al desenlace sin más planteamiento que los pelotazos. Había que cerrarse como fuera y no arriesgar nada. Con ese exótico libreto llegaron intactos hasta el minuto 86, cuando Harvey Barnes abrió el marcador. Entraron en la ecuación del merecido gol inglés las desatenciones de Araújo (no regresó a tiempo) y de Raphinha (el improvisado lateral que se dejó ganar la espalda por el goleador). Jacob Ramsey y Jacob Murphy trazaron una pared que desembocó en un centro hacia el segundo palo, donde esperaba sin marca Barnes. La pasional tribuna estalló con el 1-0 postrero, no era para menos. En cambio los astros visitantes tenían algo que decir. En la última jugada del descuento Raphinha filtró un pase maravilloso que acabó en una finta sedosa de Olmo para que Malik Thiaw cometiera penalti. Lamine, que casi no había desbordado al buen lateral zurdo Lewis Hall, engañó a Ramsdale con jerarquía, silenció al graderío y arrancó un empate que sabe a gloria. Porque la vuelta es en el Camp Nou y las 'Urracas' saben que han perdido su gran ocasión en esta eliminatoria.
Ficha técnica
1- Newcastle: Ramsdale; Lewis Hall, Dan Burn, Malick Thiaw, Trippier (Livramento, min. 67); Tonali, Jacob Ramsey, Joelinton; Elanga (Murphy, min. 67), Harvey Barnes (Willock, min. 91) y William Osula (Gordon, min. 67).
1- Barcelona: Joan García; Cancelo, Gerard Martín, Cubarsí, Araújo (Xavi Espart, min. 88); Marc Bernal (Casadó, min. 73), Pedri (Dani Olmo, min. 70); Fermín López (Ferran Torres, min. 88), Raphinha, Lamine Yamal y Lewandowski (Rashford, min. 70).
Goles: 1-0, min. 86: Barnes; 1-1, min. 96: Lamine Yamal (penalti).
Árbitro: Marco Guida (Italia). Amonestó a Tonali, Cancelo y a Willock.
Incidencias: partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el estadio St. James' Park (Newcastle, Inglaterra).