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FASE LIGA | JORNADA 1

Liga de Campeones. Un Real Madrid salvaje tumba al Inter en su primer examen serio

Liga de Campeones. Un Real Madrid salvaje tumba al Inter en su primer examen serio
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(Foto: EFE)
martes 08 de septiembre de 2026, 23:55h
Actualizado el: 09/09/2026 02:54h
El equipo de Mourinho ganó por la mínima en un partido que pudo haber goleado o perdido. Sin control alguno (recibió 21 remates y chutó 16 veces) y, ojo, gracias a la presión en campo rival. Tantos de Mbappé, Fede Valverde y Carlos Augusto.

El Real Madrid empezó del mejor modo su andadura en la Liga de Campeones 2026-27: ganando. Recibía en la primera jornada de la Fase Liga a uno de los favoritos para llegar muy lejos. Un examen en toda regla a un proyecto que da sus primeros pasos y que, sobre todo, necesita vencer para tomar impulso mientras que se construyen los automatismos colectivos e individuales. Pues bien, el conjunto merengue se impuso por la mínima y llegó a la conquista de los valiosos tres puntos con sufrimiento, después de haber podido golear al Inter y gracias a un partido colosal de Thibaut Courtois. El meta belga acabó con siete paradas y sostuvo a sus compañeros para insuflar calma en un Bernabéu que disfrutó al ver a sus muchachos presionar de verdad y sacar rédito de ello.

Jose Mourinho hubo de esquivar tres bajas relevantes de inicio, todas ellas en el centro del campo. No es poca cosa. Con Aurelien Tchouméni todavía renqueante, no pudo contar con el destructor de reserva Eduardo Camavinga y los faros Arda Güler y Bernardo Silva tampoco eran de la partida. Por ende, ante el obvio desequilibrio en su esquema disponible el técnico luso priorizó el control del cuero. Fijó a Trent Alexander-Arnold en el eje y priorizó al asociativo Brahim Díaz por delante del ofensivo Yan Diomande en la alineación. Pero ni aún así pudo el estratega maquillar este problema. Y se encontró pronto con una versión imperial de los italianos, que demostraron en el primer cuarto de hora por qué han llegado a dos finales de Copa de Europa en este lustro y son los actuales campeones del 'calcio' y un bloque más hecho.

La presión lleva al éxito al Madrid

El escuadrón lombardo lleva años manteniendo su estructura básica -también ese dibujo con tres centrales y dos carrileros-. Pasan los entrenadores por el banquillo mas la idea es la misma. Es complicado tumbarles, saben competir desde diversos enfoques y esta noche amenazaron con su paleta agresiva. Como saben que el Madrid carece de un constructor de juego en el mediocentro aplicaron una presión abrasiva que multiplicó los pelotazos que nacían de Courtois y morían a toda velocidad. Hasta esta visita lo habían ganado todo en esta temporada y hace días remontaron con agonía al Nápoles en San Siro, en lo que supuso una inyección tremenda de moral. Montados en esa ola se presentaron en Chamartín y localizaron en el costado diestro a su principal arma de desborde. Se presentó en sociedad por allí Andy Diouf, un extremo zurdo afilado que juega a pierna cambiada y verticalizó de lo lindo los ataques visitantes hasta que 'Mou' le puso doble guardia. En el minuto tres inauguró su producción con un desborde rapidísimo que le regaló a Marcus Thuram una volea muy clara en la frontal del área pequeña, que atinó a repeler a bocajarro Courtois, y en el 11 emitiría un centro en diagonal envenenado que sacó lo mejor del muy mejorado Dean Huijsen en el despeje. El Inter de Cristian Chivu aceleraría por ese perfil las acciones bien orquestadas por un magnífico Hakan Çalhanoglu. El preparador rumano está cuidando el físico del turco y éste se lo agradeció en esta fecha con un rendimiento sensacional. Gobernó el centro del campo e incluso probó suerte con su potente disparo (en el cuarto minuto se le fue arriba un latigazo y en el 16 conectó un cañonazo en el lanzamiento de falta desde la mismísima frontal que repelió como pudo el arquero merengue). Su visión mezcló a la perfección con el talento distributivo de Nicoló Barella y con la movilidad de Curtis Jones para asentar el dominio aplastante italiano de la pelota.

Sin embargo, el fútbol no entiende de inercias ni de merecimientos y los madridistas conocen bien este principio. De hecho, varias de sus Copas de Europa han seguido esta ley no escrita. Y este martes volvieron a sacar tajada de ella, pues en el minuto 14 cazaron el 1-0 de un error ajeno. No habían podido retener la pelota ni salir jugando, mas hicieron caja de la añorada presión coral. El ex interior del Liverpool cayó en una emboscada y Yan Bisseck cometió un fallo grotesco en el despeje. La redonda le cayó a Brahim, que pintó una asistencia fulgurante para que Kylian Mbappé desenfundase el primer tanto del evento (su 71ª diana global en esta competición, dato que le pone a la altura del mito de la casa Raúl González Blanco). Una despiste rival, un gol. Esa es la potencia foraz sobre la que giran las aspiraciones merengues en este curso. Esa es la piedra angular de esta plantilla más física que técnica que hace las delicias de 'Mou'. En esta jornada quedó a las claras que a este equipo le va a gustar mucho más contragolpear, correr, que generar en estático.

El Inter encajó el golpe con sorpresa y le costó seguir de pie. Siguió mandando, con la defensa adelantada, aunque cojease sobremanera por la baja de Federico Dimarco, el MVP de la pasada Serie A. Sin la presencia de este magnífico centrador la banda izquierda 'nerazzurra' quedó mutilada y lo agradecería un Denzel Dumfries poco exigido. Y la sobrevenida implicación del ataque madrileño en la presión le nubló la vista a los visitantes. Jude Bellingham se desfondó tras pérdida y Vinicius ayudó más que nunca (y se ganó por ello la consiguiente ovación). Así todo es más fácil y siguiendo esta ruta el Madrid volverá a acumular argumentos para optar a los trofeos que se repartirán en la primavera. Un robo del inglés devino en una escapada de 'Vini' que obligó a Benjamin Pavard a intervenir al límite. Era el aviso de lo venidero. Los locales habían olido sangre. Acto y seguido, en el 23, el ejercicio colectivo ahogó a un cuadro de Chivu que volvía a penar. El meta Josep Martínez recibió una cesión apurada y quiso regatear al oponente que llegaba para apretarse, pero Fede Valverde adivinó la maniobra y marcó el 2-0 a placer.

A estas alturas el sistema de Mourinho había elevado su rendimiento defensivo hacia la plenitud, con las líneas adelantadas, y antes del descanso pudo dejar resuelto el brete. En el 26 Vinicius le robó la cartera a Pavard y trazó una transición meteórica que pasó por la clase de Brahim y que sólo abortó Bisseck, con un corte in extremis, cuando Mbappé se relamía; en el 31 Josep Martínez tuvo que salir para anticiparse al pase al hueco que 'Vini' había lanzado hacia el enésimo desmarque de ruptura de Bellingham (el británico ha recobrado esta suerte y sus compañeros lo agradecen); y en el 47 fue Kylian el que recuperó arriba para sentar a su par y chutar angulado un balón que despejó el portero visitante antes de sacarle a Bellingham el rechace posterior con una parada de videoteca.

Sin balón, el Madrid sufre

El Inter llegó al camarín con el 70% de la posesión y casi el doble de remates producidos que su oponente. Había obligado a Courtois a amontonar pelotazos y paradas (como con la que le negó el festejo a Lautaro Martínez), y Jones había estrellado un latigazo en la cruceta -minuto 36-. Los merecimientos le daban razón a su planteamiento aunque el marcador se la negase gracias, entre otros factores, a la solidez por arriba de Huijsen y Konaté, y al ajuste de Mou, que fijó a Fede Valverde como ayudante de Marc Cucurella ante Diouf. Por eso Chivu no intervino nada más que para relevar a un Pavard tocado y dar entrada a John Stones (Manuel Akanji no participaría). En términos generales había funcionado su idea por lo que ordenó continuar igual. Exigió más intensidad y convencimiento, y sus muchachos volvieron al césped aumentando los decibelios. Y amenazando de verdad. Ahora sí.

Antes del minuto 65 bordearon el tanto varias veces. En el 50 Courtois tapó un chut cruzado de Jones; en el 52 perdonó Thuram un centro espectacular de Çalhanoglu; segundos después Barella envió fuera una pared fluida con Carlos Augusto; en el 54 el cerebro turco dejó solo a un Lautaro que controló mal cuando encaraba la meta local; y en el 62 el lateral zurdo brasileño puso un centro brillante al que no llegó de milagro el vigente 'capocannoniere' del balompié transalpino. De repente volvió a pasarlo muy mal un Madrid que jamás podría ponerle el lazo al encuentro a través de la pelota. Semejante déficit queda distraído por la enorme calidad de su arsenal y a punto estuvieron de sentenciar en el 49, cuando a Mbappé le faltó fe para resolver una transición atómica; y en el 58, cuando Brahim se inventó una maravilla por la línea de fondo antes de centrar una pelota que Bellingham no supo embocar con todo a favor (Martínez despejó el intento del inglés sobre la línea). Mas al final les tocaría pedir la hora por la inconsistencia.

El partido confirmó lo que venía susurrando y se convirtió en un correcalles de manual. Chivu metió en cancha piernas frescas antes y los suyos disfrutaron de una primacía energética que se notaría y desembocaría en el recorte de la desventaja. Sólo el abrumador derroche corrector de Fede Valverde, la garra de Bellingham y las arrancadas a la contra de Vinicius (que todavía no posee la chispa en ataque pero se dejó la piel) dibujaban un horizonte a una tribuna de Concha Espina que llegó a silbar lo que estaba viento. Los lombardos se acercaron con un disparo del codiciado Alessandro Bastoni que desvió el extraordinario Courtois -minuto 64- y con un córner botado por el relevo Petr Sucic que Lautaro cruzó demasiado. Y en el 77 atinaron: una circulación armoniosa de lado a lado encontró a Bisseck, que puso en vuelo al capitán para que éste emitiese un centro mal intencionado que embocó Carlos Augusto a placer, casi debajo de la portería.

Hasta entonces los merengues sólo habían podido responder tras dos robos de los motores mencionados. Uno concluyó con una pobre definición de Mbappé ante Josep Martínez tras la asistencia del omnipresente Brahim y en la siguiente el mediapunta coronó la transición con un remate que rozó la madera -minuto 69-. Y con el resultado en el aire Mourinho decidió recurrir al destructor por excelencia, Tchouaméni. Este movimiento resultaría fundamental para el aplomo de su delegación, pues desde la comparecencia del francés al Inter le costó sostener su flujo ofensivo. Es más, antes del final no pudieron crear más que una llegada peligrosa. Ocurrió en el minuto 90, cuando Henrikh Mkhitaryan emitió un remate que sacó Courtois. El belga redondeó su obra maestra y en el otro campo mostró síntomas esperanzadores Diomande. El extremo, fichaje más caro de la historia de la entidad madrileña, encaró con rebeldía y estiró a su esquema con su velocidad. Incluso exigió al meta rival con un derechazo. Dio sin duda un buen primer paso en Europa y ayudó a sus compañeros a ganar tiempo y reconducir este proceso de construcción que se había ensuciado en Sevilla.

Ficha técnica

2- Real Madrid: Courtois; Cucurella, Huijsen, Konaté, Dumfries; Fede Valverde, Alexander-Arnold (Tchouaméni, min. 79), Bellingham; Brahim Díaz (Diomande, min. 79), Vinicius (Carreras, min. 87) y Mbappé (Espí, min. 93).
1- Inter: Josep Martínez; Carlos Augusto (Mkhitaryan, min. 83), Bastoni, Bisseck, Pavard (Stones, min. 46), Diouf; Çalhanoglu (Petr Sucic, min. min. 61), Barella (Zielinski, min. 61), Curtis Jones; Lautarto Martínez y Marcus Thuram (Bonny, min. 61).
Goles: 1-0, min. 14: Mbappé; 2-0, min. 23: Fede Valverde; 2-1, min. 77: Carlos Augusto;
Árbitro: Michael Oliver (Inglaterra). Amonestó a Çalhanoglu, Huijsen, Lautaro Martínez y a Bisseck.
Incidencias: partido correspondiente a la 1ª jornada de la Fase Liga de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu (Madrid, España). Antes de inicio del encuentro Arda Güler recibió el premio a Jugador Revelación yy Mbappé recibió el trofeo de máximo goleador de la pasada edición de la Liga de Campeones. Además, se guardó un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de la tragecia ocurrida en Nepal y China.
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