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FASE LIGA | JORNADA 2

Liga de Campeones. El Barcelona congela el infierno turco con un Lamine Yamal soberbio

Liga de Campeones.  El Barcelona congela el infierno turco con un Lamine Yamal soberbio
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(Foto: EFE)
martes 13 de octubre de 2026, 23:13h
Actualizado el: 14/10/2026 01:49h
El equipo de Flick remontó el tanto inicial del Galatasaray con un segunto tiempo extraordonario. Exhibición del juvenil y goles de Cancelo, Fermín, Gordon y Adeyemi. Gran Pedri.

A este Barcelona no le frena ni el apasionado Ali Sami Yen ni la afamada y corrosiva afición del Galatasaray. El equipo azulgrana deshizo las maletas en ese templo e impuso su ley con una superioridad insultante: 22 remates realizados, 11 tiros a portería completados, sólo tres intentos entre palos permitidos, un 71% de posesión y un 1-4 en el marcador más que descriptivo. Los favoritos demostraron por qué son el colectivo más en forma de Europa. Saben competir en todos los escenarios, también cuando le sobrevienen saltos de página. Sólo así se entiende que sigan contando todos sus encuentros por victorias (10 de 10) en este inicio de curso y que ostenten el liderato en la Liga de Campeones, con dos goleadas en las dos jornadas inaugurales, y en LaLiga.

Hansi Flick afronta en este mes la primera de las ascensiones que presenta en calendario, que se pone serio. Éste era el primer evento en el que la exigencia iba a subir, sobre el papel, exponencialmente (le seguirán las visitas al Villamarín y al PSG, antes del Clásico del Camp Nou). Por eso el técnico germano alineó a sus primeros espadas e incidió en la genialidad que se le ha ocurrido para suplir las bajas de los delanteros centro que se marcharon en verano -Robert Lewandowski y Ferran Torres-. El rol de falso nueve se ha convertido en moneda común y lubricante de una ofensiva aterradora, que en lo que va de temporada amontona ya 43 goles anotados. Esta vez le tocó figurar ahí a Dani Olmo, pero es un trampantojo. El plan es que esa posición quede vacía y se rellene con llegadores como el mediapunta campeón del Mundial con España, Fermín López o Anthony Gordon. Todos ellos fueron titulares, así como Pau Cubarsí, Pedri y Joao Cancelo, pilares que descansaron ex profeso el pasado fin de semana.

El Barcelona manda y dispone en Estambul

La mejor receta para capear el oleaje otomano es cuidar de la pelota. Es fácil decirlo. Muchos son los rivales que han caído en ese cuarto de hora inicial atronador que siempre preparan los pupilos de Okan Buruk. De hecho, antes de esta cita sólo habían perdido en su casa en competición europea una vez de sus once encuentros precedentes. Son un bloque sólido y acostumbrado a ganar (ha conquistado su liga en las cuatro últimas ediciones), que saca las garras cuando juega en su estadio. Sin embargo, poco pudieron hacer esta noche ante la jerarquía futbolística de un Barça que gobierna con sus presupuestos en todas partes. Presión alta, recuperaciones rápidas y combinaciones fluidas. De momento no hay nadie que haya descifrado ese código y, claro está, tampoco han descubierto como recudir a un Lamine Yamal que está más cerca que nunca del Balón de Oro.

El juvenil catalán comandó a los suyos una vez más y ya ha alcanzado las cuatro asistencias en esta competición. Desde el perfil diestro generó todo tipo de complicaciones a sus oponentes, en el desborde, la asociación, la asistencia o el remate. Su influencia en el juego es total, aunque "sólo" sea una pieza más del engranaje maravilloso ideado por Flick. En esta fecha enfrentaban un duelo de estilos de libro, pues los otomanos se remangaron para aguantar y salir a la contra con balones largos. El desafío residía, sobre todo, en igualar la desaforada intensidad con concentración y en limitar los errores en el pase que pudieran echar gasolina al vertiginoso furor contrincante. En esos términos se desarrollaría gran parte de este envite y Buruk apoyó los análisis previos vaciando de talento su centro del campo para apostar por el músculo destructor de Lucas Torreira y Mario Lemina (el interior brasileño Gabriel Sara hubo de esperar turno en el banquillo). 

Con las cartas boca arriba el Barça se adueñó del esférico y poco a poco bajó los humos al personal. Asimismo, Cubarsí volvió a 'comerse', como en 2024, cuando debutó en 'Champions', a un Victor Osimhen muy venido a menos y que ejemplifica por qué al Galatasaray le cuesta tanto llegar lejos en el Viejo Continente (se habían estrenado en esta edición con una derrota clara en Lisboa frente al Sporting). El nigeriano fue victimizado por la afinada táctica del fuera de juego azulgrana y demostró un declive futbolístico pronunciado, que le sacó de la élite del Nápoles y le hizo encallar en Turquía. Hacia ese mismo destino se han ido despeñando nombres prometedores como Rafael Leao o Leroy Sané. A todos ellos se les ha apagado el brillo y compiten en un nivel menor y los catalanes no tuvieron piedad. Les sacaron de la dinámica durante casi todo el minutaje y tradujeron la valentía posicional de la delegación otomana en imprudencia desde temprano. El primer aviso llegó en el séptimo minuto, cuando Pedri filtró un pase que dejó a Olmo en mano a mano con el meta. La acción, anulada por fuera de juego, marcaría el camino a los visitantes.

Lamine Yamal impone la lógica y la excelencia

Buruk quiso plantar a su línea defensiva adelantada y asumió el riesgo, y el cerebro canario, iluminado en esta noche a orillas del Bósforo, les torturaría. Necesitaba Pedri un rendimiento como el que llevó a cabo, dominando el tempo, sacando brillo a su visión de juego. En el 17 trazó otro pase maravilloso que devino en un error en la definición de Gordon, solo ante el meta Ugurcan Çakir, y de inmediato encaminó una jugada coral que concluyó en una volea desviada de Fermín. Cuando el tinerfeño está inspirado, todo funciona mejor y aparecen los espacios. Los locales se afanaron por taponar las vías interiores, de modo que el flujo 'culé' se inclinó hacia las bandas. Y ahí Lamine está gigantesco. Lo probó rápido y en el 24 le regaló a Olmo un centro brillante que el mediapunta remató fuera desde el punto de penalti. Y Cancelo redondeó la controladora media hora con un latigazo desde larga distancia que hizo volar a Çakir -minuto 25-.

La inercia hablaba de un superioridad total, técnica y táctica, de los azulgranas. Mas este deporte es vibrante y acepta las sorpresas de buen grado. Y en el minuto 29 aconteció una del todo inesperada. En la única desatención del favorito, mientras pedía un penalti inexistente sobre Gordon, se coló Leao. El portugués es limitado e irregular pero sigue disponiendo de un físico abrumador y se escapó por el costado de Eric García antes de ceder para que Aleksey Batrakov rematase solo en el área, en un intento que desvió Cancelo y batió a Joan Garcia. En el único disparo turco hasta entonces. Es el lunar de este gigante: lleva 17 partidos seguidos encajando goles en Europa. El fútbol tiene estas cosas y la Liga de Campeones es el teatro predilecto para imprevistos de este pelaje. En esta competición no caben las lamentaciones y el Barça a punto estuvo de recordarlo a las malas. En lo sucesivo perdió pie, el VAR les rescató anulando el 2-0 a Baris Yilmaz en una acción de balón parado -minuto 34- y Yunus Akgün desperdició un intento solitario con todo a favor.

Se le había torcido la trama a Flick, de repente yacían desnortados sus muchachos... hasta que Pedri y Rodri recuperaron la brújula. Es decir, el balón y la posesión. Volvieron al abc, retomaron el control y desde ahí respondieron con el veneno acostumbrado. El objetivo pasó a ser anotar antes de la finalización del primer tiempo, para que los turcos no se crecieran, y apretaron hasta que lo lograron. Ocurrió en el minuto 43, con Lamine tratando de desbordar por dentro y siendo derribado. La redonda quedó suelta y a Davinson Sánchez (otro prometedor fiasco) le entraron las dudas al borde de su área. Olmo estuvo mucho más listo y robó el balón. No sólo eso, asistió para que Cancelo cruzase un derechazo inapelable. Y como el 1-1 casi automático le supo a poco a este Barça incontestable, a punto estuvieron de remontar a continuación. Lo evitó Çakir, que le sacó a Gordon (dos veces) y a Olmo sendos cañonazos con estiradas de foto, y se dirigió al intermedio con seis paradas realizadas.

En vestuarios todo había vuelto a su lugar lógico y el Barcelona no desaprovechó la ocasión en la reanudación. Es más, despegó hacia la excelencia. Su segunda mitad resultó una obra maestra en todas las facetas imaginables. Aumentaron el ritmo con y sin pelota, e hicieron explosionar a la resistencia otomana para decretar el silencio en la tribuna. Y fue Lamine Yamal el ejecutor protagonista. En el 47 inauguró su fogonazo con un centro medido que no supo concretar el desatinado Gordon; en el 51 dibujó un centro lateral quirúrgico para que Fermín firmase la remontada con un testarazo sencillo; y en el minuto 54 rompió al lateral Eren Elmali con un baile exótico afortunado sobre la línea de fondo y asistió para que el inglés al fin hiciera diana. En un visto y no visto, el electrónico reflejaba un 1-3 y el 'schock' había recorrido el graderío hasta bajar al césped. Buruk trató de refrenar el aluvión de fútbol recurriendo a Sara y a Sané, en un triple cambio (Ilkay Gündogan sigue sin contar). Sin embargo, ya no era posible discutirle nada a este Barça apoteósico, al que le dan igual las ausencias de puntales como Raphinha o Frenkie de Jong. El proyecto ha tomado altura y en el presente de la banca salen figuras como Gabriel Jesús o Karim Adeyemi -qué lejos ha quedado la estampa de la última visita a Estambul, en la Europa League y con Xavi Hernández en el banquillo-. Los dos se juntaron en el minuto 64, previo giro de Yamal, para establecer el 1-4 definitivo, culminado con un misil cruzado del atacante alemán. Este coloso insaciable trasladó su fiesta también hasta la hostil Turquía y tuvo tiempo incluso de darle minutos a un Gavi relegado al fondo del armario por motivos obvios: la calidad manda. Roland Sallai bajó el telón con un despeje bajo palos que evitó la manita visitante, en el colofón a otra exhibición esplendorosa del mejor conjunto europeo del momento.

 

Ficha técnica

1- Galatasaray: Çakir; Eren Elmali, Jakobs, Davidson Sánchez, Baris Yilmaz (Roland Sallai, min. 67); Torreira (Nhaga, min. 81), Lemina (Ugochukwu, min. 58); Batrakov (Gabriel Sara, min. 58), Yunus Akgun (Sané, min. 58), Rafael Leao; y Osimhen.
4- Barcelona: Joan Garcia; Cancelo, Gerard Martín, Cubarsí, Eric Garcia (Koundé, min. 73); Rodri, Pedri (Marc Bernal, min. 73); Fermín López (Gavi, min. 82), Anthony Gordon (Adeyemi, min. 59), Lamine Yamal; y Dani Olmo (Gabriel Jesús, min. 59).
Goles: 1-0, min. 29: Batrakov; 1-1, min. 43: Cancelo; 1-2, min. 51: Fermín López; 1-3, min. 54: Anthony Gordon; 1-4, min. 64: Adeyemi.
Árbitro: Marco Guida (Italia). Amonestó a Rafael Leao, y a Roland Sallai.
Incidencias: partido correspondiente a la 2ª jornada de la Fase Liga de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Ali Sami Yen (Estambul, Turquía).
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