Presidente de sala de lo penal de la Audiencia Nacional
José Eugenio Soriano García
jueves 23 de febrero de 2012, 21:29h
Ha sido elegido el Juez Ilmo. Sr. D. Fernando Grande – Marlaska. Y lo ha sido tras una pugna dura con otros varios candidatos, entre ellos, su anterior Presidente, Ilmo Sr. Gómez Bermúdez.
Todos los comentarios y los comentaristas casi también, son políticos. Y es aquí donde produce pasmo cuando no cierto horror, el grado de politización de la Justicia, vía politización del nefasto Consejo General del Poder Judicial
No se trata de discutir sobre las dotes y virtudes del Presidente. En lo que se conoce, las tiene y muchas, y vaya por delante mi particular y personal felicitación, en la seguridad de que intentará hacer un buen desempeño de su tarea.
La cuestión es distinta ¿cómo es que son políticos, y otros Jueces designados por políticos los que deciden?¿ Cuales son los criterios?
Porque el escándalo continuo que se da con estos nombramientos es cabalmente contrario a la esencia del Derecho y, al mismo tiempo, es representativo de la esencia de la Política. La clave de la Política es la confianza personal, en definitiva, la arbitrariedad. Y la clave del Derecho es la seguridad jurídica, exactamente lo contrario de lo que se produce con las sorpresas que siempre ocasionan estos nombramientos. Éstos y tantos y tantos otros en los que es la influencia de la respectiva Asociación de Jueces, que al final es vocero de la de los Partidos Políticos, la que determina el nombramiento.
Mientras no exista carácter reglado en la valoración, no será posible lograr que los Jueces, especialmente los no asociados, crean en el sistema.
Ahí está toda la Jurisprudencia de la Sala III, que es la encargada luego de dirimir las cuestiones sobre estos nombramientos, para demostrar el grado de politización, deferencia con el poder y finalmente, subordinación que se produce ya prácticamente siempre en cualquier nombramiento judicial. Tanto que los Jueces no asociados, los que no están dispuestos a vender su espíritu y su independencia a los Partidos Políticos, tienen muy escasas, si algunas, esperanzas de ser reconocidos en la carrera y tener promoción judicial.
Existen Sentencias de la Sala III que incluyen Votos Particulares fortísimos en contra del turno de reparto en que se han convertido las designaciones de los Jueces por el Consejo General del Poder Judicial. Se llega ya, en el colmo de la desesperación, a afirmar que mal se puede creer en el Tribunal Supremo cuando él también a la hora de examinar lo que hacen dicho Consejo, acaba tomando una postura igualmente partidista. Máxime ahora en que las Sentencias las hacen los Magistrados del Tribunal Supremo agradecidos al sistema ya que al final han sido nombrados gracias a dicho mecanismo de recluta. Toda una vergüenza. Los Jueces que recurren, saben que tienen prácticamente perdidos sus recursos ante la Sala III. Se sentirán, imagino, como los particulares cuando a su vez intentan defender, incluso ante ellos, sus peticiones y pretensiones contra la Administración Pública, la cual está llena de privilegios consentidos por los Juzgados de lo Contencioso
O se acaba con el actual sistema del CGPJ o éste acaba con el Estado de Derecho. Ésta, y no otra, es la cuestión que se esconde al final tras los nombramientos, escándalos y sorpresas – o no sorpresas – que hay detrás de todos estos nombramientos.
Y esta cuestión es urgente y el Gobierno tendría que tenerla ya en su agenda.
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Catedrático de Derecho Administrativo
JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.
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josesorianoelimparciales/11/11/23
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