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Crítica de arte

Odilon Redon (1840-1916)

Elena Viñas
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elenavinaselimparciales/11/5/11/23
martes 27 de marzo de 2012, 17:00h
Actualizado el: 15/12/2014 18:55h
La Fundación Mapfre acoge hasta el 29 de abril la primera gran retrospectiva sobre Odilon Redon (1840-1916), artista coetáneo de los impresionistas, pero ajeno a ellos en su forma de entender el arte moderno, exento de tinten naturalistas, pero sí interesado por lo irreal, lo onírico y el subconsciente. Gran apasionado de la litografía y del carboncillo, cuenta con gran cantidad de trabajos en los que el negro domina la escena, pese a que fueron sus trabajos en color los que le dieron más fama.
La obra de Odilon Redon (1840-1916) adquiere interés por haber convivido con el impresionismo como corriente artística dominante no habiéndose visto influida por ella. A través de sus trabajos, que pueden verse en la Fundacion Mapfre hasta el 29 de abril, Redon llevó a cabo una investigación sobre el subconsciente y la imaginación, todo ello aderezado por la influencia que tuvo en él la literatura de Edgar Allan Poe, las pinturas de artistas como Goya, Corot o Delacroix, y la ciencia, cuyos avances debieron despertarle gran interés.

Definido como un artista al margen, sus obras invitan a imaginárselo como un pintor enigmático, ya sea por la variedad de temas que trata, por su empeño en representar conceptos como el sueño, el miedo o el silencio, por el negro dominante en su paleta o por su visión de la iconografía cristiana, bien diferente a otros ejemplos pictóricos. Conviene también destacar la importancia del tema 'ojos cerrados' por remitir a la búsqueda de la mirada interior, tan complicada de representar.

Pese a no contar con fama hoy en día, las obras de Rodin sí despertaron gran interés entre sus contemporáneos, algo que merece ser reseñado dado que sus trabajos poco o nada tenían que ver con la tendencia dominante. Lo demuestran sus primeras obras, que todavía pecan de cierta inexperiencia, pero que ya ayudan a apuntalar su estilo tan particular.

De las 160 obras expuestas, los carboncillos y las litografías superan en número a sus trabajos en color. La visión en negro de su universo imaginativo no hace sino aumentar la inquietud que desprende su obra, en la que representó a seres de gran rareza, cabezas aladas, globos oculares o animales con rostros humanos; todo ello con intención simbólica. Estas visiones recuerdan a las pinturas negras de Goya, artista de quien se vio influido.

Adentrarse en el subconsciente de Redon no es fácil. Más relajada resulta la visión de sus pinturas en color, en las que predomina el pastel como material predominante, si bien también hay numerosos óleos sobre cartón, aunque no tantos sobre lienzo. El resultado es una serie de pinturas espesas, de aspecto opaco y de gran densidad que no hacen sino distinguir aún más sus obras de las de otros artistas contemporáneos, aunque se sepa que los impresionistas también utilizaron el pastel, como fue el caso de Edgar Degas.

En las cartelas de la exposición, Redon dice de sí mismo: “He hecho un arte a mi modo”. Es precisamente esa sensación la que deja el recorrido de la muestra que, si bien en ocasiones es confuso, es de agradecer que incluya textos originales del artista que ayudan a entender su planteamiento.

Uno que condensa cómo entendió su obra dice así: “Toda mi originalidad consiste en hacer vivir humanamente a seres inverosímiles poniendo en lo posible la lógica de lo visible al servicio de lo invisible”.

Información sobre la exposición:

Lugar: Fundación Mapfre, en Madrid.

Fechas: hasta el 29 de abril.

Horario: lunes de 14:00 a 20:00 horas / martes y sábados de 10:00 a 20:00 horas / domingos y festivos de 11:00 a 19:00 horas.

Entrada: gratuita
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