El coste de la sanidad pública
viernes 20 de abril de 2012, 23:37h
Ayer viernes se daba a conocer el la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros el contenido del real Decreto que regula los recortes básicos en materia de sanidad. Se trata de una polémica medida que, a buen seguro, tendrá una fuerte contestación social; de ahí que sea fundamental un esfuerzo del Gobierno a la hora de dar una explicación detallada e inteligible. Y unitaria.
Hasta ahora, la palabra “copago” –o “repago”, para hablar con más propiedad- parecía estar maldita en el seno del PP. Y no tendría porqué ser así. Tal cosa denota, por un lado, el sempiterno complejo de la derecha española a la hora de abordar determinadas problemáticas de hondo calado social y, por otro, la falta de coraje político considerable. España tiene una de las mejores redes asistenciales de todo el mundo. Pero hay que pagarla. Efectivamente, la sanidad pública no es gratuita, sino que se financia a través de los impuestos; por tanto, todos la financiamos indirectamente. Tras años de un gasto excesivo e irresponsable, la cuestión es cómo pagarla. Porque, a causa del derroche habido en años anteriores, no hay dinero para seguir haciendo frente a su enorme coste; de ahí la imperiosa necesidad de hacer ajustes: precisamente, para apuntalar y mantener el sistema.
Ajustes que han sido más duros en otros ministerios. Es éste un aspecto que parece obviarse tanto por parte del Gobierno -inconcebible- como por la oposición, cuando el hecho es que reviste una enorme trascendencia. Casi tanta como lo imprescindible que resulta optimizar el gasto derivado de sufragar determinados fármacos, poner coto al “turismo sanitario” o evitar la picaresca con las recetas, entre otros muchos factores. Y tan vital es esta reforma como explicarla bien y que la sociedad se conciencie de ello.