Crónica económica
El peligro del “fine tunning” de Mariano Rajoy
domingo 29 de abril de 2012, 16:47h
“Antes se improvisaba; ahora no”. Esta frase de Mariano Rajoy es cierta, al menos en su primera mitad. Pues, si toda la actuación del Gobierno responde a un plan preconcebido. ¿Por qué la decisión que más y mejor han explicado es la de no subir el IVA para tardar cuatro meses en adoptar esa medida?
Será, dice el lugar común, que los populares no saben comunicar. Y por eso hablan ahora, desde el Congreso del Partido Popular en Madrid, de salir a la calle a explicarse. Pero quizás, sin negar la posible mendacidad en la comunicación popular, el partido en el gobierno y el propio Ejecutivo tengan un verdadero problema con qué es lo que quieren hacer.
Digamos desde el comienzo que su programa de reformas tiene una cierta coherencia, y que aunque discutible (todos los programas reformistas lo son en alguna medida), está bien encaminado. Repasemos brevemente las principales medidas. Una reforma laboral que, aunque aún habrá de ser la penúltima porque no liberaliza lo suficiente este mercado, ha supuesto un cambio sustancial. Una reforma financiera que pone en marcha el necesario ajuste del sistema financiero (asumir pérdidas, vender activos depreciados y hacer acopio de capital), aunque no lleva el ritmo necesario para que vuelva el crédito cuanto antes. Una Ley de Estabilidad a la que se le pueden poner pocos peros, aunque queda pendiente de que tengan la voluntad política de hacerla cumplir. Un conjunto de reformas en Sanidad y Educación que permiten ciertos ahorros, sin ser reformas en profundidad. Y un ajuste fiscal repartido a partes iguales entre el recorte de gasto y el aumento de impuestos que depende de las Comunidades Autónomas, parte de un supuesto optimista de los ingresos y resulta insuficiente.
Todo ello deja un sabor agridulce. Todo está bien encaminado. Todo está hecho a medias y gran parte es claramente insuficiente. Es el estilo de Mariano Rajoy. Duro, claro, decidido en el mensaje. Contemporizador, taimado, presto al compromiso en las decisiones. No está sólo en esta huida de las reformas decididas. Está apoyado por el superministro del ámbito económico, el titular de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro.
Las radios tenían un botón para sintonizar bajo el anglicismo de tunning. Y a veces tenían otro que permitía una sintonización más precisa: el fine tunning. En Economía se recurrió a esta expresión, fine tunning, para referirse a la pretensión de hacer un ajuste de las políticas fiscal o monetaria que tuviese unos efectos controlados y justo en la medida deseada. El brutal contraste de esa pretensión con la realidad hizo que se abandonase el uso de la expresión fine tunning. Pero, como demuestra el gobierno de Mariano Rajoy, ese objetivo sigue vivo.
Porque lo que pretende Mariano Rajoy es poner un amplio programa de reformas que comprenda todos los ámbitos del quehacer económico y que sean suficientes para sacar a España de la situación que vive sin que tengamos que recurrir a la intervención, pero por otro lado que no pisen demasiados cayos, que no levanten una oposición social desmedida, que no se conviertan en un problema político a corto plazo.
El problema del fine tunning es siempre el mismo: que, como decía Friedrich A. Hayek, puedes hacer predicciones de tendencia, del estilo “Si…, entonces…”, en términos muy generales: Subirá el paro, bajará la inflación, se retraerá el consumo… Pero lo que no puedes es decir con precisión cuanto o cuándo se dará cada uno de esos fenómenos. No, porque eso depende de un volumen de información inaprehensible para cualquier mente humana, que es además subjetiva y está dispersa por todo el mercado. Es más, gran parte de la información que sería necesaria para hacer una predicción precisa (fine tunning) ni siquiera se ha creado.
¿Qué implicaciones tiene eso? Que Mariano Rajoy juega a hacer equilibrios sin saber, en realidad, hacia dónde tirará la cuerda a cada paso que da. Tiene la red de la intervención, sí, pero será el fin de su carrera. El crecimiento de Estados Unidos ha decrecido en el último trimestre. ECRI lleva tiempo avisando de que allí se espera una vuelta a la recesión; lo hemos contado aquí varias veces. China se desacelera y no sabemos a qué ritmo lo hará. En Francia habrá un cambio político que podría desestabilizar el complicado equilibrio económico y financiero europeo. Así las cosas, ¿a qué juega Mariano Rajoy?
Todos sabíamos que el gobierno subiría el IVA. ¿Por qué lo ha negado durante cuatro meses? ¿Para justificar la subida del IRPF? ¿Por qué esa subida generalizada de impuestos y esa timidez en el recorte del gasto público? ¿Por qué se la juega Mariano Rajoy a que un cambio desfavorable del entorno económico lleve a Bruselas a quitarle a él el gobierno económico de nuestro país? Los mercados nos están avisando. Veremos si Rajoy les presta atención antes de que sea demasiado tarde.