El PSOE y el Gobierno, Grecia y Bankia: La moral de irresponsabilidad
jueves 10 de mayo de 2012, 02:15h
Las elecciones en Grecia y la situación de Bankia son dos asuntos tratados de forma conjunta por el PSOE durante los últimos días. Así, mientras que Elena Valenciano sostenía que había habido “una excesiva crueldad con Grecia, donde se habían triturado gobiernos y recursos en aras a una excesiva ortodoxia”, Alfredo Pérez Rubalcaba criticaba esa misma “ortodoxia” a la hora de rebajar el déficit, y clamaba sobre la posibilidad de que el Gobierno inyectara dinero público en Bankia.
Es curioso que eso mismo lo diga el integrante del primer gobierno que hizo precisamente eso, inyectar dinero público a la banca española. Fue necesario entonces, y quizá lo sea ahora, por poco que guste. En todo caso, si mal estaba hace algunos meses –y hay argumentos para pensarlo- habría que explicar qué lo convierte hoy en bueno Es un problema de coherencia elemental. No obstante, sería deseable por parte del PSOE algo menos de demagogia con los recortes y un poco más de memoria -a la par de autocrítica- por los motivos que han obligado a poner en práctica la actual política de contención. Posiblemente, si en Grecia se hubieran adoptado iniciativas semejantes en su momento, hoy la situación sería diferente. Así pues, Elena Valenciano debería dejar de defender a los que crearon el problema.
El asunto va más lejos y es sumamente grave. Lo es porque incide en el meollo filosófico de la crisis. Y no sólo en Grecia. En todos los países –Grecia no es más que una caricatura deformada de un problema general- hemos padecido un síndrome de falta de responsabilidad. No sólo de los gobiernos –que desde luego- dilapidando el dinero público y premiando con rescates a gestores ineficientes, sobre la base de socializar pérdidas (como en Bankia pero mucho más y mucho antes de Bankia). Han sido los ciudadanos y empresas privadas quienes también y durante años se han vivido –hemos vivido- muy por encima de nuestras posibilidades, endeudándonos de manera desmedida. Grecia ha sido un caso paradigmático y muy señalado en esa política delirante: durante años, ha sido un ejemplo de corrupción y despilfarro, con decenas de miles de funcionarios camuflados o fallecidos pero pagados. Los griegos, o muchos de ellos, han vivido del ahorro de otros ciudadanos europeos. Ahora, no quieren pagar las deudas que han contraído. Es un caso de irresponsabilidad manifiesta. Y lo sigue siendo. El sistema político y económico que nos hemos dado –la democracia y la libertad económica- está basado en la idea de la responsabilidad individual; y lo está precisamente desde sus orígenes en la Grecia de Pericles: a los derechos, corresponden, en igual medida, deberes y responsabilidades. Por eso, es sumamente preocupante que algunos políticos, en lugar de incitarnos a un ejercicio de autocrítica, persistan en seguir difundiendo un mensaje irresponsable de que en esta vida todo vale. Lamentable.
Y el Gobierno, por su parte, haría bien en arrojar algo de luz sobre el tema de Bankia. Con su oscurantismo y su política de “no-comunicación” genera una incertidumbre el los mercados sumamente negativa –en ese punto, tiene toda la razón el señor Rubalcaba. Si ya es de por sí delicado el balance de la cuarta entidad financiera del país, la torpeza con la que se está llevando su gestión durante los últimos días lo empeora aún más.