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Rosa Díez se pone estupenda

José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
miércoles 16 de mayo de 2012, 21:16h
Rosa Díez, la combativa lideresa de UPyD, tiene numerosas cualidades políticas. Se mueve en la transversalidad ideológica gracias a un lenguaje nacional muy fácil de entender. Tiene la desventaja de la minoría frente a los partidos colosos, pero la ventaja de poder desmarcarse de ellos precisamente por su carencia de poder. Y si es mala suerte enfrentarse a un sistema político cooptado por los grandes, ésta se transforma en buena cuando vivimos en una crisis que siempre penaliza a quienes disfrutaron, disfrutan o se sospecha que disfrutarán del poder.

Seguramente por eso, por esa ventana de oportunidad que se encuentra cuando los políticos con gobierno acusan el desprestigio, Rosa Díez está crecida. Y menos mal que es así, porque en otros países azotados por los problemas, en lugar de buscar bisagras buscan romper las puertas, que sólo hay que ver a los nazis y a los ultracomunistas en Grecia. Pero negociar el papel de bisagra no es nada fácil, porque después de pegar palos a diestro y siniestro, hay que decantarse por lo siniestro o lo diestro.

Es lo que acaba de pasarle. Tenía que apostar por el bloque de la derecha asturiana (Foro y PP) o por el de la izquerda (PSOE e IU). Le ha costado un mundo, pero lo ha hecho. La persona que apunta maneras de gauche divine se ha decantado por la izquierda terrena. ¿Quién se lo iba a decir a Rubalcaba, el compañero de Zapatero? ¿Quién se lo iba a decir a Patxi López, conmilitón de los anteriores? ¿Y quién a Cayo Lara, heredero de aquellos comunistas vascos siempre tan fronterizos con el mundo abertzale?

Es lo que tienen las decisiones. Porque, en el otro lado, Rosa Díez no encontraría pegas tan de fondo, pero sí muchas de forma, porque no se puede hacer peor de cómo lo han hecho Cascos y el PP. Pues dilapidar una inmensa bolsa de voto del centro derecha, que hubiera proporcionado una holgadísima mayoría, a base de fraccionamientos sustentados en querellas personales, es una de las estupideces políticas más grandes de cuantas se han visto en España.

Hay que decir, en todo caso, que un gobierno de la derecha o de la izquierda en Asturias no tiene ahora una relevancia definitiva, porque ambos van a hacer lo mismo ante la tozudez de la crisis. Recortes y más recortes; impuestos y más impuestos. Véase, si no, la extraordinaria “salida social de la crisis” que propone la coalición socialcomunista en Andalucía, que es calcadita a la de Rajoy menos en el número de alumnos por clase, que ése debe ser el problema fundamental de España.

El problema de Rosa Díez es que ahora va a ser cómplice de los recortes en Asturias (lo iba a ser en todo caso) pero también de la herencia socialista. Ya no podrá protestar contra ellos ni contra ella, ni en Asturias ni en ninguna parte. Pero, como querrá desmarcarse, no tendrá más remedio que hacer lo que critica a los demás: un discurso en Asturias y otro en el resto.

El capital político de Rosa Díez ha sido la virginidad. Por eso podía mirar desde el Olimpo los errores de los demás. Este miércoles se lo ha dicho Rajoy, desconozco si antes de saber que pactaba con los socialistas o después, pero con mucha razón: “Escuchándola, diera la sensación de que todos somos muy malos; menos mal que la tenemos a usted, que es estupenda”:

Rosa Díez es muy buena, y muy aprovechable su visión del Estado, pero es cierto que se está poniendo estupenda, como se dice en lenguaje coloquial. Empieza a ser uno de esos personajes políticos a los que sólo apetece votar a cambio de que nunca gobiernen, aunque sólo sea para que ellos mismos no tengan que soportar el dolor que les causarían sus propias contradicciones.

En todo caso, mientras eso sucede, es muy consolador que sea Rosa Díez una política emergente, porque, si no, podría emerger cualquier otra alternativa, y ésas suelen ser antisistema. Bastante cruz tenemos todavía con el comunismo arqueológico rampando por nuestros lares, con personajes tan extraordinarios como el líder de IU y vicepresidente de la Junta andaluza, Diego Valderas, pidiendo a los andaluces que salgan a la calle para protestar ¡contra la política de ajuste que lleva a cabo la propia Junta que vicepreside!

(Petición a los lectores: Me gustaría que se valorara debidamente el hecho de que en este artículo no se haya hablado de la prima de riesgo. No ha sido tarea fácil.)

José Antonio Sentís

Director general de EL IMPARCIAL.

JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL

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