¿Tregua para Rajoy? Realidades frente a imágenes
martes 22 de mayo de 2012, 08:25h
Los gestos que tres de los principales líderes mundiales han tenido con Mariano Rajoy los últimos días dan algo de resuello al jefe del Ejecutivo. A la invitación a la Cumbre del Crecimiento hecha por Mario Monti y en la que participarían Italia, Francia, Alemania y España se unen el breve encuentro mantenido con Obama en la Cumbre de la OTAN y el espaldarazo dado por Angela Merkel a la actual política de ajustes. También hay buenas noticias por parte del FMI, cuyo último informe considera que el 70 por ciento de la banca española es fiable y solvente.
No son cuestiones baladíes. Y es importante que el esfuerzo sea reconocido. Pero no es suficiente. El Gobierno y los medios españoles llevan un tiempo obsesionados con el asunto de la imagen. Consideran que se está siendo injusto con España y que se está expuesto a una doble vara de medir, ajustada a estereotipos más o menos primitivos y coloristas, cuando no patéticamente heredados de una intensa cultura neo-darwinista que durante más de un siglo ha contaminado el pensamiento de los países anglo-germanos. Y, por supuesto, que algo de eso hay. Prejuicios que no sólo se agotan en el término PIGS, de dudoso gusto y menor objetividad. Sin embargo, hay que reconciliarse con la realidad y actuar fríamente para reorientarla en nuestro beneficio. Es evidente que tenemos esa soga al cuello desde que Montesquieu –que todo lo que sabía de nuestro país lo aprendió en un viaje apócrifo de Md. D’Olnoy que jamás estuvo en España- pontificó que los españoles eran perezosos a fuer de orgullosos. ¡Qué le vamos a hacer! Con esos bueyes hay que arar.
Sin embargo, lo inteligente es desmentir imágenes y prejuicios, demostrando con hechos y cifras que España ha emprendido la senda correcta, por más que en ocasiones haya vacilado a la hora seguirlo o no lo haya hecho con la claridad y la contundencia necesarias. No se profundizó en una reforma laboral imprescindible, se ha retrasado la reforma financiera y no se han explicado correctamente ni la política de recortes ni asuntos tan candentes como la situación de Bankia y tampoco parece haber una línea de comunicación como es debido. Porque si ahora Rajoy puede sacar pecho de lo que hay en su haber –por ejemplo, haber embridado el gasto Autonómico y someter voluntariamente al sector financiero español a una exposición interna que los países que lo piden no se aplican a sí mismos- también ha de tener presente el otro lado de la balanza, con lo que le queda pendiente. Que es mucho y lleva retraso. A día de hoy, parece tener claro que la estabilidad financiera y el control del déficit son los dos instrumentos fundamentales para crear empleo y generar crecimiento económico. Y más le vale no volver a dispersarse, porque es poco probable que las circunstancias le vuelvan a dar una tregua.