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CRÍTICA

El Guisante Mágico "Love, Lust and a bit of Champagne"

miércoles 16 de abril de 2008, 14:18h
Con estribillos fuertes e instrumentación hipnótica entre saxos de toques jazz y batería de combate. Un trabajo grabado en los estudios de Paco Loco en el Puerto de Santamaría y en el que el emblemático productor español añade un toque muy personal. Todo para crear la atmósfera en la que flota la contundente voz de Aldo Comas.

Composiciones variadas y hermosas, como “Queen Bee”, el tema de minuto y veinte y seis versos que recuerda un beso adolescente. En “Beautiful”, Aldo presenta su voz a lo Adam Green o Nick Cave, cantando “todas las chicas son hermosas, y sus sonrisas son hermosas, y todo lo que hago es parte de mi propia y pequeña obsesión”.

“Bubble Song nº1” se centra más en el pop alegre y positivo en busca de su espacio tranquilo, su aire vital. Una línea parecida mantiene en “Theda Bara”, un tema sobre una bella mujer de historia triste en tono alegre.

La alegría se sigue desatando en “The Pretty Ones”, una canción sobre la hermosura y el autoestima que acaba proclamando, “Nosotros somos los guapos y hermosos”.

A ritmo de folk
“Tropical Dreams” retoma las claves más folkies con tonos de jazz para narrar un sueño de amor, playa y cócteles.

“Rouge Cities” habla de la crudeza de las grandes urbes, de la mezcla social de ciudades como Barcelona. “Charlie Rivel” recupera la vida del payaso que mantenía Alemania riendo mientras le llovían las bombas a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Para ir cerrando el disco eligen “Aint me babe”, la composición más anti romántica de Bob Dylan, y uno de esos temas que solían cantar Johnny Cash y June Carter en sus giras conjuntas, y que proclama; “Yo no soy lo que quieres cariño, no soy lo que necesitas, no soy el que estará para levantarte cada vez que caigas”. Y EGM añade palmas y saxos haciendo un poco suyo un tema que es una canción universal.

Y es que “Love, Lust and a bit of Champagne” es uno de esos discos que entran solos, sin presión, de los que te roban una sonrisa en un atasco, alegran una mañana de domingo al sol, o evitan los rostros tristes de madrugón y metro. Un celebrado descubrimiento de una banda con un presente y un porvenir realmente dignos