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Así pasan las vacaciones los rusos

Irina Bulgákova
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irishecgmailcom/7/7/13
lunes 04 de junio de 2012, 22:03h
A partir del día 1 de junio muchos de los rusos cambian sus oficinas y despachos por un entorno distinto, relajante y singular. Normal! ya que en el calendario ruso, en distinción de otros países europeos, con esta fecha comienza el verano, y son muchos los que emprenden sus vacaciones veraniegas. Los ciudadanos de las “dos capitales rusas”, Moscú y San Petersburgo, se apresuran a salir de la zona urbana, buscando el refugio en las casas de campo, llamadas “dachas”. Son las típicas casas de madera o de ladrillo ubicadas a ciertos kilómetros de los grandes centros de civilización. A distinción de los años 70 y 90, cuando la mayor parte de la parcela la ocupaba la huerta con los invernaderos y el resto era una pequeña casita donde dormir, en la actualidad esas viviendas rurales rusas se convirtieron en las villas y grandes chalets con todas las comodidades.

Los tiempos han cambiado y, como no!, el modo de vacacionar también. Así, de cultivar la tierra tomando el sol en pleno campo hemos pasado al estado contemplativo huyendo del calor y buscando refugio en las terrazas frescas. Sin embargo, un hombre ruso no puede estar mucho tiempo sin hacer nada, su naturaleza interior le pide constantemente buscar un oficio. Y un forastero viajando por Rusia puede encontrar a un ruso entretenido en distintas actividades que se le ocurrió inventar. La pesca, el bádminton, la recogida de setas y bayas en el bosque, la limpieza del cuerpo y el espíritu en la sauna o, llamada en ruso, “banya” (un baño tradicional de vapor de la casas rurales rusas) y el encuentro de la puesta del sol tomando un té con el pastel relleno de fresa o cereza, son unas de las actividades favoritas de los veraneantes en Rusia.

Los que buscan conocer algo nuevo, combinan el pasatiempo en sus “dachas” con los viajes por el famoso Anillo de Oro, una zona turística que incluye un conjunto de varias ciudades antuguas rusas al noreste de Moscú. Existen diversas rutas turísticas por los monumentos históricos y culturales más destacados de la Rusia antigua, principalmente iglesias, catedrales y monasterios de las ciudades como Úglich, Vladímir, Yaroslavl y Rostov, entre otras. Los viajes se realizan en autobús y pueden durar de dos a siete días.

Los que valoran el confort o la gente que, tal vez, tenga el gusto más refinado opta por un crucero por el Volga, que vincula Moscú y San Petersburgo, la combinación perfecta para conocer la historia y cultura de la Rusia antigua, el esplendor de la gran ciudad y la peculiar naturaleza rusa desde la cubierta del barco. Estos cruceros de dos, tres o cuatro plantas suelen llevar nombre de escritor, músico o político ruso. Así, hoy en día navegan por los ríos de Rusia “Fiódor Dostoyevski”, “Piotr Chaikovski” o “Lenin”.

Los aficionados al mar y al sol suelen encontrarlos fuera de la Federación Rusa. Uno de los sitios predilectos sigue siendo la península de Crimea. El territorio se encuentra en el sur de Ucrania en el Mar Negro y hasta 1991 pertenecía a la Unión Soviética. A pesar de que ahora es la república autónoma de Ucrania, los rusos no tienen que preparar el visado y pueden cruzar la frontera con su pasaporte. Una larga historia de relaciones políticas y culturales ruso-ucranianas, un idioma común, la accesibilidad sin trámites y los precios bastante asequibles (en comparación con otros países extranjeros) hacen que la costa de Crimea siga siendo un atractivo destino vacacional para muchos rusos.

No obstante, a partir de finales de los años 90 pasar las vacaciones en el extranjero ya no es privilegio exclusivo de la gente rica. Es más, creo que a día de hoy ya no existe ni una sola persona joven o de mediana edad en Rusia que nunca en su vida haya estado en un país extranjero. Entre la variedad de los países extranjeros los más habituales para un turista ruso son Egipto, Turquía y Tailandia. Ya no hace falta ni hablar inglés para visitar estos países, últimamente se puede encontrar ahí tanta cantidad de rusos, que los propios habitantes han tenido que aprender nuestro idioma. Estos países se han convertido en un lugar muy atractivo para pasar las vacaciones con toda la familia (incluso con sus niños recién nacidos).

Creo que España, en comparación con los países anteriores, todavía sigue siendo para los rusos un país algo exótico y desconocido. Pero es evidente que con cada año, son más y más los turistas que vienen desde Rusia a conocer el sol, el mar, la cultura y el arte español. Y cómo no volver a estas tierras calurosas y la hospitalidad de sus habitantes que dejan huella? Así que, mientras unos esperan con impaciencia su próximo encuentro encantador, otros no pueden resistir la tentación y deciden tener su propia vivienda en este país donde brilla el sol la mayor parte del año.

Irina Bulgákova

Periodista

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