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A propósito de la islamofobia en la Unión Europea

Víctor Morales Lezcano
viernes 08 de junio de 2012, 20:38h
Resulta plausible comprobar cómo las actividades de repertorio esenciales establecidas en Casa Árabe (Madrid) continúan su singladura después del cambio operado en la dirección hace sólo un par de meses. Este reconocimiento viene a cuento debido a un hecho de naturaleza editorial.

La publicación de una antología de ponencias titulada La islamofobia a debate. La genealogía del miedo al Islam y la construcción de los discursos anti-islámicos, editada por Gema Martín Muñoz y Ramón Grosfoguel, en marzo del año en curso, nos viene como anillo al dedo en este momento de la discusión. Se trata de una publicación fruto de un coloquio y debate que tuvieron lugar en Casa Árabe en 2009. El elenco de ponentes que contribuyeron en su día es bueno, aunque haya -como siempre ocurre en las publicaciones colectivas- diferencias de calidad entre las aportaciones de los autores.

Vayamos ahora al fondo de la cuestión. Islamofobia a debate expone a la luz de las candilejas el tema del fenómeno de marras en una aparente fase de agotamiento de la fórmula paneuropea de posguerra que acaba de cumplir su medio siglo.

Según varios de los ponentes congregados en la obra, todas las alteraciones de fuerzas y componentes que se han ido concitando en la Europa de Maastricht y Schengen hasta culminar en el infeliz Tratado de Lisboa, han conducido a que, dentro de lo que Toynbee llamó “proletariado procedente del exterior”, haya sido el conjunto humano de identidad islámica aquél que ha congregado en el Viejo Mundo una comunidad de treinta millones de ciudadanos vinculados entre sí por los valores culturales de la religión islámica. Es decir, por expresarlo con palabras de Tariq Ramadan, un Islam europeo, desgajado de la Umma o comunidad islámica universal. Esta ramificación diaspórica de la Umma ha ido instalándose durante los cinco últimos decenios en el mercado laboral de los veintisiete países-miembro de la Unión Europea -e incluso, en el mundo profesional, como es el caso de la tercera generación de turcos en Alemania- . Se trata de una diáspora musulmana que ha contribuido, desde hace años, a “teologizar los problemas sociopolíticos, según la táctica del fundamentalismo religioso”, en frase de Nash Hamid Abu Zayd (1943-2010) -a quien está acertadamente dedicada la antología de Casa Árabe que aquí se reseña-. Conviene no olvidar, sin embargo, que el homenajeado da la vuelta al calcetín dialéctico, y añade “…teologizar los problemas sociopolíticos es de hecho (también) la táctica del fundamentalismo laico”. O sea, aquél que, recurriendo a una generalización abusiva, ha optado por una simplificación de este tenor: “todos (los musulmanes) como si fueran uno
Es así como nos aproximamos ya al núcleo sustancial que subyace en todas las páginas de una obra que analiza las causas pretéritas (islamofobia epistémica, de reconocible genealogía histórica judeo-cristiana) y actuales: “el mundo de hoy se caracteriza por dos tipos de descentramiento, el de Occidente, que marca el final de Europa, y el descentramiento del Estado-nación que se asocia con la globalización”, en apostilla del co-autor Salman Sayyid. A modo de conclusión, Sayyid añade que “en el nexo entre estas dos formas de descentramiento es donde podemos localizar la umma, y es este lugar el que le da su forma de diáspora… la diáspora de identidad musulmana que interrumpe el cierre de los Estados-nación (westfalianos) y apunta a la provincialización de Europa”.

Dicho lo mismo, aunque con otras palabras: la crisis del referente civilizatorio euro-americano (muy en particular el que se manifiesta hoy en la frontera sur de la eurozona) estaría fortaleciendo la islamofobia de vastas capas de la población francesa, flamenca, alemana -con brotes visibles en Grecia, Austria y Dinamarca-.

A la atávica amenaza del “fiero turco en Lepanto”, las corrientes de agitación social que se alinean actualmente en las formaciones políticas de extrema derecha (algunas de ellas localizadas), vendrían a contribuir al arrastre electoral de esas formaciones merced a ingredientes de genealogía reciente (“un mercado de trabajo en Europa, para los europeos”) o trasnochada (“la identidad de nuestra civilización está en peligro”).

Como el lector ha podido advertir, se ha evitado en estas cuartillas encender la llama de la diatriba en torno a un asunto público que atraviesa el tejido de la Europa en crisis, y que reclama una claridad conceptual, no exenta de llamamiento clamoroso, para que la espiral que alimenta el fundamentalismo -religioso y hasta laico- no gane la partida a los ciudadanos de razón universalista, defensores de las libertades para todos y responsables de lo arduo que es conseguir la convivencia de identidades diferentes en espacios interpenetrables.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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