Bashar al Assad se parapeta tras China y Rusia
lunes 11 de junio de 2012, 07:37h
Más de 14.000 personas han perdido la vida desde que Bashar al Assad iniciase su brutal represión hace poco más de un año. Semejante cifra, ante la que se agotan los calificativos, no parece afectar ni a rusos ni a chinos, que mantienen inquebrantable su apoyo al régimen sirio. Cada día que pasa muere más y más gente inocente, sin que ni sanciones ni planes de paz hayan conseguido parar las matanzas. De ahí que la conferencia internacional sobre Siria propuesta por Rusia no parezca en modo alguno una solución a nada.
Antes al contrario, se trata de utilizar la diplomacia como arma dilatoria, para dar tiempo a Bashar al Assad y que pueda así seguir masacrando a su pueblo. Un Bashar al Assad que cuenta con instructores rusos e iraníes entre sus filas, y que se sabe respaldado por Pekín y Moscú. Mientras, los asesinatos de civiles inocentes en Siria no parecen tener fin. Y la responsabilidad de ello, conviene tenerlo presente, ha de recaer tanto en quienes los perpetran como en quienes los habilitan y justifican; China, Rusia y, en menor medida, Irán.