El adiós de Javier Arenas
martes 12 de junio de 2012, 01:05h
Finalmente, Javier Arenas no repetirá como máximo responsable del PP andaluz. Habrá un congreso regional que decidirá tanto el nombre de su sucesor como el de su hasta ahora “número dos”, Antonio Sanz, que también deja el puesto. Arenas seguirá alternando su escaño en el Senado con la Vicesecretaría General de Política Regional y Local del PP; o lo que es lo mismo, pasará a un segundo plano.
En política, los tiempos son a veces casi tan importantes como las decisiones. Y Javier Arenas ha tardado en adoptar lo que a todas luces es una decisión lógica, habida cuenta del último varapalo electoral. Cierto es que, por primera vez en la historia, los populares fueron el partido más votado en las últimas elecciones autonómicas andaluzas, y que tienen ya el poder en muchos municipios de esa comunidad. Pero no gobiernan la Junta, en manos del PSOE e IU. Ello es así por un exceso de confianza que llevó a Arenas a no debatir en público con sus oponentes y a llevar a cabo una campaña de perfil bajo pensando que estaba todo ganado, pensando que bastaba con seguir la estela del triunfo en las generales. Y no fue así.
Tiene razón Cayo Lara al afirmar que “por fin, Arenas se ha dado cuenta de que no le quieren en Andalucía”. Tres derrotas sin paliativos una última victoria inútil son argumentos de sobra como para dejar sitio a otros. Andalucía es una plaza de primer orden a la que ningún partido con vocación de gobierno debe renunciar. Javier Arenas tiene unas cualidades personales sumamente válidas pero, a ojos vista de su electorado, insuficientes para hacerse con el gobierno autonómico. Mal habría hecho el PP si le dejara perpetuarse en el cargo. Y bien si hubiese metido en la nómina de jubilados a su staff de sociólogos, Arriola incluido, que tan poco beneficio han aportado al partido.