La disolución de Segi
lunes 18 de junio de 2012, 02:12h
El final de ETA está cada vez más cerca. La organización terrorista no se ha disuelto, pero sí uno de sus principales semilleros, Segi. Ayer domingo hacían público en San Sebastián una continuación de su último comunicado, en el que apuntaban al “cambio en la coyuntura política de Euskal Herria” como uno de las causas de su fin, aunque no la única. Citan otras dos, tan importantes como ciertas: la “represión” y el “enorme abismo, cada vez mayor”, que les separa de la juventud vasca.
En cuanto a lo primero, lo que ellos entienden por represión se llama funcionamiento del estado de derecho. Segi ha sido el vivero del que se ha nutrido ETA para reclutar a sus miembros. Los aprendices de terroristas se curtían en sus filas con la kale borroka como entrenamiento para, posteriormente, dar el salto definitivo a la organización. Así las cosas, es más que comprensible que aludan al segundo motivo de disolución, el abismo que les separa de la juventud vasca. Una juventud que en su inmensa mayoría abomina de la política del cóctel molotov y el destrozo de mobiliario urbano como, por no hablar de la actividad terrorista.
A lo que no hace referencia el comunicado, en cambio, es a la consecuencia de todo lo anterior: Segi había quedado reducido prácticamente a cero. Hoy nadie quiere ya formar parte de una academia de delincuentes juveniles; y éste es el verdadero motivo de su disolución: la falta de respaldo social. Ahora sólo resta por conseguir que suceda lo mismo con el resto de marcas políticas de la banda.