Con la oposición de los Franco
Técnicos de la Xunta consiguen entrar en el Pazo de Meirás
jueves 17 de abril de 2008, 12:09h
Tres técnicos de Patrimonio de la Xunta han entrado este jueves en el Pazo de Meirás, residencia veraniega de la familia Franco, para comprobar el estado del edificio, después de un prolongado contencioso mantenido entre el Gobierno gallego y la familia del dictador, quienes desde el comienzo han declinado permitir el acceso.
Recientemente, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) concedió la razón a la Xunta al dictaminar que la familia de Francisco Franco debería permitir el acceso de los técnicos de la Consellería de Cultura al inmueble.
Hasta el fallo, los Franco se han negado a permitir el acceso el pazo. Sin embargo, Cultura pretende la inspección como paso previo a su declaración de Bien de Interés Cultural, lo que puede suponer su apertura al disfrute público.
Por otra parte, la Dirección General de Patrimonio Cultural ya había ordenado la entrada de un equipo técnico en el pazo en agosto pasado, para que los especialistas cursasen una visita a las instalaciones y comprobar el nivel de conservación. Pero la familia Franco impidió su entrada.
Desde finales de agosto de 2007 el Pazo de Meirás, con diez hectáreas de járdines, es el centro de una polémica porque el Ayuntamiento de Sada y la Xunta promueven su declaración de BIC, una figura jurídica que, entre otras cuestiones, obliga a la familia a abrir el pazo al público para permitir visitas gratuitas al menos cuatro días cada mes.
Entonces, la familia impidió la inspección a cargo de los técnicos de Cultura, lo que originó una batalla legal que el pasado 12 de marzo se cerró con la segunda resolución del TSXG favorable a la Administración gallega, en la que se instaba a la familia Franco a acordar una fecha para permitir la comprobación del estado del inmueble, aunque debía hacerse "sin publicidad" y con respeto a la intimidad de los propietarios.
Historia del Pazo del dictador
El Pazo de Meirás, inmueble inventariado de patrimonio histórico conforme a la normativa gallega en la materia, es una reconstrucción de una casa quemada en 1809 por los franceses en la Guerra de Independencia. A pesar de su aspecto medieval, la actual edificación es de finales del siglo XIX, y la primera piedra se colocó en 1903, y perteneció a la escritora Emilia Pardo Bazán y su familia.
El emblemático edificio fue comprado a los herederos de Pardo Bazán por autoridades coruñesas, encabezadas por Pedro Barrié de la Maza y Alfonso Molina para regalárselo al dictador y entonces jefe de Estado, Francisco Franco, que lo aceptó en diciembre de 1938 y lo convirtió en su lugar de veraneo y el de su familia.
En la actualidad la única hija del dictador, Carmen Franco Polo, mantiene la costumbre de veranear en las Torres de Meirás, espacio poco utilizado para otros fines a lo largo de estos años, con excepciones del acto en el que Luis Alfonso de Borbón, bisnieto de Franco e hijo de Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón, pidió la mano de la venezolana María Margarita Vargas-Santaelle.