RESEÑA
Alfonso Berrocal: Poesía y Filosofía: María Zambrano, la Generación del 27 y Emilio Prados
domingo 24 de junio de 2012, 16:01h
Alfonso Berrocal: Poesía y Filosofía: María Zambrano, la Generación del 27 y Emilio Prados. X Premio Internacional Gerardo Diego. Pre-Textos/Fundación Gerardo Diego. Valencia, 2012. 224 páginas. 20 €
Alfonso Berrocal nos entrega una tesis doctoral que pretende, aunque no llegue a confesarlo más que al final, reconstruir el proceso biobibliográfico que se halla detrás de la escritura del libro esencial y emblemático de María Zambrano (Vélez-Málaga-1904, Madrid-1991): Filosofía y Poesía. Berrocal cree descubrir, con toda pertinencia, que las raíces temáticas del libro no se hallan tanto en la formación filosófica de la autora, como en su constante ligazón con la poesía; particularmente, con la poesía de sus coetáneos, lo que le lleva a concluir su volumen con la enfática afirmación de que Zambrano pertenece de hecho y de derecho a la Generación poética del 27, en la que desempeña el singular papel de ser su intérprete filosófica.
Se trata pues de una novedosa forma de leer la obra de Zambrano y de comunicarla a la opinión pública. Frente a la canónica exégesis que describe a María Zambrano como discípula “díscola” (remarcadamente autónoma) del venerable Ortega, embarcada tenazmente en la tarea de trazar una conceptualización propia a través de un compromiso peculiar con la creación poética, el autor opta por encuadrar a la pensadora directamente en el grupo de los poetas del 27. En efecto, de no haber tenido lugar la convivencia y el intercambio continuado con aquellos poetas no habría surgido la propuesta filosófica contenida en la obra de Zambrano. Pero hay más razones para justificar este aserto.
Con los poetas del 27 comparte la filósofa la experiencia de la guerra y del exilio, esto es, la experiencia (por principio inasimilable) de la catástrofe total; de la destrucción absoluta que se abate sobre la vida del pueblo y sobre su tejido moral. La entrega de Zambrano a la poesía, tratando de alcanzar la fusión imposible con el concepto filosófico, constituye su tentativa de aportar un pensamiento que cifre la esperanza y el consuelo, la sensibilidad abierta sobre lo singular irrepetible y su condición efímera. Se trata de una construcción vigorosamente personal que nos trae reminiscencias de Nietzsche y que se emparenta con temas análogos (pero de distinta factura) de la filosofía alemana del siglo XX, desde Heidegger a Benjamin y Adorno, en sus respectivas posiciones críticas con la filosofía sistemática occidental.
El rasgo más notable del texto de la pensadora malagueña Filosofía y poesía es justamente su asombrosa calidad literaria: recorremos sus páginas con la ambivalente sensación de estar leyendo una disertación y una pieza de prosa poética. Es el resultado de una convicción regeneracionista que Zambrano comparte con las principales figuras de la “Generación del 27”, por la que la tradición literaria popular española puede ser interpretada en términos de genuina elaboración filosófica. También responde a la intuición (ya desarrollada en la obra de Nietzsche, a la que Zambrano muestra una fidelidad que no hallamos en absoluto en las comunicaciones de Ortega), de que el “pensamiento poético puede ser la fuente regeneradora del fracaso de la razón moderna” (Berrocal).
En el estudio que aquí se nos presenta, y que ha obtenido el X Premio Internacional “Gerardo Diego” (por cierto, la única figura destacada de la Generación del 27 que tomó partido por la dictadura fascista), el autor se detiene parsimoniosamente en la reconstrucción de la relación entre la filósofa y su paisano el poeta Emilio Prados, y presenta esta relación como el resorte fundamental que habría impulsado el caudal argumentativo de la pensadora y afinado sus perfiles. No obstante, más allá del firme compromiso de ambos por la República y la causa del pueblo trabajador, además de las vivencias compartidas del exilio, no es fácil encontrar la fundamentación completa de esta llamativa tesis, que constituye, sin embargo, el núcleo del trabajo investigador de Alfonso Berrocal.
Por José A. González