El calor de junio: como se vive la Eurocopa
Irina Bulgákova
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irishecgmailcom/7/7/13
lunes 25 de junio de 2012, 20:18h
No soy aficionada al fútbol, y nunca lo he sido, pero viviendo en el país ganador de la última Eurocopa y el Mundial de fútbol es difícil quedarse al margen de la vida deportiva, vivida con tanta insensidad en este mes de junio. La combinación llamativa del rojo y amarillo se ve en varios sitios y lugares de España. Cada vez vemos más las camisetas en los aficionados, y las banderas españolas ondeando desde los coches, balcones y terrazas de viviendas, bares y restaurantes demuestran la unidad del pueblo y las ganas de conseguir la victoria nacional.
A mi juicio, los favoritos para llegar a la final de la Eurocopa son España y Alemania, cuyas selecciones disponen de agilidad, táctica, fuerza, reacción y, en fin, las mismas posibilidades de ganar.
En Rusia la gimnasia y el patinaje artístico y, sobre todo, el hockey (la selección rusa es campeón del mundo de hockey sobre hielo de 2012), son un punto fuerte del país en las competiciones internecionales. Pero, obviamente, el fútbol ruso todavía tiene que crecer. Del mismo modo que tiene que acrecentarse la actitud de los aficionados de fútbol respecto a los resultados del campeonato y saber perder... La corriente de acusaciones y disgustos con la selección de Rusia inundó los titulares de la prensa y la eliminación de la presente Eurocopa, donde se pensó llegar más lejos, fue el tema principal en varios programas televisivos. La semana pasada fue toda una explosión de ira y desilusión nacional tras el encuentro con los griegos (Rusia perdió con Grecia 1-0). Las preguntas más frecuentes fueron: “porqué hemos perdido?” y “de quién fue la culpa?”. A su regreso los jugadores rusos fueron recibidos con una tormenta de abucheos y críticas, que no supieron aceptar adecuadamente, y se pusieron a la defensiva, mostrando cierta prepotencia e infravalorando la opinión pública. Los insultos y la presión excesiva de los aficionados por un lado, y el no querer asumir la responsabilidad y falta de humildad, por otro, provocaron una serie de conflictos e incrementaron aún más la distancia entre los futbolistas y el pueblo. Quizás, si desde el principio se valorara más al deporte como tal y no su resultado final, y no faltara el respeto y la comprensión mutua, esta pérdida no la tomarían con tanta rabia o indiferencia, y entre los seguidores de diferentes nacionalidades no se llegaría a los manos.
Quedan días contados hasta el encuentro de la gran final. Así, los últimos días de junio siguen siendo calurosos no sólo por el tiempo que hace ahora en la calle, sino también por la intensidad con que se vive esta lucha futbolística. Preveo una segunda final entre españoles y alemanes, antes España tiene que ganar a Portugal y Alemania a Italia. De ser así, ¿sería capaz Alemania de tomarse la revancha y de vencer en el terreno de juego?