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¿Se cerrará la puerta?

lunes 23 de julio de 2012, 20:51h
El año pasado la Agencia Internacional de Energía (AIE) alertaba: “Si no cambiamos pronto de rumbo, acabaremos allí donde nos dirigimos”. Las urgentes preocupaciones sobre la crisis económica de importantes naciones industrializadas han desviado la atención de los gobiernos lejos del cambio climático, se ha debilitado así la voluntad de actuar preservando nuestro planeta. Este reciente documento de la AIE indicaba que quedaba poco tiempo para actuar controlando las emisiones, por eso alertaba “ya se esta cerrando la puerta de los 2°C”. Esta afirmación no es alarmista sino realista, ya que Naciones Unidas había ya antes advertido en el 2010 que “los compromisos sobre la mesa no serán suficientes para limitar el calentamiento a 2 grados centígrados”; parece que cada nación estuviese jugando a que la solución la den los “otros”, minimizando así el esfuerzo propio. La próxima cumbre sobre cambio climático tendrá lugar en Doha en diciembre; tras el escaso avance en las tres cumbres anteriores (Copenhague 2009, Cancún 2010 y Durban 2011), esta cumbre puede ser una de las últimas oportunidades que tendrá la humanidad de enfrentar esta amenaza. Las negociaciones son complejas por tres razones.1) Los países industrializados que tienen compromisos de reducción de sus emisiones representan apenas algo más de la cuarta parte de las emisiones mundiales.2) Estados Unidos, que fue hasta hace poco el principal contaminador, no había asumido ningún compromiso en Kioto.3) El mundo en desarrollo no esta obligado a realizar reducciones de sus emisiones, que alcanzan al 50 por ciento del total (China es el primer país contaminador con casi la cuarta parte de las emisiones totales). Lo importante es que este mundo en desarrollo será responsable de más del 90 por ciento del aumento de las emisiones futuras. Las negociaciones se complican aun mas cuando se consideraban las diferencias en las emisiones por habitante, si bien China ya contamina más que los Estados Unidos, cada chino apenas emite la cuarta parte que un norteamericano; aquí radica uno de los escollos para lograr un acuerdo: un norteamericano hoy emite 190 veces mas que un etíope. En los países desarrollados vive apenas el 16 por ciento de la humanidad, sin embargo sus emisiones representan dos tercios del total históricamente acumulado; en promedio los países desarrollados emiten 13 toneladas de CO2 por habitante, mientras que los países pobres no llegan a media tonelada. Es ilustrativo comparar Europa con los Estados Unidos; cuando la crisis petrolera de 1974 Europa inicio una política de eficiencia energética, introduciendo impuestos a los combustibles fósiles y promoviendo el transporte público y modernizando su industria automotriz; los precios energéticos son en Europa alrededor del doble que en Estados Unidos; es así como hoy un alemán emite 10 toneladas y un norteamericano 20. En la reciente reunión RIO-20 sobre Desarrollo Sustentable, no hubo avances y quedo en evidencia que “uno de los problemas mas acuciante es la falta de voluntad política de enfrentar este desafío global y el empleo de instrumentos de ejecución inadecuados”.

La CEPAL y el BID informaron en esta reunión los siguientes impactos negativos previstos América Latina: desaparición de los glaciares andinos (menores a 5000 metros de altura), sabanizacion de la cuenca amazónica, reducción de los rindes agrícolas, aumento de inundaciones costeras y eventos climáticos extremos, incremento enfermedades tropicales y afectación del bioma coralino en el Caribe; este informe destaca que, por razones de ubicación geográfica y por la dependencia de los recursos naturales América Latina es muy vulnerable al cambio climático. Con una visión esperanzada debemos aspirar a que en Doha la humanidad pueda acordar un nuevo sendero común de preservación solidaria del planeta, que vaya más allá de los insuficientes compromisos del Protocolo de Kioto que fenecen a fin de este año. Pero no habrá solución a este problema global sin una nueva institucionalidad global.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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