¿Está novela tiene trasfondo autobiográfico?Todas las novelas lo tienen. En mi anterior libro de ficción, “Las once caras de María Lisboa (Planeta, 2001), había once relatos distintos: en uno ella era terrorista, diseñadora, cajera de banco… Y todo el mundo me preguntaba si era autobiográfico. Tengo que reconocer que algunas cosas sí, pero francamente no habría tenido tiempo en mi vida para vivir tantas vidas. En el caso de este libro, puedo decir que tiene muchas cosas de mí, muchas cosas de mi propio embarazo, muchas de mi familia, de los embarazados de mis amigas, de sus familiares… No es autobiográfico en absoluto, pero cuando se escribe, ya lo decía Borges, “a partir del folio 100 parece que todo es autobiográfico”, pero no lo es. Es una novela con personajes de novela, están construidos como personajes de novela. De hecho, la protagonista…
Ya, la protagonista no tiene nombre…No y está hecho a propósito, para que cualquier persona se pueda identificar con el personaje. Porque hay muchas circunstancias que son comunes a cualquier embarazada, cuarentona o no.
Pero quizá si no hubiera vivido un embarazo a esa edad no lo hubiera escrito.Supongo que no. Yo no he vivido uno, sino dos. No se me ocurrió en el primero, y sí en el segundo.
Entonces tal vez haya sido la necesidad de transmitir a las demás mujeres lo que se siente, ahora que es tan normal tener hijos a partir de los cuarenta.Fundamentalmente es una desmitificación del embarazo y más a los 40, porque cuando una mujer se queda embarazada a esa edad parece que todo el mundo le exige que tenga un sentimiento de maternidad extraordinario, porque como se ha quedado embarazada a esa edad, lo que les habrá costado… No tiene por qué tener ese sentimiento ni tener miedo a quejarse, porque puede tener miedos por si el niño sale con malformaciones, por las relaciones de pareja, por cómo se va a quedar luego, las circunstancias laborales… por tantas y tantas cosas. Además de ser una desmitificación del embarazo a cualquier edad y más a los 40, y un canto a las mujeres para decirles: podéis quejaros, no pasa absolutamente nada. Os quejáis y punto, que para eso tenéis las hormonas revolucionadas.
¿También para los hombres?Las mujeres que lo lean pueden encontrar una ayuda, pero los maridos tienen que leerlo y entenderlo y sentirse en algunos momentos muy protagonistas, porque los hombres también se “embarazan”, entre comillas. Cuando las mujeres estamos embarazadas, los hombres están embarazados, se comportan muchas veces como tal.
Como sucede con la protagonista del libro, hay muchas mujeres que sí están cerca de sus maridos pero les dejan un poco de lado y exclaman frases como “es mi embarazo” “es mi decisión”…Por supuesto, ésta es una de las cosas que es básico y fundamental saber. El hombre no se da cuenta de que el cuerpo empieza a cambiar día a día y hay una serie de sensaciones que se producen en el cuerpo de la mujer incluso antes de que sienta que va a tener un hijo, incluso antes de que tenga un sentimiento maternal y que haya sentido una patada. Por eso, la protagonista está diciendo algo que también es un canto a la libertad de las mujeres, es decir, es el propio cuerpo de la mujer y es ella quien tiene que decidir en un momento determinado si quiere trabajar más aunque eso le vaya a cansar más, aunque su marido le diga “no puedes cansarte tanto”.
Pero si no nos lo dijeran también nos molestaría.Las mujeres somos así. Es lo que se cuenta al principio, cuando no sabe si se ha quedado embarazada o no. Está triste y contenta todo el rato y pone de los nervios a su marido, porque los hombres se ponen nervios con este modo de ser tan cicloquímico que nosotras tenemos, incluso con nuestra propia intuición.
¿Por qué cree que hay tantos embarazos a partir de los 40?Por varias razones. Porque la edad media de las personas se ha alargado considerablemente; ahora una mujer de 40 está como una mujer de 30 antes. Después, y fundamental, por los temas económicos; hay mujeres que no se pueden ni plantear tener hijos antes de una edad determinada, no han podido acceder a un puesto de trabajo hasta más tarde, están cobrando menos que los hombres. También porque las parejas cobran poco, no tienen una casa suficientemente grande para tener un niño y poder vivir en ella. Yo todo eso hace que las circunstancias se vayan ralentizando. Además, ahora hay muchos matrimonios que duran menos y hay familias que se recomponen. Hay mujeres que han tenido hijos muy jóvenes y que luego tienen una segunda oportunidad, rehacen su vida, tienen otra familia y se deciden a tener otra vez un niño.
¿Y qué piensa de aquellos que dicen que es un poco egoísta? Igual a los 40 no, pero a mayor edad…Realmente, la edad más recomendable para tener hijos es a los 25, físicamente es cuando las mujeres estamos mejor y a partir de ahí nuestro cuerpo empieza a ir para abajo. Es una realidad, lo queramos o no lo queramos, aunque ahora estemos estupendas, aunque hayas técnicas médicas… Lo más recomendable es tener hijos entre los 25 y los 30. A partir de los 35 los médicos empiezan a advertir de los riesgos de infinidad de cosas, por eso los embarazados de las cuarentonas se viven con tanta angustia. Después de determinada edad, hay que apelar al sentido común.
¿Dónde está el límite?Creo que lo debería establecer el sentido común. Desde mi punto de vista la naturaleza es muy sabia. Yo no estoy de acuerdo con que después de la menopausia se recurra a una serie de técnicas para tener hijos. Muchas personas lo han hecho, en el libro de habla de madres de 67 años. Creo que eso sí es egoísta y me parece que es una locura. Creo que el sentido común tiene que poner el freno a todas las cosas.
En su caso, ¿puso límite por la edad o por familia numerosa?Yo ya no quiero más, ya tengo tres, uno de 12, otro de 4 y uno de 14 meses. Por no tenerlos y porque yo creo que más allá de los 50 ya es un poco complicado.
Pero a usted le queda un montón.
A mí me queda un montón, yo tengo 44 años.
No le importa desvelar la edad.
No me importa nada en absoluto.
Entonces, su freno no fue por los años.Yo no tendría más hijos ya porque estoy desbordada. Yo no puedo, para mí ha sido complicado compatibilizar. No puedo con mi vida personal, profesional, no puedo atender suficientemente bien a mis hijos. Estoy con un sentimiento de culpabilidad constante: cuando estoy en el trabajo, me siento culpable cuando no estoy con mis hijos, cuando estoy con ellos, me siento mal por no atender algo de trabajo.
Quizá todas las mujeres seamos así, por eso dicen que sufrimos más que los hombres.Eso es una desgracia, un estigma en nuestras vidas.
Ahora tenemos al alcance muchas técnicas que ayudan a la maternidad. ¿Qué piensa de ellas?No hay nada que me produzca mayor admiración que la ciencia. Sobre todo cuando se utiliza para el bien de las personas. La ciencia me parece algo impresionante y creo que hay que saber utilizarla y aprovecharla. Me parece fenomenal que haya técnicas de reproducción asistida, que haya de fertilización, in vitro, inseminación artificial... Creo que todo ese tipo de técnicas se tendrían que utilizar hasta la llegada de la menopausia, que ya está advirtiendo que el cuerpo de la mujer va a cambiar y muy probablemente de alguna manera el carácter para aguantar esa energía que requieren los niños.
Pero las técnicas también permiten elegir el sexo o el color de los ojos del bebé.A mí no me gustaría jamás que se eligieran bebés a la carta. Este tema se trata también de alguna manera dentro del libro. Hay un momento determinado en el que la protagonista dice que ella quiere tener una niña y que tenía un montón de amigas que había recurrido a unas técnicas determinadas que se hacen en ciertas clínicas de este país, aunque sea ilegal, para tener niñas. ¿Qué es lo que se hace para conseguir eso? Desechar embriones. Y ella se plantea, yo no lo haría porque a mí me parece terrible pensar que desecho, con este embrión, a mi propio hijo que tenía que haber llegado. Pero ésa es una cuestión en la cabeza de cada uno y hay que respetar lo que cada cual considera. A mí no me gustaría que hubiera niños a la carta, igual que me parece terrible que cuando se adopta se diga yo quiero un niño rubio, con ojos azules, o chinito…
Aunque parezca duro, muchas madres piensan que tener un hijo es un artículo de lujo.Qué barbaridad… Ser madre, yo no diría un producto de lujo, que me da angustia, es un lujo a veces. Y hay mujeres que no los tendrán nunca, como hablaba con una amiga que me decía que “yo ya lo siento pero creo que no voy a ser madre. Seguro que cuando pasen los años me voy a arrepentir, pero ya no llego”. Pero también hay que decir que tampoco pasa nada. La maternidad es maravillosa, los hijos son maravillosos. Creo que las mujeres nos sentimos mejores después de tener hijos, y los padres también, pero yo tengo amigas que no tienen hijos y son felices, que están estupendas… No hay que ser madre y el instinto maternal no crece de la noche a la mañana, sino que se desarrolla poco a poco.
Antes hablaba de los riesgos a partir de los 40 y de pruebas arriesgadas como la de la amniocentesis. Tanto usted como la protagonista no tuvieron problemas, pero cómo lo hubieran afrontado ambas si os hubieran dado malas noticias.
Con esta prueba se sabe, además del sexo del bebé, si va a tener síndrome de Down y una serie de malformaciones. No asegura que el bebé no vaya a tener otras o que vaya a llegar sano del todo. No sé cómo hubiera reaccionado la protagonista, porque hubiera sido un planteamiento y los personajes vas construyendo sobre la marcha lo que te apetece. En mi caso, creo que la prueba se hace muy tarde, a las 16 semanas, cuatro meses, y hasta alturas de la ciencia y de la técnica las ecografías que tú ves de tu bebé son tan claritas que pienso que me hubiera resultado enormemente difícil decidirme por no tener el bebé.
¿Es de las que piensa que es preferible saberlo cuanto antes?Creo que sí.
La protagonista dice que abortar es un derecho, aunque también tiene derecho el bebé. ¿Cómo ve el aborto?
En una ecografía de 10 semanas se ve un monito, cuando antes en una de 20 semanas lo que se veía era un manchurrón. Yo sigo pensando que el aborto es un derecho y tiene que ser tanto para la madre como para el niño. Hay niños que en momentos determinados pueden nacer y estar sometidos a una tragedia vital. ¿Quién lo debe decidir? ¿Dónde está el límite? Pues la verdad es que no lo sé. He visto circunstancias en momento determinados de mi vida terribles, cuando no estaba permitido el aborto y se tenían que hacer en tugurios horribles. O la gente iba a abortar a Londres. Me parece más terrible que todo esto sea soterrado, porque todo eso sí que es peligroso para la salud de la madre, la salud de los niños, para todos los derechos. Hay un cúmulo de confusión.
Entonces… ¿habría que liberalizarlo?No, libre no, bajo ningún concepto. Hay muchas niñas que abortan presionadas por los hombres, por sus padres… Creo que habría que poner todas las facilidades para que las madres puedan tener esos hijos, y en alguna circunstancia darles en adopción si no los pudiera tener ellas. Y si se tuviera que hacer abortos terapéuticos, que fueran con una ley de plazos muy bien pensada, establecida y siempre en el caso de que existiera un riesgo de verdad, contrastado, de la vida de la madre y a lo mejor en circunstancias tan terribles de la vida como puede ser una violación, que es una marca para toda la vida y un estigma para el niño.
La protagonista dice que es una feminista convencida. ¿Y usted?
Hombre, a mí me costaría muchísimo hacer en algún libro un personaje femenino que no fuera feminista, porque yo lo soy a ultranza. Yo no tengo nada contra los hombres, los adoro, los necesito, los quiero para vivir, me complemento con ellos, pero creo que los hombres de bien y las mujeres de bien somos todos feministas. Es decir, queremos la equiparación de derechos para hombres y mujeres.
En la novela también se habla de tratamientos estéticos.A mí me parece que hay que aprovechar todos los avances, si se puede, para estar mejor. Cada uno que aproveche lo que pueda y con lo que se atreva, y lo que le apetezca para sentirse mejor. Lo importante es que no nos volvamos locos, no hay que pensar que uno va a estar mejor porque tenga las cejas más altas o los ojos más abiertos. Creo que hay que querer estar bien, pero sin pasarse de la raya. La protagonista es un pelín obsesiva de más. No hay que llegar a la obsesión, pero está muy bien cuidarse, tener un buen aspecto y que cada uno haga lo que le apetezca.
¿Qué sucede a partir de los 40?Es cuando una mujer está mejor, porque sabe de verdad, sobre todo, lo que no quiere.
¿Es difícil mantener un físico como el suyo o es genética?Es genética pura, porque yo me cuido muy poco, soy muy vaga. Odio el deporte. Intento comer sano, eso sí, porque creo que me tengo que cuidar y porque mi salud es importante, también de cara a mis hijos.
También por estar de cara al público.Sí, porque tengo una imagen y porque me gusta estar mona.
¿Qué nuevos proyectos nos puede contar?Estoy preparando ya un libro de no ficción, muy gracioso y muy útil para cualquier persona que le guste Madrid. De aquí a un año lo veremos.
¿Tiene que ver con su programa?Tiene que ver con “Madrid a la última”, se me ha ocurrido haciendo el programa, pero tiene sobretodo tiene que ver con que yo soy una enamorada de Madrid.
Presenta el programa de Telemadrid desde hace tres años. Parece que va para largo.Eso espero.
¿Y cómo se ve en un futuro?Fundamentalmente escribiendo. Lo que más me gusta es escribir. Yo no me quiero morir haciendo televisión, ni radio, ni nada, sino escribiendo.