El agua como arma
viernes 18 de abril de 2008, 23:36h
Una de las resoluciones adoptadas por el flamante Consejo de Ministros ha sido la aprobación formal para prolongar una tubería que lleva agua del río Ebro, y cuyo destino será Barcelona. Tal decisión viene motivada como una respuesta "temporal" a la "situación de emergencia" que vive la Ciudad Condal. Las obras de urgencia para esta conducción durarán unos seis meses y su coste se cifra en 180 millones de euros, según el Gobierno.
Las reacciones no se han hecho esperar, y evidentemente, las hay para todos los gustos. Impecables en fondo y forma, las que han efectuado los presidentes de las comunidades autónomas de Murcia y Valencia, Valcárcel y Camps respectivamente. Impecables, porque han manifestado su total apoyo a que Barcelona cuente con esa agua que tanta falta le hace; pero esa misma necesidad la tienen en el resto del Levante español, y de momento, a ellos se les mide con otro rasero. Sería interesante ver qué pasaría si tales regiones no fuesen un vivero de votos del PP. Porque, ante semejante discriminación, cobra sentido aquello de “al enemigo, ni agua”.
Por otro lado, podría suponerse que los catalanes estarían satisfechos. Y, sin embargo, no parece que ese sea el caso, si hemos de juzgar por algunas declaraciones al respecto. De una parte, la tercera pata del tripartito, Izquierda Unida en su versión catalana, ha amenazado con que si las obras para la “conducción de agua” son permanentes, se plantearán su salida del tripartito. Qué cosas. Así que lo que el señor Joan Herrera pide es que, una vez haya llegado toda el agua a “transportar” -la palabra “trasvase” es anatema-, pues nada, rompemos las conducciones y a otra cosa, no vaya a ser que a alguien se le ocurra que por allí vuelva a “conducirse” agua. Y luego está el tema de los costes. Ya ha dicho Montilla que el coste de la obra saldrá de las arcas del Estado, y no de las propias de la Generalitat. Mucho autogobierno y muchas ínfulas de independencia, pero a la hora de la verdad, siempre se acaba recurriendo a “Madrid”. Tal falta de tino y responsabilidad resulta sonrojante. El agua es de todos, y punto. Catalanes, valencianos, murcianos y el resto de españoles tienen derecho por igual a beber, independientemente de a quien voten. ¡Basta ya de tanto sinsentido!
EZKER BATUA,
CONFUSIÓN E INDIGNIDAD
Le ha costado mucho, pero por fin parece que Gaspar Llamazares se ha atrevido a hacer frente a sus díscolos “compañeros” de EB. Con la boca pequeña, eso sí. El líder de IU afirmó esta semana que los tres ediles de Ezker Batua -la filial vasca de IU- en Mondragón quedarán “políticamente fuera” del partido ante su negativa a apoyar la moción de censura contra la alcaldesa de la localidad. Al parecer, los estatutos de IU impiden que se les expulse de facto ya que, según su artículo 28.3c, “las Asambleas de base son el órgano soberano de IU en su ámbito”, es decir, las agrupaciones locales tienen total potestad para decidir acerca de cuestiones municipales y, en ellas, no puede intervenir en forma alguna la dirección nacional.
En política las formas son casi más importantes que el fondo. Salgan o no del partido, es un hecho positivo que Llamazares por fin reconozca públicamente que su partido tiene un problema en el País Vasco, aunque se echa de menos mayor firmeza. Y es que resulta incomprensible que un partido de ámbito nacional como IU, la tercera fuerza más votada del país, se camufle con las tendencias políticas más radicales de Euskadi. Ezker Batua fue uno de los firmantes del pacto de Lizarra, que abogaba por anteponer un referéndum de autodeterminación a la consecución del fin de la violencia. Es vergonzoso que a Javier Madrazo, líder de EB, se le llene la boca defendiendo “el derecho a decidir de los vascos”, y luego sea incapaz de condenar, con todas sus consecuencias, la actitud de quienes realmente ejercen la violencia en Euskadi. No basta con condenar a quien ha apretado el gatillo. Para acabar con la barbarie etarra hay que deslegitimizar sus actos. Plantarse con firmeza ante aquellos que quieren minimizar la auténtica tragedia que reconcome al País Vasco: que hay un grupo de criminales que mata y extorsiona a la población. Bombas como la de esta semana en la sede socialista de Bilbao, deberían ser suficientes para que nadie tuviera duda alguna de qué es lo que está pasando allí.
La equidistancia de la que hacen gala personas como Madrazo y los ediles de EB en Mondragón, es el germen que contamina a la sociedad vasca. Muchos sectores de la izquierda, entre los que destaca IU, confunden la firmeza con la imposición. Hay muchas cosas discutibles en la vida, pero hay algunas que deben estar por encima de cualquier duda. El respeto a la integridad de las personas y la defensa del sistema democrático que ampara a IU-EB son dos de ellas. Después de 40 años de franquismo, ellos deberían saberlo mejor que nadie. Es por ello, que resulta insultante que no tengan el valor moral de dejar a un lado mojigaterías anacrónicas y no se atrevan a señalar a los asesinos y a quienes les apoyan. Hasta que en el seno de la sociedad vasca no se asuma que el único déficit democrático que existe es el que provocan las pistolas, el llamado “conflicto vasco” no se solucionará nunca. Y actitudes como las de los ediles de EB, sólo ayudan a enquistarlo más.
LA PINZA FRANCO-MARROQUÍ
El primer ministro francés, François Fillon, expresó recientemente su respaldo al plan marroquí de autonomía para el Sáhara, añadiendo que Francia se ha erigido en "intérprete" de las iniciativas de Rabat ante la ONU. El espaldarazo galo al gobierno marroquí en uno de los asuntos más delicados para Rabat es una clara muestra del papel que está empezando a jugar Marruecos en la escena internacional. Mohamed VI puede estar crecido. Cuenta con el apoyo de Washington y París, nada menos. Pocas naciones árabes son dignas de tal mención. Y es que el reino alauí ha sabido jugar sus cartas con maestría. Sabedor de su importancia geoestratégica, política y religiosa, Marruecos es hoy el aliado preferido de Occidente en el Magreb. Con el integrismo más o menos controlado, una pseudo-democracia que bien puede pasar por aceptable a ojos no muy exigentes, y una franca receptividad a cuanto provenga de Estados Unidos y Francia que no admite discusión, su situación se antoja privilegiada.
De paso, mira por encima del hombro a España, cuyos resultados en materia de política exterior a la vista están. Sus dos países vecinos, con los que no siempre ha mantenido unas relaciones demasiado cordiales, se dan ahora la mano, ninguneando al “amigo” español. España es hoy una potencia, su interés geopolítico es tanto o más relevante que el de Marruecos, sus lazos con América Latina hacen que bien pudiera desempeñar un importante papel “puente” entre ambos continentes, y las relaciones de Madrid con el mundo árabe tienen igualmente un alto grado de fluidez. Entonces, ¿Porqué España no existe en la escena internacional? Simplemente, porque a Zapatero no le interesa: no sale en los sondeos. Aquel decimonónico “que inventen ellos” parece haberse convertido en el estandarte del Gobierno en materia exterior. Marruecos, en buena sintonía con Estados Unidos y Francia. Los saharauis, olvidados y traicionados. ¿Y Ceuta y Melilla? De momento, no toca, pero...