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No escatimar medios contra amenazas criminales

lunes 06 de agosto de 2012, 08:53h
Las operaciones contra el terrorismo islamista en España son uno de los ámbitos en los que, afortunadamente, se están cosechando más éxitos. Recordemos que, en los últimos años, se han detenido a numerosos individuos presuntamente miembros de Al Qaeda y de su siniestra y tupida red que planeaban acciones criminales en nuestro país, como atentados suicidas en el metro de Barcelona, o ataques contra edificios madrileños como la Audiencia Nacional. Las actuaciones contra el islamismo radical se han dirigido a todos sus frentes, incluyendo el ideológico y logístico, que tuvo en el arresto del conocido como el bibliotecario de Al Qaeda, Mudar Hussein Almaliki - quien inducía en Internet a la realización de atentados y captaba a futuros terroristas-, uno de sus más significativos logros.

La reciente detención de tres presuntos miembros de Al Qaeda se inscribe en esa constante y muy necesaria actitud de no bajar la guardia ni un milímetro para prevenir cualquier posible atentado. No es que España esté de manera especial en el punto de mira del islamismo radical, pero sí comparte con el resto de Europa y del mundo occidental la amenaza del yihadismo, en sus tentáculos más violentos y extremistas.

De ahí que resulte fundamental la absoluta y estrecha colaboración a nivel internacional entre los cuerpos de Seguridad del Estado y los servicios de Inteligencia de distintos países. Esta colaboración se ha vuelto a poner de manifiesto en estas últimas detenciones. Francia detectó una conversación a los yihadistas ahora capturados en la que se referían a sus planes, y alertó a España de la llegada a nuestro territorio de dos peligrosos individuos –los dos chechenos ahora detenidos, junto a un turco establecido en España-, presuntamente pertenecientes a una célula terrorista. Paralelamente, los servicios británicos de inteligencia montaron un operativo en Gibraltar por si entraban por el Peñón, precisamente el lugar donde el turco Cenzig Yalzin trabaja de capataz en una empresa de construcción, y había encargado imágenes aéreas de un centro comercial gibraltareño a un instructor de parapente. Y Estados Unidos ha aportado valiosas informaciones para establecer la relación de los chechenos detenidos con el terrorismo, para quienes el juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, acaba de dictar orden de prisión incondicional. Orden que se une a la misma línea de la ya dictada hace unos días para Cenzig Yalzin.

Igualmente, resulta de vital importancia que no se escatimen recursos para que los Cuerpos de Seguridad del Estado cuenten con los medios suficientes que les permitan continuar con su impagable tarea de luchar contra cualquier tipo de terrorismo, delincuencia y actividades criminales. Esto reviste decisiva trascendencia no ya sólo por lo que supone en sí mismo de seguridad y tranquilidad para los ciudadanos, sino también por sus derivaciones en el ámbito económico, que no deberían olvidarse. En estos críticos momentos, la inseguridad, o incluso atisbos de ella, en nuestro país añadiría recelos e incertidumbre tanto a posibles inversores como a las propias autoridades europeas a la hora de facilitar a España la salida de la crisis.

Esta última operación, saldada con el ingreso en prisión de tres presuntos terroristas del islamismo radical, sigue el buen camino de prevención y disuasión ante las amenazas criminales, camino del que no hay que apartarse en ningún momento. Incluso habría de intensificarse en tiempos de crisis.
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