Más que “Curiosity”
miércoles 08 de agosto de 2012, 01:07h
Lanzado desde Florida el 26 de noviembre de 2011, el vehículo espacial Curiosity ha llegado a su destino, Marte, en medio de una explosión de júbilo por el éxito de la primera fase de la misión. El Curiosity ya se ha posado en el cráter Gale del planeta rojo, sorteando todas las enormes dificultades que entrañaba el descenso a su suelo. Ahora, una vez superada esa breve pero extraordinariamente complicada maniobra – de ahí que se la denominase “los siete minutos de terror”-, el Curiosity tiene dos años por delante para llevar a cabo un exhaustivo estudio de las condiciones geológicas y atmosféricas de Marte, que permita determinar si ha habido vida en alguna etapa de su historia y, en esa medida, valorar la posible habitabilidad del planeta en un futuro, que, hoy, parece lejano, pero que, en verdad, está siempre a la vuelta de la esquina.
El júbilo despertado por el éxito de la llegada del Curiosity a Marte no es para menos dada su enorme importancia, que coloca esta misión prácticamente a la altura de cuando el hombre llegó a la luna y nos sitúa ante un nuevo hito de la Humanidad, ya que nunca antes se había conseguido enviar con éxito a otro planeta un vehículo de exploración –auténtico laboratorio móvil-, tan completo y sofisticado. Sin duda, los avances científicos conseguidos por el hombre a lo largo de su historia, a través de los cuales no pocos sueños de ciencia-ficción se han convertido en reales, encierran un componente de “curiosidad”, pero significan mucho más, pues dan cabal cuenta de uno de los más valiosos impulsos humanos: el deseo de avanzar continuamente, de enfrentarse a desafíos, de no considerar nunca terminadas las posibilidades de desarrollo, en este caso científico, que es beneficioso en todos los órdenes e insustituible signo de progreso.
Por otro lado, en esta hazaña hay que resaltar el magnífico funcionamiento de la colaboración internacional en este proyecto de la NASA, donde están implicados varios países. Entre ellos, con un papel destacado, España, que ha diseñado y construido por completo el REMS, la estación meteorológica del Curiosity, imprescindible para investigar y comprender la atmósfera marciana. Esta contribución española es, naturalmente, no sólo motivo de lógica satisfacción y de merecido aplauso hacia nuestra comunidad científica. Resulta un ejemplo palmario de que, a pesar de lo que a veces, enfangados en el pesimismo, pueda proclamarse, España está perfectamente capacitada para la ciencia. Es un hecho que con su participación en la compleja misión del Curiosity se ha colocado en la elite científica de la exploración de Marte.