¿Intervención en Siria?
miércoles 29 de agosto de 2012, 01:32h
Tal como está la situación en Siria, y con todo lo que viene sucediendo desde hace más de un año un día sí y otro también, da la impresión de que no puede ir a peor. Sin embargo, la espiral de violencia y salvajismo no conoce límites. La reciente entrada a sangre y fuego de las tropas del presidente Bashar Al Assad en Daraya, un populoso barrio de Damasco, ha supuesto la mayor matanza de civiles hasta la fecha, con un reguero de cerca de trescientos muertos, cuyos cadáveres aparecieron diseminados por las calles en un escenario dantesco. Tras la masacre, Bashar Al Assad, aferrado al poder sin importarle lo más mínimo el sufrimiento de su pueblo, dijo que acabará con la insurrección a cualquier precio.
Los diecisiete meses de conflicto entre el ejército de Al Assad y los rebeldes, que se han hecho fuertes sobre todo en localidades como Alepo, se han cobrado, según cifras de la ONU, la vida de dieciocho mil personas en una encarnizada guerra civil ante la cual las palabras se quedan cortas e impotentes. Como impotentes y baldías han resultado y están resultando las acciones de la comunidad internacional, que no ha conseguido algo clave como es que China, y especialmente Rusia, se sumen a las sanciones contra el régimen de Damasco, pues éste sería muy sensible a las presiones de esos países. La renuncia de Kofi Annan como mediador, aunque quizá no fuese la persona más indicada, no dejó de ser un nuevo fracaso de la diplomacia. Y, desde luego, el nuevo enviado especial en sustitución de Annan, el argelino Lakhdar Brahimi, se enfrenta a una muy complicada tarea.
Hace poco, la secretaria de Estado de EEUU, Hilary Clinton anunció que su país y Turquía establecerán una alianza para incrementar el respaldo militar y de Inteligencia a la oposición siria y que así se acelere la caída de Al Assad. Aunque ni Clinton ni el ministro de Exteriores turco se pronunciaron específicamente sobre el empleo de la fuerza, sí se refirieron a una estructura operativa que se pondría en marcha si Al Assad atacase con armas químicas a la población. Y, ahora, el presidente francés, François Hollande, ha dicho que el uso de armas químicas daría pie legítimamente a una intervención directa.
Pese a todo, la vía diplomática no ha de darse por cerrada. Sin embargo, quizá esté más cerca el momento de plantearse también otras posibilidades -sobre todo si el régimen sirio aumenta su mortífera capacidad- ante una sangría que se agrava cada vez más sin que parezca que haya forma de ponerle coto.