Tania Head, nacida para mentir
miércoles 12 de septiembre de 2012, 20:36h
Once años después del ataque contra el World Trade Center, todos seguimos acordándonos y, probablemente lo hagamos siempre, de dónde estábamos y qué hacíamos durante aquellos espeluznantes momentos. Muchos pensaríamos entonces en el destino terrible de las personas que se encontraban en las torres o en sus aledaños, en aquellos que tenían allí a familiares, amigos o conocidos. Aunque fuera fugazmente, pensaríamos en la suerte de no haber estado en aquel lugar y no conocer a nadie que estuviera. No existe peor protagonismo que el alumbrado del vientre de la tragedia y, por ello, la historia de Tania Head resulta aún más increíble. Porque ella no estaba en las torres, ni siquiera en Nueva York ni en ninguna otra ciudad de Estados Unidos y, sin embargo, durante seis años exhibió de cara al mundo su condición de víctima del 11S. Su forma de narrar el horror que aseguraba haber vivido mientras bajaba desde los pisos más altos de la torre sur luchando por sobrevivir, hicieron que muchos se fijaran en ella y hasta se dejaran dirigir por ella, nombrándola presidenta de la Red de Supervivientes, organización que agrupa a las víctimas. Que la eligieran de guía para enseñar a otros la zona cero, incluidos políticos y personajes de relieve, y que fuera invitada de honor en eventos, homenajes, conferencias y todo tipo de actos relacionados con aquellos terribles hechos.
Sólo que Tania Head nunca estuvo en las torres y absolutamente todo lo que contaba, con esa intensidad que emocionaba a la gente, era mentira. Por supuesto, también lo era que hubiera trabajado en Merrill Lynch, estudiado en Harvard y Stanford o que estuviera a punto de casarse con Dave, un joven que sí que murió en el atentado aquel día, pero al que ella ni siquiera conoció hasta después de ver su nombre publicado en las diversas noticias que aparecieron en los medios y en la red. Tania Head ni siquiera se llamaba así. Pero, ¿quién podía imaginar que alguien quisiera hacerse pasar por una víctima de tan vil horror? Más aún, ¿quién iba a cuestionar a una víctima su condición de tal? Máxime, cuando quien se proclama superviviente no lo hace con el objetivo de cobrar una indemnización, quedarse con la recaudación de fondos o conseguir un empleo.
Tania Head trabajó con la organización de supervivientes de forma gratuita y nunca se le pudo imputar ningún delito porque no recibió compensación alguna por las heridas que presentaba en el brazo derecho. Lo que Tania Head parecía buscar era, pura y simplemente, protagonismo, reconocimiento social y liderazgo. Puede que también afecto y aceptación a pesar de sus complejos. En realidad, lo había buscado siempre. Mucho antes de que fuera Tania Head. Cuando “sólo” era Alicia Esteve, una barcelonesa de familia bien, venida a menos y con un escándalo de por medio a causa de unos pagarés falsos que llevaron a su padre y a uno de sus hermanos a la cárcel.
Cuando en 2007, un periodista de New York Times decidió realizar una entrevista a Tania, lo que menos podía esperarse era que se iba a encontrar con Alicia. Fueron sus extrañas evasivas las que pusieron en guardia al reportero. Hasta entonces, Tania-Alicia ya había hablado en programas de televisión y muchos conocían su historia. Entonces, ¿por qué ahora no?, debieron preguntarse en el diario neoyorquino. La respuesta era sencilla y no tardaron en dar con la clave. Hasta aquel momento, aunque su mentira había estado bien adornada con personas reales – como el caso del supuesto novio, Dave – o del hombre que la había salvado la vida junto a otras dieciocho personas, nadie había insistido en los detalles que ella afirmaba no recordar a causa del dolor insoportable que ello le producía. Sin embargo, el periódico quería datos concretos y empezó a preguntarle, por ejemplo, en qué hospital había estado ingresada durante los cinco días que permaneció en coma y le trataron el dañado brazo derecho. Aquello le pareció un acoso, según confesó a sus amigos, y decidió dar plantón al periodista que, a su vez, decidió escribir un reportaje sin su ayuda. Enseguida, todo el entramado de embustes se derrumbó. En España, La Vanguardia tomó el testigo y no paró hasta dar con ella. O, mejor dicho, hasta dar con quienes la habían conocido porque ella, después de ese artículo en el New York Times que descubría su falsedad, no quiso volver a hablar.
Y todos los que la habían conocido antes de “aparecerse” en la ciudad de los rascacielos en demanda de protagonismo, coincidían en que lo de Alicia venía de lejos. Incluso lo referente a sus heridas del brazo que, antes del 11S, aseguraba haber sufrido mientras iba en un Ferrari con su novio de aquella época. Sólo que nadie, jamás, le había conocido ningún novio. De muy lejos venían también sus fabulaciones de grandeza. Presumía de todo y ante todos. Le gustaba, además, manipular y quienes trabaron con ella en la empresa Hovisa, donde fue secretaria de uno de los directivos, o quienes coincidieron con ella en el máster de una escuela de negocios precisamente durante aquellos días de septiembre de 2001, aseguran que las mentiras eran parte de su idiosincrasia.
Alicia mentía desde la interna convicción y son estas, por desgracia, las patrañas que más duran. En la Red de Supervivientes, por supuesto, no quieren volver a verla. Puede que no se haya llevado un duro, pero los amigos que hizo allí – verdaderas víctimas de la tragedia – se sienten igual de estafados que si le hubieran firmado un cheque en blanco. Aún recuerdan, con el dolor de la traición, las veces que compartieron pesadillas y lágrimas con ella. Sin embargo, Alicia aún se considera una víctima y lo más probable es que siempre crea serlo de algo. No lo oculta en su perfil de Facebook, donde reconoce: “Mi vida es una farsa. Desde que me pillaron en el asunto de las torres gemelas no he levantado cabeza pero, eso sí, sigo viviendo en la más absoluta ficción”. Está claro que para algunos, la realidad no significa absolutamente nada. O en su mente enferma, son incapaces de distinguirla.
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Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
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