www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La España de las alucinaciones

José Antonio Ruiz
x
jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 21 de septiembre de 2012, 20:42h
España de sucesiones y secesiones. Lo que va de los versos sueltos de Esperanza recitados por Alberto, a la peluca picassiana de Carrillo, pasando por la versión más bloguera del Borbón. Casareal.cat. La fabulación de Iberia.

Ni el Rey se ha caído otra vez desde lo alto de las orejas de un elefante con el rifle a cuestas; ni Carrillo ha cruzado la frontera entre el aquí y el más allá para purgar sus pecados y los nuestros; ni Esperanza está, como Eloísa, debajo de un almendro, pues es más que probable que a esta ahora se esté corriendo una juerga de liberación nacional en las Pitiusas, pongamos que hablo de la fiesta de la espuma de Pachá.

Se supone que soy español aunque a menudo me sienta más extranjero que el señor Meursault de Albert Camus. Pero no hay día que pase que no flipe con España, eterna capilla ardiente, simulacro de país, paraíso terrenal del sadomasoquismo patriótico, corrala sumida en repentinos ataques de intemperancia y melancolía. Si Mahoma levantara la cabeza, sería el primero en satirizar con sorna nuestras miserias.

Por cierto, por cierto, lo del “genio provocador” a cuenta de la libertad de expresión está muy bien; pero después que no vengan llorando con la ceja abierta quienes tientan la bicha yendo más allá de la ofensa, sabiendo como saben cómo se las gastan los amigos de la alianza civilizatoria.

A confederacy of dunces (La conjura de los necios), John Kennedy Toole, premio Pulitzer 1981. Al paso que vamos, a este cronista ya no levanta el ánimo ni el huesudo tetamen al aire de Kate. Dicho sea al paso, prefiero a Heidi Klum.

Pensar que detrás del ¡Me piro a Ibiza! de Aguirre no hay más que motivos extra políticos, es como dar por hecho que Mariano es un aguerrido hombre de acción, como Sylvester Stallone en Rambo, Arnold Schwarzenegger en The Terminator o Chuck Norris en Code of Silence, y que como tal saco de músculos despojado de atributos neuronales desconoce el significado de la palabra “duda”, lo cual es mucho pensar.

Como el PP siga perdiendo sus activos más valiosos y sobre todo a sus tocapelotas, a Mariano le va a pasar lo que a Mourinho, que va a acabar reconociendo con pesadumbre «¡No tengo equipo!», pues sólo se quedarán para cantarle mazurcas sus corifeos de opereta bufa.

Aquí sólo Falete se atreve a elevar a públicos sus más íntimos deseos de representar en Eurovisión a lo que vaya quedando de España. El resto, o conspira o le baila la danza del vientre al emperador. Se marchan los “animales políticos” y demás especies autóctonas en peligro de extinción (Rato, Cascos, Acebes, San Gil, Pizarro & Cía.), y sólo queda El silencio de los corderos.

Doy por hecho que el recurrente latiguillo “nadie es insustituible” lo acuñó algún mediocre aspirante a muñidor. Nunca suelen plegar velas, resignados, los meapilas, a sabiendas de la dificultad para encontrar cobijo fuera del paraguas de la política. Tenía que ser un cuervo (de Nueva Caledonia) el pájaro que tuviese una inteligencia casi humana.

¡Báilala, Mariano! Pero a ser posible en IFEMA o en el Palacio Municipal de Congresos, y deja que la tropa elija en uno extra al sucesor de Aguirre en la Puerta del Sol y de paso de Gallardón en Cibeles, pues ya va siendo hora de hacer fijos a los interinos nombrados a dedazo o de despedirlos para que otros ocupen su lugar.

Juego de Tronos. Sentimiento de orfandad. Vuelve Anguita y Mario Conde, y en una de estas vuelven también por Navidad, con la pastilla de turrón engastada en la dentadura postiza, La Pasionaria, Felipe y Aznar.

Pensar que detrás de la siesta eterna de don Santiago hay un centauro, mitad mártir mitad demonio, es como pretender filmar una secuela de Nosferatu recreando las tinieblas con las bocanadas de humo del cigarrillo de Carrillo, Oscar a los mejores efectos especiales, candidato post mortem al Premio Naranja de la peña periodística Primera Plana.
Decía Jardiel Poncela (Espérame en Siberia, vida mía), que en este país los únicos que salen a hombros son los toreros y los muertos. Y a lo que se ve, La vida sigue igual (Julio Iglesias, personaje del año para el diario El Mundo). Stalin, ¡presente!

¿Por qué motivo hay que hablar siempre bien de los finados? - ¿Por qué los rivales y hasta inclusive los enemigos suelen brindar mejores y más sentidas despedidas en la hora del adiós que aquellos otros que supuestamente son sangre de la misma sangre política?

Pensar que el Rey se ha dejado llevar por un impulso de arrebato para largarle un guantazo intimidatorio en la quijada a su doble falso el Rey Arturo, además de un desprecio a las enseñanzas extraídas del hundimiento del Titanic, es minusvalorar a una persona (y conste que cualquier Monarquía me la trae floja) que probablemente tiene muchos defectos -¡oído, Falacci!- menos el de tontaina.

Mucho más difícil lo tienen otros a la hora de reunir pruebas con las que refutar su necedad. Costaba imaginar un caudillo autonómico más temerario que Ibarretxe, pero existe. Miguel Cañete en Cateto a babor.

Detesto a las personas de «bien acreditado panfilismo», como escribe Anson con su sabia retranca. No me cabe ninguna duda de que Oriolito Pujol, tanguero, acabará reivindicando para la Catalunya totalitaria la partida de nacimiento de Carlos Gardel: Melodía del arrabal. Más que Mas, más me preocupa que los mosquitos que transmiten la malaria hayan modificado sus hábitos de conducta y sean capaces de burlar las mosquiteras del Constitucional.

Hace bien Rajoy no entrando al trapo con la cornamenta por delante si al final del sainete pone broche a su alegato con un ¡Váyase usted a la mierda! Al inquilino provisional de Moncloa le vendría muy bien que Microsoft comercializara ya, a no más tardar, el teléfono móvil que se silencia cuando suena con un simple manotazo.

El problema de España no se arregla llenando el depósito del aeroplano con quince minutos más de fuel; ni construyendo un ascensor amarrado a un cable que vaya de la Tierra a la Luna, como ha propuesto un visionario científico ruso en un alarde de imaginación; ni mucho menos ocupando el 25-S la Carrera de San Jerónimo o Walt Street para hacer un rato el canelo.

España: reconciliación pendiente y transición inacabada. ¡Exagerado! Digo yo que tampoco hay motivos para tanta alarma. Pero lo mismo desde Tejero llevamos unos años desatendiendo el huerto, y puede que nos hayamos recreado en exceso en el “ni está, ni se le espera”, pensando que sólo puede haber golpistas entre la milicia recalcitrante.

Y en estas que mientras aguardamos a que Arturo pida auxilio convocando anticipadas y que De Guindos pida el rescate, va Sandrito Rosell y vuelve a encadenar dos consecutivas como autor de la perla de la semana: «Cuando Cataluña decida su futuro, el Barça siempre estará a su lado».
Doy por hecho que el 7 de octubre en el Barça-Madrid asistiremos a otra fiesta de los payasos en el Camp Nou a cuenta de la matraca del Catalonia is not Spain. Por suerte, en el Atleti no tenemos los problemas existenciales extrasensoriales de la familia Freelings en Poltergeist.

José Antonio Ruiz

Periodista

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios