Tras la aprobación de los presupuestos
¿Hay ventajas para no pedir el ‘rescate Draghi’?
domingo 30 de septiembre de 2012, 15:32h
Los presupuestos que este mismo sábado ha presentado el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, en el Congreso han sido motejados de ser “los más austeros de la historia de la democracia”. En cuanto a los recortes del gasto, se ha seguido más o menos fielmente el guión trazado por Bruselas en materia de ajustes y reformas, esos ajustes que, según el Banco Central Europeo serían ineludibles, en el caso de que se acudiera al rescate ‘blando’. Sin embargo, hay una serie de puntos decisivos que el Gobierno de Mariano Rajoy no está dispuesto, por el momento, a sacrificar a cambio de mayor facilidad de financiación.
Soberanía
Una de las cuestiones más espinosas es la de la soberanía nacional, que se vería amenazada en caso de la petición de un rescate. Sin embargo, numerosos analistas han coincidido en señalar que desde el ‘toque de atención’ de Angela Merkel al anterior presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, las injerencias en la política española han sido significativas. De hecho, desde que se desató la crisis de deuda en la eurozona, los gobiernos nacionales son mucho más dependientes de Bruselas. Sin ir más lejos, la Comisión Europea evaluará los Presupuestos Generales del Estado que este sábado presentaba Montoro ante el Parlamento y dará su veredicto en próximo 7 de noviembre.
En el caso de que considerara que los ajustes son insuficientes reclamará nuevas medidas o propondrá aplicar sanciones.
Por tanto, la soberanía ya se encuentra en entredicho, a pesar de que no se ha pedido el rescate soberano.
Gastos de financiación
Una de las evidentes ventajas del rescate de la deuda española es que está diseñado a la medida de España e Italia y su función es la de abaratar la financiación española, a través de la compra por parte del BCE de bonos soberanos en el mercado secundario, lo que hace bajar la prima de riesgo. Por tanto, es diferente de los rescates recibidos por parte de Grecia, Irlanda o Portugal, en los que la deuda sí aumenta debido a los millonarios prestamos de la UE y el FMI, que han de devolverse en el plazo establecido.
La intervención del banco central que preside Mario Draghi no abarataría los costes de la deuda ya emitida, pero sí los de la deuda futura, en un contexto en el que el Estado prevé colocar 207.173 millones de euros en títulos soberanos el año que viene, lo que aumentará el endeudamiento nacional hasta el 90,5% del PIB, es decir, que casi alcanzará el tamaño de la economía española.
Los costes de pagar los intereses de la deuda, de hecho, ascenderá a 38.589 millones de euros en 2013, con lo que se convierte en una de las principales partidas del presupuesto español, diez veces mayor que el dinero destinado a Sanidad, 3.852 millones. El meteórico ascenso de la deuda española a causa de la crisis –se ha duplicado desde 2008-, y por tanto de los costes de financiación es lo que hace dudar a los inversores de la capacidad del país para pagar lo que debe.
Pensiones
Si bien el Gobierno ha seguido en sus presupuestos el guión marcado por Bruselas en sus ajustes casi al pie de la letra, pero si hay una línea que no ha querido cruzar el ejecutivo ha sido la de las pensiones, que el Ejecutivo comunitario ha puesto en el punto de mira, pero que Mariano Rajoy ha marcado como sus líneas rojas. No las ha congelado, como reclamaba la Comisión, ni ha acelerado el proceso de retraso de la edad de jubilación. De hecho, se revalorizarán un 1% y se contemplará la subida del IPC.
Esta es una de las medidas que peligra en caso de pedir el rescate al BCE.
Control del tiempo
El vicepresidente económico de la Comisión Europea, Olli Rehn, dejó claro que no habría ‘más deberes’ para el Gobierno de Mariano Rajoy a principios de septiembre, si bien, el cumplimiento de estos sería “más especifico”. Esto implica la posibilidad de que el Ejecutivo europeo pudiera establecer plazos más estrechos para que se pusieran en marcha las reformas.
Coste político
Si se tiene en cuenta que la petición del rescate en Grecia, Irlanda y Portugal supuso un gran desgaste político para los gobiernos de esos países, que terminaron por ser derrotados en las urnas, no parece que a Mariano Rajoy le convenga un rescate.
Pero no sería el único perjudicado en caso de que eso ocurriera. Algunos analistas han puesto de manifiesto que la postura del Gobierno alemán es contraria a que España pida el rescate. Ello se debe a que Angela Merkel se enfrenta a unas elecciones generales, y las ayudas a los países del sur no son un activo político entre los contribuyentes alemanes.
En el aire
Con este escenario, Olli Rehn visitará este lunes a Mariano Rajoy para analizar la situación española, y la necesidad o no de acudir al rescate soberano por parte del BCE. Rehn ya ha elogiado los presupuestos españoles, ya que “incluso va más allá” de las exigencias europeas en algunas materias, y ha calificado las medidas de “concretas, ambiciosas y bien enfocadas” con unos plazos de implementación “claros”. Por tanto, no parece que la Comisión vaya a establecer trabas a los Presupuestos ni vaya a dictaminar sanciones.
Por tanto, una vez tomadas las medidas exigidas para recibir un rescate financiero, pero sin haberlo solicitado, todo sigue en el aire.
Dependerá, por tanto, del momento en que el Ejecutivo español considere que el coste de la financiación es demasiado caro, como ya aclaró Rajoy en la entrevista concedida a TVE. De momento, la prima continúa en cuotas muy altas: 451,5 puntos en el cierre de los mercados el viernes.