Europa examina a España
martes 02 de octubre de 2012, 00:19h
El vicepresidente económico de la Comisión Europea, Olli Rehn, se reunía ayer en Madrid con Mariano Rajoy para analizar las últimas reformas llevadas a cabo por el Ejecutivo español. Tomando como referencia la frase que popularizase en su momento José María Aznar, el titular de dicha reunión podría ser “España va bien, pero podría ir mejor”. O lo que es lo mismo, Europa ve con buenos ojos las últimas medidas adoptadas por el Gobierno, aunque las considera insuficientes. Y tienen razón.
Y es que el paquete de 43 leyes y reformas estructurales tenían que haberse articulado mucho antes, cuando Rajoy llegó al poder. Habría sido mucho menos traumático que dosificar por falta de coraje política un conjunto de medidas tan necesarias como poco efectivas si se sigue dilatando su puesta en marcha. Rehn recordaba las recomendaciones para elevar la edad de jubilación a los 67 años, aspecto éste por el que en Moncloa prefieren pasar de puntillas. Las dudas sobre un eventual rescate siguen también en el aire, y eso es algo que no ayuda en absoluto a la hora de dar una imagen resolutiva cara al exterior.
Por otra parte, la afirmación de Olli Rehn de que “los socios van a cumplir los compromisos adquiridos en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en junio pasado” es un toque de atención en toda regla. Hace bien poco se quejaba -y con razón- José Manuel Durao Barroso de que muchos líderes políticos asumían como propios esos mismos compromisos para, al poco tiempo, ponerlos en tela de juicio o directamente incumplirlos. Entre ellos el déficit, uno de los principales caballos de batalla de las finanzas europeas. En el caso de España, es de vital importancia llegar a los objetivos pactados si lo que se quiere es restañar las heridas de la desconfianza. Y eso el precisamente lo que el Gobierno debe transmitir hoy a los presidentes de comunidades autónomas, algunos de los cuales parecen no acabar de entender la premura en contener al máximo el gasto público, sobre todo a la hora de adelgazar todo aquello –que es mucho- que tiene que ver con rentas de poder.