El año 2007 es, en realidad, cuando estalla la crisis. Eso es algo que no se suele señalar. Pero en España es así. No es ya sólo que en septiembre de ese año es cuando estalla la crisis subprime, sino que aquí, en nuestro país, es cuando comienza a corregirse el mercado hipotecario.
El año 2006 es el último sin crisis. Y es el año en el que mayor es la riqueza financiera de España. Aquél 2006 los españoles tenían unos activos financieros por valor de 1.836.433 millones de euros, de los cuales 0,8 billones se corresponden con las acciones y 0,7 billones con depósitos, según los
datos del Banco de España. A su vez tenían unos pasivos por valor de 844.551 millones de euros, que se explicaban, en un 88 por ciento, por los préstamos a largo plazo. Es decir, por las hipotecas. Resultado de ambas cifras era una riqueza financiera de 991.883 millones de euros.
Al año siguiente, crece el patrimonio financiero, hasta los 1.901.508 millones de euros. Pero crece aún más rápido el pasivo (hasta los 936.517 millones de euros), por lo que la riqueza neta empieza a bajar. Ya no roza el billón de euros, sino que se corrige ligeramente hasta los 964.991 millones.
Y de ahí, para abajo. El valor de los activos no ha dejado de caer. Bajaba de los 1,7 billones en 2011, y en el segundo trimestre de 2012, último período para el que hay datos, es de 1.632.764 millones de euros. Los pasivos de las familias, lo que deben, sus obligaciones financieras, también han caído. Pero mucho menos. De los 965.449 millones de 2008 a una cifra muy pareja en 2010, y a 930.214 millones en el segundo trimestre de este año. De modo que la riqueza financiera de las familias es, ahora, de 702.549 millones de euros. Esta riqueza es un 16,4 por ciento inferior a la de hace un año. Pero es un 29,2 por ciento inferior a la riqueza de 2006.
Ahora bien, somos hoy más españoles que hace seis años. ¿Cómo ha evolucionado la riqueza per cápita? Para eso tenemos que hacer las cuentas dividiendo entre la población. Como no tenemos el dato de 31 de diciembre de 2012, haremos el cálculo con el último día de 2011. En tal caso, hemos pasado de 22.181 euros en 2006 (había 44,71 millones de españoles) a 14.887 euros per cápita en el segundo trimestre de 2012 (haciendo el cálculo con los últimos datos disponibles, los 47,19 millones de españoles a finales de 2011). Eso quiere decir que hemos perdido, en renta per cápita, un 32,9 por ciento. Es decir, un tercio.