Los acontecimientos han revestido extraordinaria gravedad y las protestas y algaradas frente a la explanada de Palacio se han multiplicado. Alrededor de las 9 de la mañana una primera expedición, formada por dos carruajes en los que viajaban Doña Maria Luisa, sus dos hijos y personal de su servicio, partió del Palacio Real. Un tercer carruaje esperaba la salida del Infante Don Francisco de Paula, pero un grupo de unas 60 personas impidió que trasladara al pequeño infante Don Francisco de Paula, de 14 años de edad, el menor de los hijos del depuesto Don Carlos.

Este grupo de enfervorizados ciudadanos, con gritos de “se los llevan, se los llevan” y “muerte a los franceses” llegó a penetrar en los aposentos del Palacio, siendo retenidos por el jefe de los Reales Guardias de Corps. El propio Infante Don Francisco de Paula salió al balcón para calmar a los alborotadores, provocando gestos de apoyo fervoroso a la monarquía borbónica. El infante y su tío Don Antonio presidente de la Junta Central son los únicos representantes de la Familia Real que permanece en España, tras la marcha pocos minutos antes de Doña Maria Luisa.
Para conocer con precisión el desarrollo de los acontecimientos, el propio Mariscal Murat ha enviado a Palacio a su ayuda de campo Auguste Lagrange, al frente de un pelotón de granaderos que tuvieron que desenvainar sus sables para contener al grupo de vociferantes. Afortunadamente no hubo derramamiento de sangre por la actitud pacificadora de un oficial español de la guardia real valona.
El infante Don Francisco de Paula