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mundo árabe

Egipto, al borde del colapso

viernes 07 de diciembre de 2012, 14:15h
El presidente egipcio Mohamed Mursi ha ofrecido un diálogo a la oposición para discutir todos los problemas en suspenso. El Frente de Salvación Nacional lo rechaza y llama a una nueva movilización este viernes. El Jefe del Estado mantiene la fecha del 15 de diciembre para el Referéndum que debe aprobar la nueva Constitución, pero no quiere abrogar la Ley que le ha permitido aumentar sus poderes para no ceder ante “la contrarrevolución que anida en las instituciones, particularmente en la Magistratura”. Ante la situación caótica que vive el país, el riesgo de un pronunciamiento militar es cada vez mayor.
La oposición ha reaccionado virulentamente al rechazo del presidente Mursi de anular el decreto Ley del 22 de noviembre, a pesar de las protestas masivas y de la muerte de seis manifestantes y de más de un centenar de heridos en los enfrentamientos entre partidarios y opositores de Mursi el miércoles. El FSN, que preside el Premio Nobel de la Paz, Mohamed El Baradei, ha vuelto a llamar a manifestarse hoy. Le secunda el “Movimiento de jóvenes del 6 de abril”, que se constituyó durante las manifestaciones populares que acabaron con el poder del general Hosni Mubarak. El “6 de abril” ha radicalizado su postura y lanza su anatema directamente contra el Presidente Mursi, a quien acusa de “nuevo dictador”.

Las Fuerzas Armadas se mantienen en silencio en un segundo plano. Una columna de tanques y de carros blindados ha tomado posiciones entorno al Palacio presidencial para impedir el acceso de los manifestantes. Pero la movilización de medios militares responde a una directiva de seguridad y no a una intervención abierta de las FFAA. El Ejército, que jugo un papel clave en la caída del régimen de Mubarak, se mantiene a la expectativa.

El Presidente Mursi ofreció ayer en su discurso un diálogo a la oposición para abordar todos los temas espinosos relativos al proceso de transición, pero negándose a dar marcha atrás en el decreto Ley del 22 de noviembre que desencadenó las protestas, y advirtiendo que el Estado “no permitirá a nadie participar en asesinatos y actos de sabotaje”. El ofrecimiento hecho por Mohamed Mursi a las fuerzas opositoras a discutir mañana sábado en el Palacio presidencial, se centra en la elaboración de la Ley electoral y en una nueva Hoja de ruta a poner en marcha después del Referéndum que debe aprobar la Constitución el 15 de diciembre. La oposición lo ha rechazado y prefiere la prueba de fuerza en la calle, a sabiendas de que la mayoría de que goza el movimiento de los Hermanos Musulmanes y su partido de la Libertad y la Justicia en las instituciones – Comisión constituyente y Cámara de diputados – ha surgido de las urnas y no de un golpe de fuerza. El FSN no sólo exige la abrogación de la Ley del 22 de noviembre, sino que pide el abandono del referéndum con la excusa de que “ofrece pocas garantías para las libertades de expresión y de culto”.

La crisis está afectando seriamente a las filas del propio Presidente. Cuatro consejeros presidenciales han presentado su dimisión por la forma en que Mursi y su equipo están gestionando la crisis. Incluso la institución religiosa de Al Azhar, donde se sitúa la mayor autoridad del Islam sunita, ha pedido a Mursi la suspensión del polémico Decreto para sacar el país del caos actual. La Unión Europea exhorta a Mohamed Mursi a la prudencia, mientras que los Estados Unidos le convocan a establecer un diálogo sin condiciones con la oposición.

El caos que está viviendo el país y la impotencia de las Autoridades a restablecer el orden y abrir el diálogo, puede conducir a una ruptura de la alianza de facto que Mursi ha establecido con las Fuerzas Armadas. Por el momento son unidades militares las que garantizan la seguridad presidencial, pero el Ejército se lo pensará dos veces antes de enfrentarse con una población enfervorizada – manipulada según la versión de los Hermanos Musulmanes – que pide la cabeza del “nuevo Faraón”. De cualquier manera para no depender únicamente de los militares, la Hermandad de los Musulmanes ha constituido sus propias milicias armadas encargadas de la seguridad y la protección de sus sedes. Y lo que es más preocupante, los movimientos salafistas también han creado sus propios grupos armados de autodefensa. Lo que aumenta peligrosamente los riesgos de enfrentamiento civil.
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