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Método para resolver problemas políticos

José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
miércoles 12 de diciembre de 2012, 20:37h
He tenido ocasión de comprobar la ejemplaridad de algunos políticos con ocasión de un reciente debate que a propósito del libro de Santiago Muñoz Machado, “Informe sobre España” convocó a Felipe González, Miquel Roca, Dolores de Cospedal y Miguel Herrero de Miñón.

En otro momento aprovecharé sus lecciones, porque desenvuelto en un ambiente casi académico, merece tal nombre las ideas que desgranadamente ofrecieron y de las que se puede aprender.

La esencia del debate consistió en organizar civilizadamente la discrepancia política con optimismo, altura de miras y solucionando problemas. Frente a la incultura general que hoy es predicable de una buena parte de la clase política ya que los partidos actúan como agencias de colocación de desempleados en muchísimas ocasiones, reconforta comprobar como todavía existen posibilidades de gestionar la discrepancia y otear los problemas y verificar que se pueden resolver antes de que se generen.

Y eso ahora especialmente es rotundamente válido porque sin diálogo, inclusive desde la más absoluta diferencia, no es posible entenderse. Hay que hablar y llegar a acuerdos, incluso desde la discrepancia más completa, salvando cada uno sus propios criterios y sin imposiciones. Naturalmente el diálogo político tiene que acabar concluyendo en normas, bien escritas, bien en usos y convenciones que sirvan asimismo para atender al problema y a la cuestión que lo genera.

No es solamente el pacto, siempre inestable, emocionable, interpretable, sino la norma final con la que hay que convivir, ya que puesto en negro sobre blanco, la norma crea espacios de confianza y de solvencia que no se pueden reinterpretar como meros ámbitos abiertos, cosa que sí sucede con los pactos como tales. Hay que lograr certidumbre, confianza y seguridad jurídica.

Y es verdad que tenemos un problema con la situación de Cataluña, pero frente a ello cabe o bien desconocerlo y así sufrir todas las consecuencias de los desencuentros, o bien conocerse, y a partir de ahí, lograr acuerdos, aunque sean pequeños, que permitan ir avanzando.

Finalmente, intervino también Juan Carlos Rodríguez Ibarra, quien no solo piensa lo que dice sino que dice ya lo que piensa, lo que es un placer y una satisfacción enorme. Propuso el Presidente Emérito de Extremadura que se designase por Su Majestad una delegación al Príncipe de Asturias para designar una comisión, presidida por el Presidente González, para ir organizando así un apoyo técnico y político para ayudar a los políticos actuales a solventar temas.

Ibarra está ahora descubriendo a todos que tiene grandes virtudes. Yo desde luego, a su idea, genéricamente ( hay que concretarla ) me apunto.
Es hora de lograr reavivar acuerdos, no dejar dormir los problemas para que se pudran y conseguir entre todos un buen método de solución de problemas, que siempre existen y desde luego, siempre existirán.

La mejor época democrática de nuestro país no se puede echar por la borda y el esfuerzo merece la pena.

José Eugenio Soriano García

Catedrático de Derecho Administrativo

JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.

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