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Crónica económica

BBC hace un retrato de pandereta de España

martes 25 de diciembre de 2012, 19:32h
¿Qué ocurre cuando juntamos la crisis económica con la del periodismo y con el taimado desprecio que sienten algunos británicos hacia España? Lo que ocurre se llama The Great Spanish Crash, un reportaje de Paul Mason para la BBC.
Con todo, el reportaje de Mason al menos es periodismo, con una caricatura por reconstrucción de nuestro pasado, pero también con algunos testimonios pertinentes y bien traídos. El resultado es una hora que al televidente británico, si no es en exceso culto, al televidente británico, decimos, no le sonará nada extraño.

Y eso que el comienzo es un retrato de pandereta, salido de una combinación entre la imaginación y los estereotipos, en un terreno en el que Mason y sus espectadores se pueden sentir cómodos, y que pasaría el control de calidad de un documental de Michael Moore. Dice Mason: “Las condiciones económicas de la España de 1940 eran comparables a las de muchos países de África a los que ayudamos en la actualidad”.

Dejemos a un lado que hay países del África Subsahariana, como Botswana y África del Sur, que tienen una renta per cápita asumible a la de varios países europeos de la postguerra. España, ya en 1930, producía el 45 por ciento de su renta en el sector agrícola, y el resto se repartía, a partes iguales, entre los servicios y la industria. De la España de las postrimerías del franquismo dice que “era un país rural”, y califica a nuestro país en el año 1972 como “primitivo”. En aquél año la agricultura aportaba poco más del 25 por ciento del PIB, muy poco para ser “un país rural”. Los servicios aportaban un 35 por ciento, y el 40 por ciento restante la industria. Más preciso hubiera sido describir a España como “un país industrial”, aunque entonces le hubiera sido complicado describirlo como “primitivo”.

Claro, que la guía que tiene Paul Mason para acompañarle durante el franquismo es la de Paul Preston. Quizá el olfato periodístico de Mason le haya traicionado en su elección. Porque es cierto, como describe el reportaje, que Franco recayó en una absurda política autárquica, que prolongó la miseria heredada de una brutal guerra civil. Pero también lo es (no lo dice Preston pese a saberlo muy bien) que el régimen de Franco no se aisló solo, como muestra el hecho de que no se invitó a nuestro país a la primera convención de las Naciones Unidas, en abril de 1945, y que Méjico logró que se aprobase un veto a nuestro país.

Luego, según reconoce Mason, allá por los años 50’ (fue en 1959), “un grupo de importantes economistas propuso una estrategia para sacar al país del colapso”. Mason lo pinta como que fueron esos economistas quienes se impusieron a Franco, a pesar de que minutos antes ha descrito su régimen como “brutal” y ejercido “con una mano de hierro”. Recoge, entonces, la opinión de “uno de ellos”, José Luis Sampedro, que es, dice sin risas enlatadas, “uno de los economistas más respetados en España”.

Lo que propusieron esos economistas es que España podría beneficiarse de la inversión extranjera ofreciendo todo lo que podía dar: los bajos salarios y el sol. Por supuesto que el cambio que supuso el Plan de Estabilización de 1959 fue más complejo. Y operó, cierto es, contra los presupuestos ideológicos del régimen. De algún modo, se convirtió en la segunda economía del mundo en crecimiento, pero dispuesto a colgar el cartel de “primitivo”, dice que nuestro país lo logró gracias a la construcción. No hacen falta más comentarios.

Si algo tiene de bueno el reportaje de la BBC es que no se limita a contar lo ocurrido desde 2007 o desde 2000, sino que va más atrás. Por ejemplo, señala a la creación de las Comunidades Autónomas, con grandes responsabilidades en el gasto, sin un control efectivo del mismo, y sin controlar sus propias fuentes de ingresos. ¿Cómo se crearon? Había dos regiones, Cataluña y el País Vasco, y luego se “inventaron 15 regiones más” a partir, cabe pensar, de un magma homogéneo que se desparrama por el resto de la península, respetadas las fronteras lusas. Otro elemento proveniente del pasado: las Cajas. Y el resumen de las condiciones iniciales para nuestra crisis: una economía volcada sobre la construcción, unas regiones desbocadas y las cajas, dice, “sin regulación”.

España entra en la CEE. Un hecho, según Paul Preston, que “ofrecía la posibilidad de una democracia en España”. Los españoles, que se nos deja solos y acabamos cayendo en un régimen como el de Cromwell. Y entramos (de algún modo que, desde luego, no se explica en el reportaje), en el euro. Con tipos de interés alemanes que crean, ahora sí, la burbuja que hemos vivido.

A partir de aquí, pese a partir de una reconstrucción de los hechos que produce cierto rubor, el reportaje empieza a mejorar. Bien es cierto que es el relato de todos conocido, bien ilustrado con testimonios de gente y comentarios de Expertos y de José Luis Sampedro: El absurdo del Plan E, el absurdo de la ley del suelo que fomentaba la corrupción, y demás. Y termina diciendo que “con los bancos locales” devorados por la corrupción y la quiebra, “las regiones en bancarrota, y, sin que haya estallado del todo la burbuja inmobiliaria, un paro masivo”, lo normal sería un rescate. Pero que España se resiste.

En definitiva, un resultado incluso peor que cualquier episodio de Salvados, pero con el sello de la BBC.
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