Siete noticias que nos esperan en 2013
José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
miércoles 26 de diciembre de 2012, 20:18h
Para empezar, un pronóstico muy personal sobre el año que se nos viene encima: en términos generales, y para la mayoría de la población española, 2013 va a ser tan catastrófico como 2012, sólo que como esto de las crisis es acumulativo, va a parecer bastante peor. Es decir, que si la vida terminara el 31 de diciembre del próximo año, más valdría hacerse "preparacionista" (del fin del mundo) y buscar un retiro lejano y barato.
Sin embargo, el año próximo tiene la virtud de que puede ser sucedido, Dios mediante, por 2014, y tal vez por esas fechas empecemos a ver la luz en conjunto, tal vez iluminados por quienes no les va tan mal ahora, o por quienes aprovechen las siete plagas de España para comenzar nuevas sendas. Y remarco lo de "en conjunto" porque no todos saldrán o saldremos fácilmente de ésta.
Si lo hacemos, será estadísticamente, con el peligro que tiene tal técnica, ya que a veces uno puede pensar que la mejora que esgrimen los gobiernos sobre las cifras macro ocultan una realidad: que España tiene una salida estupenda para su deuda, para su déficit, para su desánimo y su desconfianza: que desaparezcan todos los españoles, y dejen de gastar en servicios sociales.
No les demos tal alegría a nuestros socios hegemónicos de Europa. Mantengamos la calma, porque volveremos a ser queridos, aunque sea como clientes. Bien es verdad que no ahora, que parece como si sólo mereciéramos un honroso harakiri colectivo, por lo malos que hemos sido. Pero, obviamente, eso no pasará en 2013, luego no sé por qué narices tiene que figurar ese año en el calendario. Los mayas lo hubieran resuelto haciéndolo desaparecer.
En todo caso, como uno no está para tirar un año de vida, busquemos el lado positivo: descartada la parte de la felicidad que concede el dinero, apoyémonos en otros aspectos de la vida que todos sabemos cuáles son, aunque nos parezca cursi enumerarlos.
Porque vamos a tener los españoles que desplegar mucho encaje ante las noticias que inexorablemente nos vienen encima, de las que yo anticiparé siete, y que cada uno añada las que prevea:
1.- Europa va a dar un respiro a España como Estado con un rescate no excesivamente oneroso. Pero las condiciones que ya ha impuesto, y las que nos hemos autoimpuesto, no van a ceder un ápice, al menos hasta que se resuelvan algunos hechos del calendario político, como las elecciones en Alemania. Por lo que el rescate puede aliviar a España sin que alivie a los españoles, a excepción de que acumularemos actos de penitencia para hacernos perdonar los pecados. Es decir, no nos flagelarán más, pero tampoco nos darán un solo caramelo.
2.- El sector financiero español se va a estabilizar a base de millones, lo que también será una excelente noticia para el Estado, que necesita el crédito que le pueda venir de los bancos. Claro que éstos van a estar tan ocupados financiando la deuda pública que no van a tener un duro para nada más. Abandonemos ahí, ciudadanos, pequeñas empresas, autónomos, toda esperanza. Sólo el sector exportador disfrutará del año, porque los españoles nos hemos hecho muy competitivos gracias a que valemos mucho menos en el mercado laboral. Con un impulso más, nos aproximamos al modelo chino y damos una alegría a la balanza de pagos, ya que no a nuestra cuenta bancaria.
3.- La tensión social difícilmente puede empeorar, teniendo en cuenta la cota alcanzada. La buena noticia es que va a ser tan rutinaria que insensibilizará a la población. Ése es el problema de convocar una huelga general por recortes del cinco por ciento: que cuando recortan el diez, no hay más armas en la bandolera. En todo caso, y como ya he escrito en esta columna, a la protesta contra el Gobierno va a suceder la bronca entre los propios sectores ciudadanos porque esta crisis está provocando una verdadera descomposición social.
4.- Tampoco puede empeorar la tensión política, la que procede, por ejemplo, de los desafíos nacionalistas. Cuando se juega el órdago de la independencia, sólo hay dos alternativas: o se logra o no. Pero no hay negociación intermedia. Artur Mas seguirá en las portadas, pero cada noticia le alejara del éxito y sólo profundizará en la caricatura.
5.- El Gobierno no va a encontrar fácilmente nuevas razones para decepcionar a sus electores, puesto que ya las ha exprimido casi todas. Hay que prever, por tanto, que alguna medida se le ocurrirá para justificar su existencia que no sea el ejercicio del sadismo. Tal vez con los autónomos y los emprendedores, quizá con la reducción de la Administración. Lo que se puede asegurar es que seguirá cumpliendo con los servicios sociales a trancas y barrancas y no, no, va a eliminar la educación y la sanidad públicas. Queden tranquilas las batas blancas y las togas negras.
6.- El principal partido de la oposición va a pasar un interesante año debatiendo sobre el sexo de las primarias. Es una forma de perder tiempo, o de ganarlo, si se quiere. Porque el reino del PSOE no es de 2013. A lo sumo, y con suerte, en un par de años puede ser visto con cara de alternativa, y sólo gracias al esfuerzo del PP de enajenar el afecto de todos y cada uno de sus votantes, sean pensionistas, autónomos, funcionarios, pequeños empresarios... o grandes. Mientras, Izquierda Unida engordará hasta creerse a punto de tomar el Palacio de Invierno. Pero, no, tampoco lo logrará.
7.- Es probable que el próximo discurso de Nochebuena del Rey dure un minuto, porque si no va a poder hablar de las tensiones territoriales independentistas para no crear víctimas, ni de la corrupción en algunos sectores políticos; ni puede reivindicar mejor trato europeo, ni alabar en exceso la importancia histórica de España para no molestar a la comunidad iberoamericana; ni puede reñir a nadie ni tampoco elogiar a quien no se lo merece, pues se queda sin argumentos. Lo que si dirá es una cosa en la que tiene toda la razón: la confianza en el futuro también es motor de progreso. Y nos seguirá haciendo falta para el siguiente lustro.
Visto, pues, el panorama, sólo cabe desear con mucha anticipación un feliz 2014.
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Director general de EL IMPARCIAL.
JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL
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