Corrupción: ¡qué tiren de la manta!
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 17 de enero de 2013, 20:05h
España no puede funcionar bien. No con el tipo de gente que en ella dice que trabaja y dice que gobierna. La corrupción, todos los casos que se están destapando en las últimas fechas y los que se destaparon hace tiempo y que siguen de actualidad, está carcomiendo y consumiendo la ya más que deteriorada moral de los españoles.
Es verdad, no todo el mundo es igual, no todos los políticos son corruptos ni todos los ciudadanos defraudan, aunque mucho honrado trabajador y sufrido administrador de lo público ha sido cómplice con su silencio de esta situación. Todo el mundo tiene su parte de responsabilidad, pero también es verdad que no todos tienen los mismos medios para hacer valer su denuncia.
El que sí dispone de los medios es Rajoy, que tiene que hacer algo lo antes posible. Ya llega tarde. El españolito de a pie, el currante medio, el que se levanta a las 6:00 de la mañana para ir al trabajo si las huelgas de transporte se lo permiten, no puede soportar toda la crisis sobre sus espaldas, con un paro que destroza, unos recortes punzantes, unas subidas de impuestos constantes y unos copagos nuevos cada día. No puede desayunarse cada día con un nuevo caso de corrupción y botines millonarios mientras ve que su salario, si lo tiene o si no se lo han recortado, en el mejor de los casos, lleva cuatro años congelado.
No hay mañana en la que no leamos en las portadas algo sobre los hijos de Pujol, la trama Gürtel, los eres falsos en Andalucía, el caso Campeón, Arena… asuntos éstos que nos recuerdan que la historia es larga y que son la continuación de los mismos problemas que generaron hace años Filesa, Roldán o Juan Guerra. Y todo pasando por las supuestas irregularidades de un miembro de la Casa Real que se podría haber beneficiado de su condición de duque.
Pero, sobre todo, hace falta coherencia y ética en la clase política, que exaspera a una ciudadanía que atónita ve el incesante cruce de acusaciones de corrupción –siempre en casa ajena– sin que nunca se llegue a una depuración profunda de responsabilidades. No es de extrañar que la sufrida ciudadanía acuñe términos como 'casta política' o que meta siempre en la misma frase palabras como 'político', 'medrar', 'dinero' y, por supuesto, 'corrupto'.
Y digo yo: ¿Cuándo dejarán los partidos políticos de tirarse piedras contra sí mismos cada vez que denuncian la corrupción y harán algo de verdad para erradicarla? ¿Qué tiene que pasar para que dimita quien dijo que si hubiera un caso de cuentas en Suiza en su partido tendría que dimitir? ¿Por qué no es lícito en la sede de enfrente lo que sí se consiente en la propia? ¿Hasta cuándo un político puede 'poner la mano en el fuego' sin quemarse?
Como parece lógico que un político con responsabilidades en la Administración pública reciba una remuneración acorde a su cargo y encargo de la sociedad, del mismo modo, es exigible una transparencia y claridad máximas con su gestión. Y que no se mueva un euro sin que lo conozca antes quienes lo han aportado a través de sus impuestos.
Por todo ello, ahora que los 'Bárcenas' y 'Falcianis' han dicho que van a desvelar el nombre de todos los que supuestamente tenían 'intereses' en algunas cuentas en Suiza, cada uno en su caso, les pediría que de verdad tiren de la manta y que en España se haga cumplir la ley de una vez. ¿Cómo era eso de la 'Marca España'?
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Periodista
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
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